SEBASTIÁN PEAGUDA

El sistema necesita más opciones de inversión para rentar mejor

Las AFAP privadas procuran que el sistema incorpore multifondos y alternativas en la desacumulación.

Sebastián Peaguda. Foto: Ariel Colmegna
Sebastián Peaguda. Foto: Ariel Colmegna

Para la Asociación Nacional de AFAP (que agrupa a las tres instituciones privadas), ante el lógico incremento de personas que van a acceder a su jubilación por el sistema mixto, "se hace necesario abordar nuevos ajustes al sistema, que establezcan un esquema de multifondos más amplio que el actual, así como una especial atención a diversificar las opciones de desacumulación", según expresó Sebastián Peaguda, Presidente de la entidad. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Consideran que es momento de hacer nuevos ajustes al sistema previsional?

—Venimos trabajando en esa línea. Desde Anafap hemos compartido algunos temas con el Banco Central, en relación con diversos aspectos normativos contenidos en la ley de 1995 que no fueron modernizándose oportunamente; por ejemplo todo lo vinculado con la desacumulación, que no era un problema cuando se puso en marcha la reforma, pero sobre lo que hoy existen razones para pensarlo distinto. También hay otros temas, más estructurales, como la generación de un tercer fondo que atienda la diversidad. En un portafolio o una AFAP no deberíamos tener a una persona de 20 años en las mismas circunstancias que una de 60 años. Cuando se creó el segundo fondo veníamos de años de mucha volatilidad —crisis global mediante— y hasta ese momento todos los aportantes estaban en el mismo fondo. Tenían activos que podían estar sujetos a cierta volatilidad y para personas que están muy cerca de la jubilación, no es lo deseable. De manera acertada se hizo la división en dos subfondos (2014), uno más estable y otro con algo más de riesgo, pensado en una trayectoria más larga de inversión, o sea los más jóvenes. El tema es que en la dirección que vamos en el mundo de las inversiones, se nos presenta que cada vez más la renta fija tiene presiones muy fuertes en términos de poder capturar buenas rentabilidades, muy distinto a lo que ocurría hace quince años. En casi todos los países que tienen este sistema, la tendencia es a crear múltiples fondos, con niveles de volatilidad mayores al principio del período de aportes, y luego se transita hacia otros menos volátiles pero de menor rentabilidad. El estudio que hemos elaborado toma como referencia los casos de Colombia, Perú, México y Chile y la experiencia de esos sistemas.

—¿Cuál es el esquema que se plantean a partir de la creación de un tercer fondo?

—El fondo de acumulación debe ser la puerta de entrada al sistema, pero las personas pueden optar por pasarse a otro fondo con más inversión en renta variable. Este último, como es más riesgoso, pensamos que no debería ser la opción por defecto. De la misma manera, una persona que tenga más de 35 años no debería estar en un fondo que tenga una volatilidad por encima de lo deseable.

—¿Cuánto es "lo deseable"?

—Nosotros planteamos las bases para una conversación, esos parámetros luego habrá que definirlos. De la misma manera, se deben establecer los porcentajes de renta variable que serán admitidos en un portafolio de esas características. Sería muy provechoso que las personas jóvenes se involucraran con la marcha de sus ahorros previsionales, algo que es parte de su patrimonio, y pudieran decidir si toman la opción de otro fondo con determinadas características. Al sistema le vendría muy bien que esas personas solicitaran asesoramiento y se interesaran por saber en qué están invertidos sus ahorros. La rentabilidad de los fondos actuales estuvo en el entorno del 17% en el sector durante 2017, no hay otra inversión que puede haber tenido un retorno tan alto. Son portafolios que están pensados para el largo plazo, que capturan estos efectos positivos que pueden ser muy puntuales, sin olvidar que van a tener otros momentos del ciclo con rentabilidades no tan altas.

—¿Cuáles serían las mejores opciones en renta variable?

—Acciones preferentes en países desarrollados, por ejemplo. Siempre activos preferentes, con buena categoría crediticia. Hoy estamos demasiado asociados al riesgo Uruguay. Un 70% a papeles del gobierno, pero son las mismas condiciones para otras inversiones, como los bosques o los proyectos inmobiliarios. Actualmente hay opciones de renta variable, como pueden ser las inversiones en activos que recién mencionábamos o algunos estructurados de organismos internacionales. Inclusive se pueden construir instrumentos de activos en el extranjero, pero eso se puede ampliar, y sobre todo, construir portafolios diferentes para los distintos momentos del ahorro. Esa preferencia por tener mayores rentabilidades a veces se perciben como riesgosas per sé. Y no es así, lo que tienen es básicamente un riesgo que es pagado por la rentabilidad que genera. Lo que hay que tener en cuenta es que sea el período adecuado para poder capturar esa rentabilidad, y que la persona elija invertir en un fondo con esas características. Hoy tenemos dos fondos, y pasamos de uno a otro de acuerdo con la edad. En la medida que tengamos otra opción para los ahorristas, bien asesorados, va a ser muy bueno.

