HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

El sector privado se ajusta

El sector público representa más de las dos terceras partes del déficit con el exterior y su participación en este rubro siguesiendo creciente

Las cuentas de la economía uruguaya con el resto del mundo reflejadas en la balanza de pagos señalan que en el tercer trimestre del 2014 comienza una tendencia a la reducción del déficit en cuenta corriente, que es muy sana de cara al futuro. También se observa una corrección en las magnitudes reflejadas en los flujos comerciales y en el movimiento de capitales desde y hacia el resto del mundo. Lo ocurrido en el último trimestre del año y las perspectivas para el 2015 van en el mismo sentido, hay una caída de precios en dólares y del volumen de negocios, que lleva a que se reduzcan los dos lados de la balanza, al tiempo que se produce una reducción del déficit en cuenta corriente.

El saldo de las transacciones corrientes con el resto del mundo fue deficitario en el año terminado en septiembre del 2014. Si se compara con el PIB generado en dicho período, la magnitud del déficit fue del 4,8%, cortando una racha de siete trimestres con valores superiores al 5% del PIB, incluso con picos en el orden del 6%.

Para que la economía en su conjunto compre en el exterior más bienes y servicios que los que vende y al mismo tiempo pague más intereses y dividendos de los que cobra, es necesario que tenga crédito y que ingresen capitales. En el año terminado en septiembre del 2014 el saldo de la cuenta capital marcó un ingreso neto de fondos que se ubicó en el 8,3% del PIB. Como el capital que ingresó excedió el déficit corriente, se generó una variación positiva en las reservas internacionales que crecieron 3,6% del PIB en el período.

Si se comparan estas cifras con las observadas un año atrás, se comprueba la reducción en las magnitudes involucradas en las diferentes cuentas del balance con el resto del mundo. El déficit de cuenta corriente hace un año era del 5,4% del PIB y el ingreso de capitales netos alcanzaba el 11,4% del producto, por lo que el aumento de reservas fue del 6,0% del PIB.

Los datos preliminares del cuarto trimestre indican que la economía siguió el mismo camino de ajustar el saldo en cuenta corriente y reducir las magnitudes de los flujos desde y hacia el interior. En efecto, hay un menor aumento de reservas internacionales en el BCU y se reduce el déficit comercial entre exportaciones e importaciones de bienes. Una vez que se incorpore el flujo comercial de servicios, los pagos de intereses y dividendos y las transferencias corrientes, se tendrá una idea cabal de lo que ocurrió, pero todo indica que los ajustes señalados prosiguieron y están pautando el inicio del 2015.

Saldo corriente.

Con este marco de referencia se pueden analizar los componentes que llevan a dicho resultado. En primer lugar, se puede hacer la distinción entre la parte del déficit que corresponde al sector público y al privado. En el Gráfico N° 1 se ilustra la evolución del saldo en cuenta corriente para períodos anuales terminados en cada trimestre como el agregado del déficit del sector público y del déficit del sector privado de acuerdo a las estimaciones del BCU. Desde el año terminado en marzo de 2013 hay seis observaciones con un nivel de déficit del orden de US$ 3.000 millones anuales y recién se observa una baja en el tercer trimestre del 2014 que pasa a US$ 2.600 millones. Pero en las siete últimas mediciones trimestrales (casi dos años) hay una constante reducción de la participación del sector privado y una suba del sector público.

En el último dato disponible la participación del déficit del sector privado en el déficit de cuenta corriente era inferior al 50% mientras que un año atrás representaba más del 70%. Si en el cuarto trimestre persiste la tendencia a la baja en el saldo en cuenta corriente tal como sugieren los datos preliminares y el déficit del sector público aumentó, entonces estamos ante un nuevo ajuste hacia el equilibrio de parte del sector privado.

Dentro del saldo corriente un capítulo importante es la diferencia entre exportaciones e importaciones de bienes y servicios. En el Gráfico N°2 se ilustra la evolución del saldo por separado de los bienes y de los servicios. Es claro que el menor déficit se debe exclusivamente al comportamiento del comercio corriente de bienes, ya que el saldo de los servicios se encuentra equilibrado y estable.

