NEGOCIOS

Argentina vive un "boom" del litio que potencia su liderazgo mundial

Las inversiones a raíz de la "fiebre del oro blanco" fueron de US$ 241 millones en 2018 

Salar, producción de litio en Argentina. Foto: La Nación / GDA.
Dos salares representan el 7% de la producción mundial de litio. Foto: La Nación / GDA.

Argentina es uno de los principales jugadores mundiales en la producción de litio. Con dos proyectos en marcha y otros 41 en cartera, el escenario promete multiplicar la capacidad productiva y exportadora del país.

Los dos salares que tiene en operación —Olaroz (de la australiana Orocobre, la japonesa Toyota y la local Jemse) y Fénix (de la estadounidense Livent)— representan el 7% de la producción mundial, por detrás de Australia (61%) y Chile (16%). Argentina posee el 12% de las reservas y el 23% de los recursos mundiales de litio, pero estos últimos vienen en aumento —han crecido un 97% en los últimos tres años— gracias a la «fiebre» del «oro blanco».

«Los presupuestos exploratorios para el litio aumentaron más del 900% en los últimos tres años», explica la secretaria de Política Minera de Argentina, Carolina Sánchez. Las inversiones fueron en 2018 de US$ 241 millones y llegarán este año a US$ 260 millones.

Dos salares en producción están en fase de expansión y duplicarán su capacidad. Otros dos proyectos  —Cauchari-Olaroz y Centenario Ratones— entrarían en operación en 2020 y 2021. Otros 16 están en etapas intermedias y además, hay 23 proyectos en exploración.

Con estas iniciativas, las perspectivas para Argentina son prometedoras. Con un escenario básico de cuatro proyectos en operación, el país podría alcanzar en 2024 exportaciones de litio por US$ 1.200 millones e inversiones en el sector por US$ 1.442 millones, aunque otros escenarios potenciales triplican esas cifras.

Salar en Argentina; producción de litio. Foto: La Nación / GDA.
Se exporta a fabricantes de baterías en China, EE.UU., Japón y Corea del Sur. Foto: La Nación / GDA.

Según Sánchez, con este horizonte Argentina podrá «pelearle el segundo lugar a Chile». No obstante, matiza que los grandes proveedores mundiales seguirán creciendo gracias a una demanda sostenida que viene de los fabricantes de baterías para productos electrónicos y vehículos eléctricos.

Casi el 100% del carbonato de litio que se extrae de los salares y sus derivados químicos, hidróxido y cloruro de litio, se exportan a China, EE.UU., Japón y Corea del Sur, donde están los fabricantes de baterías.

Para explicar las razones de este «boom», Sánchez señala que Argentina tiene muy buena calidad de recursos en sus salares, lo que reduce los costos de producción y aumenta la competitividad de los proyectos.

«Además hay un marco legal e institucional que funciona y da certidumbre a los inversores», asegura Sánchez, quien recuerda que el sector de litio está amparado por una ley de promoción de las inversiones mineras que otorga estabilidad fiscal durante 30 años.

Según datos de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, los seis proyectos más avanzados, que suman anuncios de inversión por US$ 2.600 millones, aumentarían en un 450% la capacidad de producción de litio de aquí al 2021.

«De concretarse al menos nueve proyectos de aquí a 2024, la producción de Argentina se incrementaría por 10, dijo Alejandro Ovando, director de IES Consultores. El litio es «muy rentable», requiere mucho menor volumen de inversión, aseguró y enfatizó: «Incluso ha despertado el interés de firmas petroleras que no quieren perderse el negocio. Es el futuro».

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