TEMA DE ANÁLISIS

Una señal de cautela sobre el dato del PIB

Con el descenso de precios, Comunicaciones pesaría la mitad debido a un cambio de base.

Frutas y verduras revirtieron los precios. Foto: Francisco Flores
Foto: Francisco Flores

La economía volvió a crecer en el último año. Según las cifras recientemente divulgadas por el BCU, el nivel de actividad se incrementó 2,7%, en línea con la tendencia de largo plazo. En una primera lectura es un dato alentador, ya que muestra una aceleración respecto al magro desempeño de los dos años anteriores. Sin embargo, de un análisis más profundo surgen señales que obligan a ser muy cautelosos a la hora de proyectar la tendencia futura del PIB.

Se trata de un crecimiento no armónico, con varios sectores que muestran caídas en su producción, al tiempo que cae el empleo y la inversión. Asimismo, indicadores indirectos sobre el desempeño económico reflejan incertidumbre, tal cual lo señalan las expectativas tanto de empresarios como consumidores respecto al futuro, o la recaudación de la DGI que se está enlenteciendo.

Por otra parte, los cambios estructurales que se procesaron a lo largo de la última década ameritan un cambio de base con ponderaciones distintas a las actuales, lo que arrojaría un crecimiento inferior al que se acaba de divulgar.

La economía uruguaya se incrementó 2,7% registrando así el decimoquinto año consecutivo de expansión, tal cual se muestra en el gráfico que aparece en la parte de arriba del cuadro. Se muestra allí la evolución de los últimos 29 años, en los cuáles sólo en cinco se contrajo el nivel de actividad, correspondiendo cuatro de ellos a la crisis de fines y comienzo de siglo.

Como se puede apreciar en el gráfico, el crecimiento post crisis muestra dos períodos con distinto dinamismo. Hasta 2013 la economía se expandió a una tasa acumulada anual del 5,6%. Desde entonces a la fecha esa tasa se redujo a la mitad.

Varios factores pueden atribuirse a la desaceleración. En primer lugar, el punto de partida. La salida de una crisis tan profunda con abundante capacidad ociosa posibilitó un rebote importante. Ello se fue retroalimentando con un fuerte ingreso de capitales y un aumento en el precio de los commodities que posibilitó una revolución productiva en el país, fundamentalmente en el agro.

La contracara de ese fenómeno fue el encarecimiento relativo del país, que al deteriorarse el precio internacional de los commodities tuvo como consecuencia una reducción paulatina de las posibilidades de nuevos negocios, y por consiguiente del dinamismo de la economía.

En particular, los ruidos en el contexto internacional prácticamente frenaron el nivel de actividad en el año 2015, comenzando la recuperación en el segundo semestre del año siguiente. No obstante, los problemas de rentabilidad no sólo que siguen latentes, sino que en muchos casos se agravaron.

Ese deterioro que afecta fundamentalmente al sector transable productor de bienes fue más que compensado por el desempeño del sector servicios, tal cual se muestra en el gráfico que aparece a la izquierda en la parte media del cuadro, donde se compara el comportamiento de los distintos sectores productivos. Se ve precisamente que crecen los servicios, liderados por el Transporte y Comunicaciones y el Comercio, mostrando la construcción, la industria manufacturera y el agro un comportamiento antagónico.

El resultado global está altamente influenciado por el crecimiento de las Comunicaciones. Si se excluye a este sector, el crecimiento conjunto de los restantes sectores se limita al 1,6% en el último año, una tasa más parecida a la del humor que reina en la sociedad.

El sector Comunicaciones, que luego de la producción de celulosa es el que en términos físicos más creció desde el año 2005, presenta algunas particularidades. El tráfico de datos ya sea por negocios o esparcimiento es permanente y forma parte del día a día de todos nosotros. Ese crecimiento vino de la mano de cambios tecnológicos vertiginosos, que entre otras cosas se ven reflejados en un abaratamiento de los precios de este sector frente a los restantes de la economía, tal cual se muestra en el gráfico que aparece en la parte media a la derecha.

Se ve allí que los precios promedio del sector Comunicaciones se redujeron a la cuarta parte entre 2005 y 2017, mientras que el promedio de todos los precios de la economía (el deflactor implícito del PIB) se multiplicaron por dos veces y media en el mismo período. En términos relativos, los precios de las Comunicaciones se redujeron prácticamente a la décima parte del promedio de todos los precios.

Debido a esa evolución de los precios relativos, el peso de las Comunicaciones en el PIB se redujo a la mitad y esto tiene implicancias muy importantes a la hora de medir la evolución del nivel de actividad global.

Este se calcula a partir del índice de volumen físico de los distintos sectores productivos, que para llegar al resultado global se ponderan según su participación en el año base. En el caso del PIB uruguayo es el año 2005.

Desde entonces hasta hoy se han sucedido cambios muy importantes en la estructura productiva, además del ya señalado. Por ejemplo, hoy están operando dos plantas de celulosa que aquel entonces no existían y el agro experimentó un crecimiento muy importante.

Debido a estos cambios que se suceden permanentemente, es que periódicamente deben cambiarse las bases de los índices, lo que implica cambios en las ponderaciones de los distintos sectores. El BCU está trabajando en un cambio de base al año 2014, cuyos primeros resultados estarían disponibles el año próximo.

Como una aproximación a la nueva base reestimamos el PIB en base a las ponderaciones que resultan del PIB medido en pesos corrientes en el año 2014. Esto es una aproximación, ya que ese PIB estimado resulta de valuar las mismas estructuras productivas sectoriales del año 2005, las que seguramente cambiaron. En el gráfico que aparece abajo a la izquierda se compara la evolución anual del PIB en las dos mediciones. La base 2005 muestra todos los años un crecimiento mayor. En particular, la estimación corregida refleja un incremento del 1,1% en el último año.

El dato que surge de la base corregida es sensiblemente inferior al divulgado por el BCU. Es un dato estimado y debe tomarse con precaución, pero se asemeja al que resulta de restar las Comunicaciones y se aproxima al humor de la población. Una prueba de ello es el descenso que registró la inversión, que se ubicó en 2017 en el nivel más bajo desde 2005, tal cual se muestra en el gráfico que aparece abajo a la derecha.

Ello estaría indicando que la economía no se muestra tan dinámica, lo que es un dato muy importante a tener en cuenta en momentos en que se está por iniciar una nueva ronda de los Consejos de Salarios y se empieza a elaborar la Rendición de Cuentas.

Atendiendo a las dificultades para aumentar el empleo y abatir el déficit fiscal, el menor dinamismo de la economía refuerza el llamado a la moderación y la responsabilidad.

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