En el caso del comercio de servicios, hay una marcada reducción del superávit logrado entre los años 2009 y 2012 por el impacto de la situación argentina sobre el turismo receptivo de verano a partir del verano del 2013. Este será el tercer año consecutivo en el que falta dicho aporte en el ingreso de divisas del país, fruto de menor cantidad de visitantes y un menor gasto por persona.

Pero esta no es la única explicación del deterioro del saldo en el comercio de servicios; también hay un componente de viajes y paseos de los uruguayos en el exterior. El abaratamiento relativo de los viajes como contracara del atraso cambiario y el incremento de los ingresos de los hogares, catapultó en los tres últimos años el turismo emisivo. Al tomar el rubro viajes al exterior se observa que en el año 2012 se recibieron US$ 2.076 millones desde el exterior y se pagaron US$ 878 millones. En los doce meses terminados en septiembre del 2014 se recibieron US$ 1.787 millones y se pagaron US$ 1.358 millones.

Por su parte, el saldo comercial de bienes deficitario se redujo desde US$ 2.361 millones al cierre del 2012 a US$ 1.034 millones en el año terminado en el tercer trimestre del 2014. En los dos últimos años se produjo un ajuste en el comercio de bienes.

Entre las explicaciones del último año se observa un incremento en las exportaciones del 3% fruto de los aumentos de precios ya que las unidades físicas vendidas al exterior se mantuvieron relativamente constantes. Por su parte las importaciones cayeron cerca del 1% en el último año por una caída en los precios de los bienes intermedios incluido el petróleo crudo y los suministros industriales. Por lo tanto hay un nuevo año de beneficio por los términos de intercambio, situación que se ratificará en el cuarto trimestre debido a la profunda caída del precio del petróleo crudo que pasa de US$ 100 a menos de US$ 60 por barril (en la actualidad está por debajo de US$ 50).

Mientras tantos, la matriz exportadora de bienes se mantiene diversificada y el impacto negativo de los precios se amortigua porque algunos como la carne y los lácteos no han sufrido tanto la presión deflacionaria que hay a nivel internacional.

En el saldo corriente hay que agregar los pagos de renta al exterior netos de lo que reciben la economía del resto del mundo. Nuestro país es un pagador neto, tanto por su endeudamiento neto que lleva a pagar intereses al exterior, como por la abultada inversión extranjera directa que genera el pago de utilidades a los propietarios de las empresas extranjeras. En el Gráfico N° 3 se ilustra la evolución del componente renta de la cuenta corriente. Se observa un saldo negativo (se paga más de lo que se cobra) pero estable en el orden de US$ 1.750 millones, donde un tercio corresponde a intereses y dos tercios a utilidades.

Una buena parte de dichas utilidades no sale del país en efectivo, ya que se reinvierte en las empresas propiedad de los extranjeros. De esta forma, la propia renta de la inversión extranjera directa genera nueva inversión extranjera en la economía, en un contexto de oportunidades de negocios y credibilidad institucional.

Las inversiones realizadas directamente en la economía por parte de los extranjeros son un rubro característico de la última década en la balanza de pagos. A tales efectos, se puede reseñar la presencia de mega-proyectos agropecuarios (celulosa, lácteos, etc.), la compra de frigoríficos por empresas brasileñas, los incentivos para la hotelería, la compra de campos e inmuebles por parte de argentinos y europeos y recientemente los proyectos de hidrocarburos y de energía eólica.

En el Gráfico N°4 se presenta la evolución desde el año 2007 de la inversión extranjera directa (IED) neta en la economía. Se trata de un flujo medido en años móviles que pasa de niveles de US$ 1.700 millones anuales a US$ 3.000 anuales en 2013 y en el año terminado en el tercer trimestre del 2014.

En los últimos ocho años se registró una inversión extranjera del orden de US$ 17.500 millones de los cuales un tercio se corresponde a reinversión de utilidades.

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