NEGOCIOS

Achican la primera clase y amplían la ejecutiva

Pijamas de la marca italiana Missoni, champagne con aromas frutados y hasta cabinas privadas. Quienes están acostumbrados al confort y privacidad de la primera clase en los aviones ya notarán que el espacio es cada vez más raro en los vuelos.

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Menos mimos. Aerolíneas buscan sacar rentabilidad y reformulan sus espacios para público exclusivo. (Foto: Google Images)

En la búsqueda de mayor rentabilidad, las compañías aéreas apuestan fuertemente a la ampliación de la clase ejecutiva y a la reducción del espacio premium en sus aeronaves. Los especialistas advierten que esta tendencia gana fuerza, especialmente en empresas de EE.UU., América Latina y Europa, debido a la crisis financiera.

En los vuelos de TAM, la primera clase dejó de existir en noviembre de 2014. Ninguna ruta se salvó del recorte. American Airlines viene reduciendo su oferta en primera clase. Incluso entre las compañías asiáticas, que lideran el ranking global de satisfacción de clientes, Brasil cuenta con una versión menos potente en relación a los tramos en dirección a Europa y EE.UU. ¿Quién no recuerda la escena de «Sex and the city 2», cuando las mujeres visitan el lounge en pleno vuelo? El bar, inspirado en un Airbus 380 de Emirates Airlines ya no está disponible para los vuelos de Brasil.

Aunque los precios de primera clase cuestan en promedio el doble de los de la ejecutiva y entre siete y 12 veces el valor de un billete en económica, la explicación del recorte es financiera: no tiene suficiente demanda. Con el cambio, las «nuevas» clases ejecutivas tienen entre 40 y 60 asientos.

«Hoy el 60% de los viajes internacionales son de negocios. Los pasajes son pagos por empresas. Entonces la reducción de la primera clase es una cuestión económica», explicó Rosana de Moraes, docente de marketing para el mercado del lujo de la Universidad ESPM de Río de Janeiro.

En TAM, los vuelos entre San Pablo y Miami del Boeing 777-300, por ejemplo, contaban apenas con cuatro asientos de primera. Con el fin de la categoría, la clase ejecutiva tiene 56 asientos, 15% más grandes que los anteriores. Los pasajeros ganaron en comodidad y perdieron privacidad. «La decisión de no ofrecer servicios de primera clase se tomó para permitir mejoras en butacas y en el servicio a bordo a los pasajeros, considerando la ocupación media de ambas opciones», comunicó TAM.

Con el cambio, algunos mimos también fueron eliminados. Las pantuflas con las que los pasajeros top desfilaban por el avión quedaron enterradas en el pasado.

Para American Airlines, el fin de la primera clase es una tendencia mundial. Su avión más moderno, el 787 Dreamliner, solo cuenta con clases ejecutiva y económica.

«La primera clase es una opción exclusiva para tramos de larga distancia, como Nueva York y Pekín, y para empresas de Oriente Medio», dijo Dilson Verçosa Junior, director de ventas y marketing de American Airlines para Brasil. (O Globo / GDA)

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