LUCILA ARBOLEYA

La tecnología y el trabajo

Uber era algo inminente. La empresa opera en más de 425 ciudades en 72 países, con cerca de 30 millones de usuarios por mes. Es una de las start-ups más exitosas de los últimos años, con una valuación estimada en US$ 70,000 millones (1). Entonces, ¿alguien creía que Uber no llegaría a Uruguay?

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Uber

Sin embargo, en Uruguay no nos preparamos para ello. Y ahora que ya parece haberse instalado, nadie sabe realmente qué va a pasar. No se sabe si Uber se queda o se va. No se sabe cómo se regularía. ¿Qué pasará con los taxistas? ¿Qué pasará con los conductores de Uber? ¿Y los usuarios?

Se manejaron diferentes formas de hacer frente a Uber. Prohibir Uber por un año a través de sanciones que podían incluir la confiscación del auto. Crear un "usuario arrepentido" para que funcionara como informante para identificar y denunciar choferes de Uber. En su mayoría formas de regulación poco ortodoxas, y en algunos casos soluciones que sonaban a mamarracho regulatorio.

Irrupción tecnológica.

Muchos parecen estar felices con la llegada de Uber: generalmente llega más rápido que el taxi, puede ser más barato y se puede pedir desde el celular.

Sin embargo, hay un sector que pierde: los taxistas. No hay misterio. Si yo fuera un taxista que compró una licencia de taxi esperando repagarla en, por ejemplo, 2018, no estaría feliz con la llegada de Uber. Porque invertí en la licencia asumiendo un cierto nivel de competencia y resulta que ahora cambiaron las reglas del juego y seguramente en lugar de trabajar 12 horas por día deba trabajar 16 horas para hacer el mismo dinero.

Las licencias de taxi son limitadas. Una licencia le da al taxista el derecho de cobrar por el servicio de transporte de pasajeros, y la obligación de cumplir normativas de seguridad, higiene, y otras. Hoy el taxista debe cumplir normas que el conductor de Uber no. El taxista paga impuestos, tiene seguridad social y puede acceder a una pensión. Los conductores de Uber deberían también hacerlo (y registrarse como empresas unipersonales), pero en la práctica hoy en Uruguay no sucede.

¿Cómo regular?

Hay quienes creen que Uber debe ser prohibido. Sin embargo, si se logra controlar la seguridad de los usuarios y la protección de los empleados de Uber, ¿Entonces por qué habría que prohibirlo? El servicio es bueno.

Sin embargo, Uber sí debe ser regulado. No es un caso fácil, pero los avances tecnológicos vienen con esos desafíos. La llegada de nuevas tecnologías o formas de trabajar están cambiando los paradigmas tradicionales, y el Estado debe estar preparado para hacer frente a estos cambios.

Algunos de los temas que los reguladores deben tener en cuenta son: (1) el estatus laboral de los conductores, (2) cómo garantizar la seguridad de los pasajeros de Uber y (3) cómo compensar a los perdedores.

Uno de los principales temas a regular es cuál es el estatus laboral de los conductores de Uber. Uber no considera a los conductores como parte de su empresa (no están en su planilla). Ergo, no tienen los beneficios correspondientes. Los conductores de Uber no deben trabajar un mínimo de horas. Pueden trabajar sólo un par de horas por día o incluso no trabajar por días o semanas. Por eso exigir que Uber los haga empleados no parece ser la solución al tema contractual, pero no darles ningún tipo de beneficio o derecho a salario mínimo tampoco. La solución debe estar en algún lugar intermedio, y cualquiera sea, el Estado debe controlar que los conductores se registren, hagan los aportes y paguen los impuestos correspondientes.

Este tema no es sencillo, y ya le ha generado problemas a Uber. En Londres, 19 conductores comenzaron un juicio a Uber recientemente para ser reconocidos como parte de la empresa (y obtener los beneficios y derechos correspondientes). Según la abogada de los conductores "Uber argumenta que ellos son una compañía de tecnología y que no proveen un servicio de transporte a sus usuarios sino que los ponen en contacto con conductores". Otros dos conductores (2) acaban de ganar un juicio similar contra Uber en el Reino Unido, obteniendo el derecho al sueldo mínimo (3) .

Los reguladores también deben asegurar la seguridad de los pasajeros de Uber, al igual que lo hacen en el caso de los taxis. Se podrían aplicar controles similares a los que se realizan a los taxis. Es un aspecto que en términos regulatorios parece más sencillo de solucionar que el anterior, y aún así no ha habido ninguna señal clara de cómo se haría.

Por último, el Estado podría otorgar algún nivel de compensación a los taxistas. La compensación seguramente deba ser moderada (teniendo en cuenta que la licencia por sí sola no asegura un nivel de ganancias) y dependiendo de cada caso (no es lo mismo un taxista que acaba de comprar la licencia que uno que la tiene hace muchos años).

El primero de muchos.

Uber es sólo un ejemplo. Otro caso que ha dado que hablar es Airbnb (la plataforma para alquilar residencias online). Estos son solo una muestra de los desafíos del mercado laboral del futuro. Habrá más Uber y Airbnb entrando sin permiso y cambiando las reglas del juego. Acompañados de beneficios para algunos, pérdidas para otros, y mucho trabajo para los reguladores.

En Pittsburgh (Estados Unidos) ya se están probando en la calle los primeros autos que operan sin conductor. Algo que hace unos años podía parecer impensable. Seguramente no lleguen a Uruguay hasta dentro de unos años, pero cuando lleguen, debemos estar preparados para no cometer el mismo error. Habrá otros perdedores, traerán otros riesgos, pero lo único cierto es que llegarán.

(1) From zero to seventy (billion). The Economist.

2) Uber faces court battle with drivers over employment status. The Guardian.

(3) Entitling Drivers to Minimum Wage. Bloomberg.

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