OPINIÓN

Era la tendencia, no el nivel

El Frente Amplio está efectivamente amenazado: 52% de la población cree que la situación económica es mala o muy mala, el peor registro desde 2004", expresó en una conferencia reciente Ignacio Zuasnábar.

Foto: Pixabay
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¿Cómo es posible semejante guarismo? Objetivamente, no hay dato de la economía en que no estemos considerablemente mejor que en 2004 y en casi todos, estamos mejor que en todos y cada uno de los años transcurridos desde 2004.

Las excepciones vienen por el lado del empleo, donde se vienen registrando caídas consecutivas en los últimos tres años, que acumuladas representan unos 42 mil puestos de trabajo, y por el lado de la inversión privada (formación bruta de capital fijo) que cae hace cinco años y está en el nivel más bajo después de 2004 (12,8% del PIB).

En ambos casos, el deterioro es frente a récords respectivos. Se trata de elementos importantes y que son fácilmente entendibles por todos. Es razonable que den lugar a dudas y temores.

Pero en el otro platillo de la balanza se acumulan datos buenos y muy buenos, propios de un período de crecimiento sin precedentes en la historia registrada, de 15 años consecutivos: aumento del ingreso de los hogares y reducción de la pobreza a niveles desconocidos, por citar sólo dos de los ejemplos que resultan más notorios.

Reitero, entonces, ¿cómo es posible que semejante proporción de compatriotas evalúe tan mal a la economía? El dato de Zuasnábar me hizo recordar la respuesta que dio Tabaré Vázquez a los periodistas tras aceptar la candidatura a la presidencia en agosto de 2013 (Búsqueda, 8/8/2013, página 3), cuando le preguntaron si tuvo en cuenta, al aceptar, las dificultades que había empezado a enfrentar la economía y que si ganara las elecciones no tendría un panorama tan despejado. Le hicieron ver que a diferencia de lo sucedido desde que él asumiera la Presidencia por primera vez hasta ese momento, en materia de mejorías continuas en el PIB, los ingresos y las inversiones, en caso de volver a asumir en 2015 un gobierno del Frente Amplio debería gestionar por primera vez una semi crisis o una crisis. Vázquez respondió que estaba consciente del desafío y que como tal lo enfrentarían. "¿Usted cree que puede haber una situación peor que la que recibimos cuando fui candidato en el 2004? Yo creo que estamos mucho mejor que en aquel momento. Si en aquel momento se pudo salir adelante, en la situación económica y social actual estamos en un nivel que nos permite aspirar a ir a mucho más: mejores condiciones de vida para los uruguayos, mayor dignidad en la calidad de vida, logros importantes a nivel social y un desarrollo humano más profundo", dijo entonces Vázquez.

Unos días más tarde, el lunes 2 de septiembre, publiqué en este suplemento mi columna quincenal bajo el título: "¿Importa el nivel o la tendencia?", donde yo reconocía que era cierto lo que afirmaba Vázquez en cuanto a la extraordinaria mejoría registrada desde 2005, pero expresaba que eso no era lo relevante, sino que era una cuestión entre la tendencia y el nivel.

"Cuando digo que lo que más importa es la tendencia me refiero a que creo que lo importante es en cada momento desde dónde se sale y hacia dónde se va y en esto son claves las expectativas de las personas sobre su futuro. ¿Cómo ve el futuro quien tiene poco y empieza a repechar y a superar posiciones? ¿Y cómo lo ve quien repechó y adquirió mayores niveles de satisfacción y un buen día empieza a ver que retrocede? ¿Cuál de ambas situaciones es más manejable para un gobierno? ¿Es preferible estar en condiciones de dar a quien tiene poco o no tener más remedio que dejar de dar, o incluso quitar, a quien había mejorado su situación? Quien va de menos a más tiene mejores expectativas que quien va de más a menos, más allá de los niveles respectivos", escribía entonces.

¿Y qué ha sucedido desde el inicio de la segunda presidencia de Vázquez? Veamos algunos datos.

Uno, en los primeros tres años el PIB creció 4,8%, pero en 2005-2007 había crecido 19,2% y en 2010-2012, 17,4%.

Dos, en el inicio del gobierno, en el primer semestre de 2015 tuvimos una recesión, que ahora con números revisados y definitivos, queda en evidencia.

Tres, el salario real promedio creció 14,4% en 2005-2007, 12,0% en 2010-2012 y sólo 6,2% en 2015-2017. Pero en los dos primeros casos, creció junto con aumentos en el empleo mientras que ya vimos que ahora el empleo no ha parado de caer.

Cuatro, mientras que durante los primeros dos períodos de gobiernos se subió significativamente el presupuesto de la enseñanza pública (emblema, como pocos, de la agenda del FA) ahora no se lo ha podido volver a mejorar.

Cinco, en los primeros tres años de la actual presidencia de Vázquez se ha registrado un ajuste fiscal en cuotas, que parece no tener final: primero fueron los recortes de inversiones públicas y desde el comienzo y hasta hoy día, sucesivos aumentos de impuestos explícitos e implícitos en algunas tarifas de las empresas estatales.

En fin, era la tendencia y no el nivel. Siendo así las cosas queda claro que se hizo mal, en la última campaña electoral, en alentar aún más las expectativas positivas de la población, con promesas de mayores presupuestos y no mayores impuestos, que luego no se pudieron cumplir.

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