RR.HH.

Un aliado para prevenir el acoso laboral

Expertos recomiendan protocolos que eviten los ataques frecuentes e intensos a la interna. Deben configurarse entre todos los trabajadores y luego comunicado en forma eficaz

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Expertos. Sugieren definir en la interna qué acciones constituyen mobbing. (Foto: Agustín Martínez)

Entre un 13% y un 18% de los trabajadores de Europa sufren de acoso laboral (o mobbing), pero solo uno de cada 1.000 lo denuncia. Estas cifras muestran lo difícil que es enfrentar a una problemática que se manifiesta en un gran número de empresas, señaló el español Iñaki Piñuel, quien disertó en Uruguay en una actividad realizada por la Sociedad Uruguaya de Gestión de Personas.

El experto definió el mobbing como ataques continuos y deliberados contra una persona en su ámbito trabajo, que tienen como objetivo aislar a la víctima e incluso lograr su renuncia. "Se caracterizan por su frecuencia (no debe ser algo aislado), intensidad (con conductas reales que se pueden acreditar ya sea con testigos, mail, etcétera) y que duran en el tiempo (por lo menos una vez por semana durante unos seis meses). Pueden ser actos menores, pero la duración en el tiempo es lo que hace el daño", sostuvo.

Piñuel enfatizó que el mobbing proviene de un individuo y no de la empresa. Incluso —además del daño en la víctima— repercute negativamente en el rendimiento y la productividad general, "porque usualmente la víctima es de los mejores de la compañía". Tampoco es una actitud exclusiva de las esferas más altas sobre las más bajas, sino que "puede ser horizontal e incluso de abajo hacia arriba", aclaró.

Ante lo difícil que es probar el acoso, Piñuel recomendó a las empresas implementar un protocolo antimobbing donde se exprese claramente qué es y qué no es acoso laboral. "Las definiciones deben ser rigurosas y objetivas y contar con ejemplos claros. Se tiene que lograr el compromiso de toda la empresa, involucrar en el ciclo de diseño, armado y capacitación a todos los trabajadores. Además, hay que utilizar todas las herramientas posibles para divulgarlo", apuntó. El objetivo de un reglamento es informar, concientizar y prevenir el acoso laboral y ataca algunos de los principales obstáculos, como la falta de conciencia de que se es víctima de acoso o que no se denuncie por desconfiar de que se resolverá. Es que, alertó Piñuel, muchas veces el entorno trata de encubrir este abuso aduciendo que la víctima padece estrés, problemas de liderazgo, una dificultad puntual o familiar, entre otras excusas.

Además, contar con un protocolo genera prevención. De hecho, "si una empresa (finalmente) no lo usa significa que está bien hecho", destacó el experto. Bajo esta premisa, Piñuel creó Cisneros, un sistema que indica cómo armar un protocolo en las empresas.

Silvana Giachero, referente del tema en Uruguay, señaló que en el país el mobbing se da principalmente en el ámbito público —salud y educación— sobre todo en personas de 30 a 50 años. En la mayoría de los casos, un 90%, culmina con la desvinculación del trabajador víctima del acoso.

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