Opinión

Lo que se viene en Brasil: nueva conducción económica

Es conocida y reconocida la influencia de Brasil y de su economía sobre la actividad económica y financiera de nuestro país.

El presidente Bolsonaro tendrá en Guedes y Moro a sus dos "superministros". Foto: EFE
Jair Bolsonaro, presidente electo de Brasil. Foto: EFE

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Como es también bien sabido que, hasta hace poco tiempo era nuestro principal socio en el comercio de bienes y hoy está en segundo lugar tras China.

Un nuevo gobierno asumirá el primer día de 2019 por un lapso de cuatro años y su orientación económica provocará un cambio que estimo significativo. Al menos en los primeros tiempos, porque Jair Bolsonaro, el presidente electo, tendrá como encargado de la conducción económica a Paulo Guedes. Se trata de un destacado economista graduado en el Departamento de Economía de la Universidad de Chicago, un centro de enseñanza reconocido por su defensa de la ortodoxia liberal y el libre mercado y porque impuso el monetarismo ante el keynesianismo, la política monetaria sobre la política fiscal para manejar aspectos macroeconómicos o de corto plazo, tales como el comportamiento del nivel general de precios y el del empleo.

El nuevo ministro. Paulo Guedes será el nuevo conductor económico de Brasil y, por sus antecedentes, partiendo del pobre diagnóstico de la situación productiva brasileña, intentará mejorarla con un enfoque liberal ortodoxo, en un contexto político en el que no faltará el poder adverso de una "furiosa" oposición. Esa que integran los partidos de la coalición PT —Partido Socialismo y Libertad, Partido Comunista de Brasil, etc.—; las entidades civiles que se vinculan a esa coalición —centrales sindicales, sindicatos, representaciones estudiantiles, ONG, etc.—, y otras fuerzas cuyos intereses sean contrariados por la nueva administración —grupos económicos, intelectuales, etc.—.

Guedes asumirá funciones en una nación que tiene como su más serio problema macroeconómico, el del nivel de actividad. Durante tres años, desde el primer trimestre de 2014 hasta el primero de 2017, la economía brasileña ha estado en recesión y desde entonces el crecimiento de la actividad ha sido relativamente bajo y menor al de su potencial.

El reflejo de esa situación es el desempleo que, en igual lapso, ha trepado de 4% a más de 12%. El comportamiento fiscal —sobre todo el de los ingresos tributarios—, también refleja la recesión vivida: el déficit supera al 7% del PIB. Es además corolario de la extensa recesión, el comportamiento del nivel general de precios ya que la inflación se sitúa hoy, en algo más de 4% anual pese a la política monetaria expansiva desde 2014. En resumen, desde el punto de vista macroeconómico, la preocupación mayor de Guedes es mejorar el nivel de actividad, generar las condiciones para que el PIB crezca y para que el desempleo disminuya y, lograr ambas cosas, sin que la inflación reaccione al alza. Para alcanzar su objetivo, el nuevo ministro contará únicamente con la política monetaria a la que irá graduando de manera de balancear efectos: lograr más actividad sin despertar a la inflación. En contra de la reactivación le jugará la política fiscal que, ante el alto déficit actual, demandante de montos significativos de dinero para su financiamiento, será contractiva. Para reducir el déficit Guedes se decidirá seguramente más por reducir el gasto público que por elevar impuestos.

Alcanzar esa meta le llevará por un camino que siempre es muy arriesgado por sus repercusiones sociales y políticas: disminución del gasto público propiamente dicho, reducción de la participación estatal en la economía bajando la cantidad de empresas públicas, disminución de inversiones estatales y ampliación del alcance estabilizador del resultado previsional de la reforma que ya hoy está en curso.

Paulo Guedes, futuro ministro de Economía de Brasil. Foto: Reuters.
Paulo Guedes, futuro ministro de Economía de Brasil. Foto: Reuters.

Guedes desea contar con un Banco Central con plena autonomía de funcionamiento. La política cambiaria será de libre flotación, por lo que la cotización de la moneda extranjera dependerá de los movimientos de la política monetaria, de las variaciones en la oferta de dinero fuera del Banco Central, ante lo que ocurra con la demanda por dinero. No se anticipan para 2019, cambios significativos en la paridad real/dólar ni variaciones destacables en los precios relativos de Brasil ante Uruguay, más allá de los que ya marca una relación favorable a nuestro vecino frente a lo que sucedía en 2011, cuando entonces lo fuera para nuestro país.

El Mercosur. Por su formación académica, el nuevo ministro optará por una mayor libertad comercial, pues considera que genera más bienestar que el proteccionismo y evita transferencias injustificadas de ingresos de consumidores a productores. El Mercosur entonces, corre peligro. Su objetivo es la mayor apertura comercial lograble, pues por su visión liberal de la economía entiende que el mundo es el área óptima de comercio para lograr el mayor bienestar de un país. En breve el Mercosur sufrirá un "ataque" ya que el socio mayor realizará acuerdos comerciales con un creciente número de naciones a nivel global y es probable que disminuya e incluso que con el tiempo desaparezca el margen de preferencia arancelaria del grupo. Importar de cualquier lado implica que se reducirá el gravamen que pesa sobre las importaciones de fuera del bloque creado por el Tratado de Asunción en 1991 y que hoy protege a los miembros firmantes.

Tendencia al equilibrio presupuestal con las medidas señaladas —baja del gasto público, privatizaciones de empresas públicas deficitarias e injustificables bajo administración estatal y reforma previsional—; política monetaria que se mantendrá expansiva y tipo de cambio flotante en un contexto de mayor apertura comercial, es lo más relevante de lo que deberíamos esperar a partir de enero en Brasil.

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