ALEJANDRO CID

Más vale prevenir que curar

Los programas que se han centrado en prevenir la violencia intrafamiliar están siendo muy eficaces. Y económicos.

Un trabajo de Aboal, Campanella y Lanzilotta, "Los costos del crimen en Uruguay" (2013), muestra que el costo que genera el delito en nuestro país representa el 3,1% del PBI.

Intrafamiliar.

El número de denuncias por violencia intrafamiliar ha venido creciendo. El Observatorio del Ministerio del Interior muestra que en 2013 las denuncias por violencia doméstica eran 26.255 y en 2015 alcanzaron el número de 31.192. Para tener un punto de comparación, en 2015, las denuncias por rapiña fueron 21.000, por hurto 108.000, y 11.000 por todos los otros delitos. En resumen, la violencia doméstica representa una buena parte de los 1,5 mil millones de dólares que le cuesta el delito a Uruguay.

Pero, ¿tanto dinero cuesta el delito? Cuando una víctima de violencia intrafamiliar es lesionada, conlleva costos de atención médica y psiquiátrica, de jueces y tribunales, de centros de reclusión y de rehabilitación, de mantenimiento del orden y represión del delito, de pérdidas de días de trabajo y de productividad… Así se puede llegar a entender cómo el delito para Uruguay representa 3,1% del PBI cada año.

En el mundo.

Se estima que 30% de las mujeres en el mundo han sido víctima de violencia intrafamiliar. Los programas que se han desarrollado para combatir este flagelo han tenido un enfoque reactivo: mejorar el sistema de cuidados de salud, la justicia o la respuesta social a las víctimas.

Pero la estrategia preventiva ha tomado fuerza recientemente, sobre todo en los países de medianos y bajos ingresos. Se han dado a conocer una reciente evaluación de impacto, hechas científicamente, de un programa que muestra ser muy eficaz para reducir la violencia intrafamiliar.

Tanya Abramsky (del Gender Violence and Health Centre, London School of Hygiene and Tropical Medicine) y colegas de los institutos "Raising Voices" y "Center for Domestic Violence Prevention" (Kampala, Uganda) acaban de publicar en el Journal of Epidemiology and Community Health (2016) el estudio "The impact of SASA!, a community mobilization intervention, on womens experiences of intimate partner violence: secondary findings from a cluster randomised trial in Kampala, Uganda".

SASA! es una intervención que busca movilizar a la comunidad con el fin de cambiar los comportamientos y las actitudes que provocan inequidad y violencia contra la mujer. Fue diseñado por la organización Raising Voices e implementado en Kampala en el Center for Domestic Violence Prevention.

El enfoque de SASA! se basa en el Modelo Ecológico de la violencia, que reconoce que la violencia puede tener su origen en el juego entre complejas interrelaciones a nivel individual, familiar, comunitario e incluso a nivel de la sociedad, que sustenta esa violencia.

Prevención.

SASA! significa "Ahora" en Kiswahili, y es un acrónimo de Start, Awareness, Support, Action. Me encantó esa palabra "Ahora".

En la línea de la prevención me vienen a la memoria, por un lado, el "Politécnico de Formación Laboral" (CADI, Centro de Apoyo al Desarrollo Integral focalizado en la mujer, en Casavalle), que tuve ocasión de evaluar un tiempo atrás, y donde descubrí el rol clave que juega el acompañamiento para la inclusión laboral de la mujer, para que se capacite y acceda a un trabajo de calidad —mujeres que muchas veces ha tenido que abandonar los estudios y el trabajo— y donde reciben orientación no sólo para resolver situaciones de violencia sino para adelantarse y para ser ellas mismas agentes de cambio.

Otro ejemplo de movilización de la comunidad lo recibí cuando fui hace unos meses al CAIF La Esperanza, en el medio de un barrio carenciado, cercano al Aeropuerto. Las educadoras mostraban el entusiasmo por un plan de parentalidad positiva —talleres de orientación para mejorar como madres y padres, con un protocolo serio, fundamentado científicamente, de actividades para cambiar conductas diarias y actitudes—.

El programa SASA! logró bajar la violencia doméstica un 60% en Kampala. SASA! nos sugiere: pasar a la "acción", hoy y ahora. Y así Uruguay va a ahorrar, al menos parte, de ese 3,1% del PIB.

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