MARKETING DEPORTIVO

El agente que está detrás de los contratos
publicitarios de astros chilenos

La historia de Enrique González, quien trabaja para Alexis Sánchez, Arturo Vidal y Gary Medel

González. La comisión de agencia se la cobra a la marca, no al futbolista. Foto: El Mercurio / GDA.
González. La comisión de agencia se la cobra a la marca, no al futbolista. Foto: El Mercurio / GDA.

Una minera que pagaba 20 millones de pesos chilenos (unos US$ 30.700) para que un futbolista se grabara con su celular enviando un saludo a los trabajadores, o invitaciones a cumpleaños son parte de las insólitas peticiones que recibe Enrique González, el hombre a cargo de la gestión publicitaria de conocidos deportistas chilenos como Alexis Sánchez, Arturo Vidal y Gary Medel.

Este periodista de 38 años está a cargo de Vibra Marketing, la agencia en la que es socio de Fernando Felicevich, el agente deportivo de las principales figuras futbolísticas del país trasandino, y donde se encarga de gestionar todos los contratos con marcas. Estuvo detrás de las campañas de Vidal con DirectTV, Mossimo, Entel, Cristal; de Medel con la Asociación Chilena de Seguridad, Pepsi, WOM y Doko, y de Sánchez con Movistar, Gillette, Master Dog, Gatorade y JJO.

También sobre el jugador oriundo de Tocopilla está coproduciendo su película, cuyo estreno está pensado para finales de mayo, antes de la Copa América. El proyecto significó una inversión superior al millón de dólares.
Entre sus clientes también figuran Erik Pulgar, Eugenio Mena, Charles Aránguiz, Cristopher Toselli, Jaime «Pajarito» Valdés, Felipe Seymour, César Fuentes, César Munder, David Henríquez (juvenil de la UC), Branco Ampuero, Matías Campos Toro, Yeferson Soteldo. Todos, además, representados futbolísticamente por Felicevich.

González cuenta, sentado en su oficina ubicada a unos pisos de la de Twenty Two, la agencia deportiva de Felicevich en Vitacura, que llegó de forma inesperada a este mundo. Comenzó su vida laboral trabajando en Terra y luego emigró a Movistar. Tras vivir unos años en España, donde trabajó gestionando auspicios de fútbol desde la telefónica para Latinoamérica, en 2008 regresó a Chile, justo cuando se negociaba un contrato de naming right con el Arena Santiago, que luego pasó a llamarse Movistar Arena.

En 2011 se hizo cargo de todos los eventos masivos musicales y deportivos. Luego, un conocido en común con Felicevich lo acercó a Twenty Two, que necesitaba desarrollar su área de marketing.

Con cuatro empleados fundó en enero de 2016 Vibra Marketing, y ahí empezaron a representar publicitariamente a figuras como Sánchez, Vidal, Aránguiz, Mena, Tosselli y a «Pajarito» Valdés. Hoy ya 35 personas trabajan en la oficina y por sus manos pasan contratos por unos 2.500 millones de pesos chilenos (unos US$ 3,8 millones) anuales de diferentes marcas y rostros.

Ese no es el único negocio que tiene la empresa. También gestionan eventos propios, como la ComicCon, y un área de experiencia corporativa. En ese negocio han llevado, por ejemplo, a vendedores de una compañía de seguros a cenar con Gary Medel a Milán.

Los montos que mueve esta industria no son menores. Por lo general, los contratos de deportistas con marcas son anuales y un rostro grande lo más barato que puede cobrar son cerca de 100 millones de pesos chilenos (US$ 153.500), que pueden ascender a 500 millones (US$ 767.600) por cada campaña publicitaria. La comisión de agencia se la cobran a la marca, no al futbolista.

Requerimientos

Aclara González que Vibra Marketing no es dueño de la imagen del futbolista; lo que hace es un match entre lo que busca la marca y lo que el futbolista está dispuesto a aceptar. «El contrato es súper abierto, donde lo único que se pide es tener la exclusividad de comercializar su nombre ante marcas, pero yo no tomo la decisión de cerrar. La decisión siempre pasa por el rostro. Y las necesidades siempre son distintas. Hay marcas que necesitan un día de rodaje; otras dos o tres. Algunas suman un meet and greet con clientes, una conferencia de prensa, un lanzamiento, que tuitee cierta cantidad de veces sobre la marca o que suba fotos por Instagram. No hay un tarifario estandarizado; cada marca viene con un requerimiento muy distinto», dice.

Asimismo, cuando un jugador se ve envuelto en un accidente o en un tema judicial, también lo tienen previsto en el contrato. «Hay cláusulas que benefician a las marcas en casos de que algún incidente, que sea comprobable ante la opinión pública, le genere un daño de imagen a la marca. Generalmente, el daño a la marca nunca sucede, porque alguien no deja de consumir un producto porque un personaje tiene un lío de faldas, por ejemplo».

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