Lucila Arboleya - Economista

¿Cómo vivir con $15.000?

El instituto Cuesta Duarte, en abril de este año publicó un informe donde muestran que el año pasado, "unos 690.000 ocupados percibieron remuneraciones líquidas por debajo de los $ 15.000 mensuales, representando 41,5% del total de ocupados".

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Pesos

Debo admitir que primero miré el dato con escepticismo, por su origen ideológico, con cuyas medidas y formas tiendo a estar en desacuerdo. Pero las cifras son ciertas, datos de salarios de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) de 2014.

Sobrevivir se puede (imagino), ¿Pero de qué manera? Ahorrar para un vehículo o una casa, guardar para un evento inesperado de salud, pagar un profesor particular; esto parece difícil con tan poca plata (incluso pensando en hogares con dos ingresos). Aún así, apenas hablamos, verdaderamente de este tema. Tal vez sea porque hoy el Pit-Cnt sale tanto en las noticias que este asunto quedó perdido entre tanto reclamo y ellos mismos olvidaron concentrarse en un tema tan importante. ¿Y la oposición? ¿No es esto alarmante después de una década dorada?

En los diarios se ve al oficialismo haciendo malabares para resolver una crisis en la educación, en una discusión cuyo foco está lejos del problema real (mala calidad, malas condiciones edilicias y laborales para los profesores, horas perdidas, etc.) y se basa en un tire y afloje intra gobierno y con los sindicatos. Entre tanto unos se comen por el poder, la oposición parece tibia, o se concentra en temas menos relevantes. Y mientras tanto: ¿con los jóvenes, madres, y señores de los $ 15.000 pesos al mes qué hacemos? Cuando el escenario de pleno empleo, que ya se está revirtiendo, termine, ¿Qué trabajos van a poder conseguir?

Más preocupante que la cantidad de personas que hoy viven con $ 15.000, o menos, es que tampoco están empleados en trabajos de calidad. La gran mayoría de estos trabajadores se concentra en el sector doméstico, ganadería, agricultura y pesca, y comercio.

El próximo motor.

Un reciente reporte del BID "Empleos para crecer" plantea que sólo los países que ofrezcan soluciones a los problemas laborales que ya comienzan a manifestarse en América Latina, podrán mantener la riqueza y los menores niveles de pobreza alcanzados en los últimos años. Los países deberán plantear políticas para combatir, sobre todo, la informalidad y la alta rotación, que afectan no sólo la productividad del binomio empleado-empleador, sino también el bienestar del trabajador.

El informe muestra que gran parte del reciente crecimiento de la región fue resultado de la mayor tasa de empleo, y no tanto por un aumento de productividad del trabajador. En América Latina en promedio, el crecimiento de la población ocupada explica el 60% del crecimiento del PIB per cápita del período 1993-2013. En Uruguay, un 68% del aumento del PIB per cápita fue resultado de cambios en la productividad laboral, mientras que 32% fue por la variación de la tasa de empleo. Uruguay muestra una mejor variación por productividad que varios de los vecinos pero, de nuevo, estamos en una región de resultados magros a nivel mundial. Similar al caso educativo, nuestro continente muestra la menor evolución de la productividad del trabajo desde 2001 (salvo Medio Oriente).

Por ello, ante un panorama externo más debilitado, debemos generar políticas que busquen que el empleado logre acumular capital humano mientras trabaja (como en la escuela, en el trabajo también se aprende), sumando también a la productividad de la empresa. Es decir, que ambos ganen. Así, el documento menciona, y comparto, que el gobierno deberá hacer un giro desde una política laboral con foco en lo redistributivo a uno más productivo. Es importante continuar la búsqueda por una mejor distribución y menor desigualdad salarial, pero habrá que poner énfasis también en hacer crecer la torta, vía sustitución de empleos más productivos. Para eso se necesitará generar políticas que motiven a las empresas a retener a sus empleados, formalizarlos, introducir programas de entrenamiento, sumar incentivos para que el trabajador se quede, en un trabajo en el que no sólo ganará un salario sino también que se capacite.

A futuro.

Debemos dejar de distraernos en tildar y separarnos entre izquierda y derecha porque esto sólo lleva a parálisis. Comenté esto mismo recientemente y me juzgaron por la fuente de la publicación y nadie se escandalizó por el número. Tal como yo había hecho, vieron el color político y se perdieron lo más importante, el medio millón de uruguayos en empleos de bajas calificación y sueldo.

Somos un país que siempre ha sabido estar por encima de la media regional, pero si queremos crecer debemos ser mejores aún. Estamos en un año decisivo, todavía a tiempo de implementar cambios que beneficien a todos.

Debemos introducir políticas laborales para sustituir empleos por empleos de calidad. Tener una política laboral enfocada a generar trabajos de mayor calidad no es importante solamente a nivel económico —porque trabajos más productivos nos permitirán crecer— sino por el argumento moral de que todos los uruguayos merecemos un trabajo digno. Para crear el país de oportunidades que todos queremos.

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