Marketing deportivo

La brecha de la densidad digital

Las camisetas ya tienen tecnología en su interior, los partidos se viven con intensidad en las consolas y las redes sociales ganan espacio como transmisores de eventos deportivos

Bombonera. Se hará la final de la copa de eSports en la cancha de Boca. Foto: Archivo El País.
Bombonera. Se hará la final de la copa de eSports en la cancha de Boca. Foto: Archivo El País.

Está de moda usar la frase «transformación digital», pero en términos reales la transformación digital ya es parte de las empresas y de las personas. Ahora se impone hablar de «densidad digital», o sea de cuál es el porcentaje de las cosas «digitalizables» que ya han sido «digitalizadas». Así definió la actual situación Carlos Farfan, CEO de Practia Global, al hablar de una incipiente industria como es la del SporTech o, en sencillo, cómo la tecnología incursiona, más bien arremete, en el deporte.

Rusia 2018 fue la mejor prueba de ello, pues fue el Mundial del VAR y de la pelota parada, que solo se puede desarrollar si uno tiene un importante soporte de big data para mecanizar situaciones propias, o entender más rápido la de los adversarios.

La densidad digital en muchos casos se puede visualizar de manera sencilla. La camiseta Puma de la selección uruguaya tiene incorporada tecnología en su parte interior, la cual permite ver a los jugadores más como fisicoculturistas que como simples botijas que patean la pelota. Otra de las maneras bien visual de medir la densidad digital es la aparición de «corpiños» para hombres, o dicho de manera más técnica, de un sistema global para el análisis atlético que genera métricas validadas científicamente para mejorar el rendimiento de los jugadores.

El más conocido es Catapult y, si bien es habitual que los jugadores lo usen en los partidos, los hinchas lo visualizan mejor cuando ven imágenes de los entrenamientos de su club. Otra muestra de densidad fue la novedosa manera de hacer socios de Montevideo Wanderers poniendo tótems en el Parque Alfredo Víctor Viera.

La extensión del fútbol a una consola, de eso se trata el eSports, también sirve de termómetro para tomar la temperatura de la «densidad digital». Del otro lado del charco, los de Nuñez crearon «River Play» y hasta tienen su jugador oficial (Franco Colagrossi, que lo sacaron de un banco para que se siente frente a una pantalla), y Boca acaba de lanzar la inscripción de la «Copa Socios y Socias de eSports», que en una semana ya sumó 1.500 inscriptos y pone como zanahoria que la final se dispute en la mismísima Bombonera, en la previa de un partido de «fútbol real», con casi 50.000 espectadores mirando el eMatch en pantalla gigante.

En tiempos de alguna de las refacciones del Centenario, los arquitectos de la época seguramente recurrieron a artistas del lápiz de mina o artesanos de las maderitas y el cartón para realizar un dibujo o maqueta que diera idea de cómo iba a quedar el estadio.

Casi al unísono, los dos grandes de la Argentina anunciaron durante agosto la ampliación de sus casas y, al igual que cuando Nacional mostró la renovación del Parque Central, o más cerca, cuando Peñarol presentó el «Campeón del Siglo», los artesanos fueron los programadores y cineastas, que digitalizaron cada una de las ideas para compactarlas en videos de no más de dos minutos donde, a través de la Realidad Virtual, lo hacen sentir a uno dentro de la cancha cuando ni siquiera se había pegado un solo ladrillo con cemento.

La densidad digital queda demostrada allí con el cambio de maqueta por el render. La pregunta del millón de dólares, si uno es analógico, o de bitcoins —si los acepta su club como ya lo hacen el Real Madrid o el Atlas (por mostrar las dos puntas)— que hoy se hacen los techies es qué porcentaje digitalizado está lo digitalizable.

Lamento decir que esa pregunta nunca tendrá una respuesta precisa y certera, pues cada día los especialistas de las áreas de I+D (Investigación y Desarrollo) levantan aún más la vara. Si no pregúntenle a las señales que transmiten los grandes torneos del deporte mundial qué piensan de la decisión de la UEFA de venderle los derechos de la Champions League a Mark Zuckerberg para que puedan ver los partidos los internautas que todavía son Facebook dependientes. Moraleja: la densidad muchas veces transforma al ambiente en algo más denso.

*Periodista especializado en empresas y marketing deportivo.

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