—En cuanto a la desacumulación de los ahorros, en la actualidad la única vía es la renta vitalicia…

—Es verdad. Pero existen opciones más sofisticadas en el mundo. Puede haber un esquema que permita cinco años de jubilación con montos más altos para cumplir con determinados objetivos, y que más adelante se pase a una pasividad algo menor. También está todo lo relacionado con el riesgo de longevidad. En el momento de la jubilación, una persona que vive 70 años está subvencionando con estas rentas vitalicias a quienes tienen 100 años. Pero la gente vive cada vez más tiempo y con más salud. El problema es que, dadas esas circunstancias, el fondo que debe dividirse para cubrir esos años de pasividad, genera una mensualidad menor. Ese es un tema que la renta vitalicia no lo puede contener con el actual sistema.

—¿Cuál es la alternativa?

—En la actualidad, en algunos países existen los llamados seguros de longevidad, que se adquieren para incrementar el monto en esos años de mayor edad. Los activos pueden asumir una prima para cubrir ese período. Hay muchas variantes en los distintos sistemas; puede haber una opción que nos permita vivir de los intereses y no tocar el capital ahorrado. Se pueden adoptar diferentes mecanismos, excepto que se habilite a retirar todo el capital de una vez, ya que la gente no puede quedar desprotegida de la seguridad social para el resto de su vida. Y tampoco está bien que las personas con menores recursos, cuya expectativa de vida muchas veces es menor, subsidien a aquellos que llegan a edades más avanzadas. Y estos no son problemas de Uruguay. Eso se discute y es un desafío en todos los países que tienen sistemas similares.

—Ante esa realidad, la opción que se maneja siempre es la de extender la edad de jubilación o ampliar el aporte.

—No solamente. El desafío de la demografía es muy rápido. Puede no ser lógico que mantengamos una edad de jubilación en las mismas condiciones que en 1950, pero adoptando solamente cambios en la edad de retiro es una carrera contra el tiempo, que no podemos estar haciendo sistemáticamente, y además, no todas las personas en el mercado laboral pueden extender su edad de jubilación. Una persona expuesta a condiciones de trabajo que van minando su salud a un ritmo mayor que la media, es entendible que no pueda o le resulte más dificultoso. Pero por otro lado hay personas que tienen capacidad económica y que estarían en condiciones de optar por otros mecanismos. Quienes podían, tradicionalmente compraban un activo (un inmueble por ejemplo) con la intención de asegurarse una renta para mejorar su retiro. Puede haber otras opciones, con los retornos que da el fondo previsional. Hay que generarlas. La inclusión financiera podría incluir estos elementos de ahorro. Que quien lo desee pueda transferir fácilmente desde su salario hacia el fondo previsional una parte de ese ahorro que se prefiera constituir. Un ahorro voluntario, por ejemplo, que sea una subcuenta que mantenga cierta liquidez, pudiéndose acceder a ese capital, aunque con ciertas restricciones.

—¿Qué condiciones debería tener una opción de ahorro como la que menciona?

—El sistema financiero uruguayo no da muchas opciones para quienes quieren ahorrar en determinado momento de su vida productiva como para mejorar las condiciones al momento de la desacumulación. Y las pocas que hay, no tienen la rentabilidad que otorga el sistema previsional. Entonces, es necesario que se contemplen estas situaciones. Estimularlas y educarlas, con incentivos fiscales y conductuales, haciendo fácil el acceso y con mejoras estructurales como puede ser activar un fondo aparte, que tenga suficiente liquidez. Las AFAP ya existen, el sistema funciona, las rentabilidades están a la vista, ¿por qué no se puede ahorrar en el sistema para comprarse una casa, por ejemplo, si aparece la oportunidad que esperamos durante mucho tiempo?

La rentabilidad es una variable tan importante como la comisión.

—¿Cuáles son los primeros impactos a raíz de la ley que atiende a los "cincuentones"?

—Lo primero es definir si esta industria se va a mantener con competencia público-privada. La ley incluyó un topeo de comisión basado en el que tiene la menor comisión y la mayor escala. Potencialmente, es un elemento distorsivo en el mercado y eso preocupa a los distintos actores.

El poder que tiene esta ley es desplazar esta competencia privada, y si eso ocurre vuelven todos los fondos a un nivel público, y el resultado no es sustancialmente diferente a lo que teníamos antes.

Si los fondos están todos en una misma administración, tanto da si la rentabilidad es buena o mala, porque no hay otras opciones. Y más allá del topeo, que se haga en base a la AFAP que tiene una escala enorme, es un riesgo.

Además, que no se tome la rentabilidad como otra variable válida es otro aspecto delicado. Si esa empresa (República AFAP), en base a su estructura fuera a una baja de comisiones, puede ir sacando a todos los privados de a poco y después quedarse con un mercado monopólico.

Si fuera un privado el que tiene la menor comisión, ¿sería tan fácil que se le asignen estos derechos por ley de vincular a toda la competencia a su precio? No parece ser el mejor diseño.

PERFIL.

Sebastiuán Peaguda.

Gerente General de AFAP Sura, Presidente de Anafap (asociación de las administradoras privadas); MBA (Universidad de Montevideo), Posgrado en Finanzas Corporativas (Universidad Católica), Licenciado en Economía (UdelaR).

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