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Alemania debate la semana laboral de cuatro días

Es el modelo que aplicó Volkswagen a inicios de 1990 para mantener empleo

Automóvil. Es uno de los sectores más golpeados por la crisis del coronavirus. (Foto: Archivo El País)
Automóvil. Es uno de los sectores más golpeados por la crisis del coronavirus. (Foto: Archivo El País)

En Alemania, el debate sobre la reducción de la semana laboral a cuatro días como remedio para mantener el empleo durante y después la crisis generada por la pandemia de coronavirus está sobre la mesa y amenaza con convertirse en asunto electoral para los comicios de 2021.

El presidente del influyente sindicato de los obreros metalúrgicos IG Metall, Jörg Hofmann, acaba de relanzar el debate nacional al proponer que se instaure la semana de cuatro días para salvaguardar el empleo, en un momento en que se dispara el desempleo, al igual que en el resto del mundo.

El ministro de Trabajo, el socialdemócrata Hubertus Heil, dijo al grupo de prensa regional Funke que «un tiempo de trabajo reducido con una compensación salarial parcial puede ser una medida apropiada».
La idea de partida es que, al trabajar menos, se comparten empleos.

Respuesta a los cambios

Una medida de este tipo sería una «respuesta a los cambios estructurales en sectores como la industria automovilística», que enfrenta el desafío del coche eléctrico, así como a la «aceleración digital por la pandemia», arguye el patrón de IG Metall en el diario Süddeutsche Zeitung.

También aboga por «cierta compensación» de los empleadores a los empleados, para no causar una pérdida importante del poder de compra.

No es la primera batalla que libra IG Metall por el tiempo de trabajo. En 1995, logró imponer las 35 horas semanales en la industria y en 2018 consiguió que los trabajadores puedan trabajar 28 horas por semana durante dos años, con una pérdida de salario limitada. Su última propuesta la apoya el 60% de los alemanes, según una reciente encuesta de Yougov.

El partido de extrema izquierda Die Linke incluso defiende una «reducción general de la duración del tiempo de trabajo a 30 horas» sin pérdida salarial.

A los empresarios la idea no les gusta. Esto no hará más que «empeorar el choque enorme de productividad» que se vive en este momento, según Steffen Kampeter, director de la federación patronal BDA.

«Cuanto más dure la crisis del coronavirus, más nos obligará a encontrar soluciones inteligentes que no se limiten a distribuir compensaciones salariales o subvenciones», estimó un responsable del partido conservador de Angela Merkel, Carsten Linnemann.

Varias grandes empresas alemanas como Bosch, ZF Friedrichshafen y Daimler acaban de concluir acuerdos para reducir el tiempo de trabajo, mientras las negociaciones siguen en Continental o en Airbus. En este caso, los empleados hacen sacrificios financieros importantes.

El modelo es la semana de cuatro días que aplicó Volkswagen a inicios de 1990 para salvar 30.000 empleos amenazados.

En Francia, existe la posibilidad de firmar acuerdos de «rendimiento colectivo» para organizar el tiempo de trabajo con el fin de salvar empleos

En el automóvil, duramente golpeado por la crisis, la semana de cuatro días compensada no sería «ni oportuna ni económicamente viable dada la situación» del sector, dice Wilfried Porth, director de recursos humanos de Daimler.

Elecciones en la mira

El gobierno quiere dejar en manos de agentes sociales la decisión sobre el asunto, como es habitual en la tradición social en Alemania. De momento, contempla prolongar de 12 a 24 meses la duración de los subsidios de desempleo parcial, que permite amortiguar la crisis para millones de asalariados.

Si el desempleo no se reduce rápidamente, el debate sobre la reducción del tiempo de trabajo podría convertirse en un asunto importante de la campaña electoral con vistas a las próximas legislativas de finales de 2021.

Pero este debate no se circunscribe a Alemania. En Francia, además de prolongar el dispositivo de desempleo parcial, existe la posibilidad de firmar acuerdos de «rendimiento colectivo» para organizar el tiempo de trabajo con el fin de salvar empleos, pero a cambio de sacrificios salariales, lo que genera debate.

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