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Administrar el gasto de energía como un deportista

Del mismo modo que los atletas profesionales en la cancha, los trabajadores también pueden recurrir a la administración de sus esfuerzos para potenciar su rendimiento en la oficina.

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Sin energía. No es aconsejable tener una reunión un lunes temprano. (Foto: Google Images)

Los deportistas profesionales entrenan constantemente y cuidan su energía física y mental para llegar a la competencia en óptimas condiciones. Se aseguran de seguir una buena alimentación, duermen ocho horas y descansan tras un día intenso de entrenamiento. Como los deportistas, los trabajadores también pueden administrar su energía personal para aumentar sus niveles de productividad.

El psicólogo estadounidense Jim Loher, autor del best seller The Power of full engagement (El poder del compromiso total), plantea estrategias para manejar inteligentemente la energía y lograr aumentar el rendimiento laboral.

«Casi siempre se habla de manejo de tiempo, pero esta técnica que está pegando fuerte en EE.UU. sería un tema innovador que podrían trabajar las empresas en Chile», dice Myriam Aluanlli, analista de la consultora de recursos humanos, People & Search.

Una buena estrategia es identificar las fluctuaciones de energía personal —en qué momentos del día se está más cansado y en cuáles más energizado—, y en base a esto, organizar la agenda. «Por ejemplo, no es aconsejable poner una reunión un lunes en la mañana o hacer un informe difícil después de almuerzo», dice Aluanlli.

También resulta positivo identificar las fuentes que restan energía. Por ejemplo, con la irrupción de las nuevas tecnologías es común que una persona esté revisando el e-mail, el WhatsApp y haciendo un Excel, todo a la vez. «El multitasking (hacer varias tareas a la vez) atenta contra la energía. El cerebro está hecho para estar en una actividad», explica Nuria Pedrals, psicóloga y subdirectora de la dirección de personal de la Universidad Católica.

Las personas que son más efectivas logran estar en el momento tanto corporal como mentalmente, explica Pedrals. «Leen las cosas solo una vez, se enfocan y no gastan tiempo en rumiar los típicos pensamientos: ‘me está quedando mal’, ‘estoy atrasado’, ‘tengo que avanzar con tal cosa’».

Otra de las fuentes que restan energía son los compañeros que se quejan constantemente y contagian sus pensamientos negativos. «Les llamo ‘kriptonita’. Hay que alejarse de ellos», dice Pedrals.

Las pausas son clave para elevar la eficacia. Es aconsejable cambiar de actividad cada 90 minutos, dice la psicóloga. «Si se siente que el cerebro está fundido, hay que parar: ir a tomar agua, hacerse un café, hablar con un compañero».

La alimentación y el ejercicio, también son fuentes importantes de energía. «¿Cuántas horas llevo sin comer o beber?», es una pregunta que uno puede hacerse, explica Andreu Gatuellas, psicólogo y docente de la Universidad de Barcelona. También aconseja comer snacks saludables y bebidas sin azúcar. «Al final son cosas que todos sabemos, no se puede inventar la rueda. Pero a la gente le gusta darle cierta estructura de entrenamiento a su vida», concluye. (El Mercurio / GDA)

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