INFORME 

Bar de vinos por copa, una tendencia que pisa fuerte y cautiva a los jóvenes

Proliferan los wine bars en Montevideo, una propuesta que gira en torno a este bebida y que permite probar variedades y sabores 

Madirán
Madirán.

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El vino es una de las bebidas nacionales por excelencia. El consumo per cápita de los uruguayos es uno de los más altos de América, con un promedio anual de 21,5 litros, según datos de 2018 del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI).

Con la vasta cultura vitivinícola que existe en el país, era solo cuestión de tiempo para que se instalaran los wine bars. Se trata de bares especializados que ofrecen una amplia y competitiva carta de vinos por copa. Así, uno puede probar distintos tipos a precios más accesibles y sin la necesidad de pedir una botella entera.

Este negocio en auge, que fue un boom en Europa a comienzos de siglo y que hace un par de años empezó a desembarcar en Montevideo, tiene la particularidad de que cada aspecto que lo compone (arquitectura, mobiliario, iluminación, entre otros) gira en torno al disfrute de esta bebida.

Las propuestas que existen a nivel local

Ir a tomar una copa de vino de forma descontracturada, explorar nuevas cepas y trasladarse por unos instantes al sitio donde fue producida la bebida son algunos de los encantos de la propuesta que capta cada vez a un público más joven, sin distinción de género.

Los tintos continúan siendo los favoritos de los consumidores, con más del 60% de las ventas en los distintos wine bars de Montevideo y, al hablar de cepas, el tannat es la estrella. Uno de los principales diferenciales es la amplia oferta que ofrecen, que incluye la comercialización de productos más artesanales de bodegas boutique.

«Intentamos dar exhibiciones a ese tipo de productos, que no se consiguen en cualquier lado y que son de muy buena calidad. Una vez que lo conocen, quedan muy conformes», aseguró Lucas Pérez Varsi, propietario de Madirán.

Este bar maneja unas 100 etiquetas nacionales al año con precios que parten de $ 150 para copas y $ 300 en botellas. Comenzaron en el Mercado Ferrando en 2017 con un módulo de 20 metros cuadrados (m2) y este año se ampliaron duplicando su tamaño.

Madirán
Madirán. 

Gracias al abanico de opciones y el desconocimiento de ciertas etiquetas, gana importancia el asesoramiento in situ. Así lo remarcó Nicolás Cappellini, de Montevideo Wine Experience, uno de los pioneros del rubro que abrió sus puertas en 2015 y funciona en Ciudad Vieja.

«Creo que es la clave del negocio. Muchas personas creen que esta bebida es solo para conocedores. Y es lo opuesto. Lo que hay que generar es el desarrollo del gusto. Para lograrlo es muy importante tener un asesoramiento con el fin de encontrar el perfil que más le agrade a cada uno», aseguró.

Montevideo Wine Experience
Montevideo Wine Experience.

Cappellini nota que cada vez hay más jóvenes que se suman a la movida. «La demanda hay que generarla y para eso es esencial que haya oferta. Hoy existen propuestas interesantes en este rubro». En este punto, la modalidad del consumo por copeo es primordial, ya que permite probar sin gastar demasiado. En su bar existen unas 50 etiquetas y los precios van desde $ 120 (copa) y $ 350 (botella). La tendencia creciente de los bares de vinos se ratifica en sus números: proyecta culminar el año con un crecimiento de entre un 10% y 20% respecto al 2018.

Otro aspecto que caracteriza a estos lugares es el vino como concepto. «Es mucho más que venir a tomar una copa. Es toda una experiencia», remarcó Santiago Pérez, propietario de Maridaje Bar de Vinos.

Maridaje Bar de Vinos
Maridaje Bar de Vinos.

Al consumir esta bebida, la persona se transporta a la región donde fue producido: «A través de una botella, uno puede descubrir nuevos sabores, sensaciones, tradiciones, conocer distintos suelos y climas en los que fueron elaborados». Maridaje funciona desde este año en Sinergia Design.

Ofrece unas 100 etiquetas y semanalmente cuatro copas distintas. Su precio va desde $ 150 para copas y $ 300 las botellas.

Por su parte, Matías Fasolo, dueño de Baco Vino y Bistró, afirmó que las propuestas donde el vino es la estrella pisan fuerte en el mercado local. «El vino no es una moda, es algo que se va afianzando», sostuvo.

La mitad de las etiquetas con las que trabaja corresponden a vinos nacionales. En este aspecto, comentó que existe una diferenciación al momento de ordenar un vino entre las generaciones más jóvenes y el público más adulto. Mientras que los mayores de 40 años optan por extranjeros, los nuevos adeptos prefieren los nacionales.

Baco Vinos y Bistró.
Baco Vinos y Bistró.

Puntualizó que con la incorporación de las nuevas generaciones en las bodegas cambió la manera de hacer el vino en Uruguay. Los esquemas clásicos se rompieron y surgieron vinos «más frescos y juveniles». Las copas que ofrecen corresponden a unas 25 variedades y cuestan desde $ 150.

El vino como protagonista del lugar

Si bien muchas veces el vino está asociado a las comidas, esto está cambiando. Muchas veces los más jovenes se inclinan a bebidas blancas al momento del esparcimiento. «Hay que extrapolar el vino del almuerzo y cena; puede expandirse al happy hour. Creo que a nivel mundial es algo ya muy usado y acá de a poco se instala el after office de vino», dijo Carlos Colella, de Bocanegra Vinos y Tapas.

BocaNegra Vinos y Tapas
BocaNegra Vinos y Tapas

Este bar funciona desde 2016 en Punta Carretas y fue pionero en introducir las máquinas expendedoras de vinos. La decisión fue exitosa, ya que el crecimiento anual del negocio ronda el 12%. Tienen 300 etiquetas y unas 24 para ordenar por copa a un precio que comienza en $ 90. Sus principales ventas (65%) corresponden a esta modalidad de consumo.

La cerveza artesanal, la entrada  

Al boom de la cerveza artesanal le salen a dar batalla los bares de vinos. Pese a que se podría identificar como una competencia directa, hay quienes la visualizan como un gran aliado. Este es el caso de Nicolás Cappellini, de Montevideo Wine Experience, que señala a la cerveza artesanal como un propulsor de los wine bars a nivel local. «Creo que la puerta de entrada del público joven al mundo del vino es la cerveza artesanal. Hoy hay tantas opciones de cervezas, que uno puede ir probando y desarrollando el gusto. De esta forma, fueron sofisticando el paladar, el olfato, quieren seguir probando cosas nuevas y la opción natural para hacerlo es el vino», explicó.

Lucas Pérez Varsi, propietario de Madirán, concordó en este punto y agregó: «Notamos que existe un interés mayor en el vino y una necesidad en Uruguay de querer aprender sobre este producto. Su calidad, que va en ascenso, impulsa esta tendencia». Para aportar en ese aspecto, tanto en este bar como en otros ofrecen catas de vinos en los que se introduce al público en el mundo del vino.

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