Tema de análisis

Saldo corriente externo sigue siendo positivo

Pagos de dividendos al exterior por IED suben, pero también la reinversión de estas empresas.

Carrera. Sus padres amasaron fortunas, ellos eligen su camino. Foto: Shutterstock.
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Los números de las cuentas con el resto del mundo que se hicieron públicos recientemente, siguen mostrando el impacto en el balance de pagos del mayor déficit del sector público. Se trata de números tomados a junio del 2018 y en el tercer trimestre ocurrieron algunos cambios al impulso de la crisis cambiaria en Argentina, que seguramente persistan por lo menos durante todo el año que viene.

La futura balanza de pago tendrá por lo menos una gran diferencia con la actual y lamentablemente no será la reducción del déficit del sector público. El cambio se va a producir entre reservas internacionales que bajan y financiamiento con el resto del mundo que también baja.

El saldo en cuenta corriente de la balanza de pagos sumado a unos movimientos menores de capital, registra en el año terminado en junio un saldo positivo de US$ 106 millones que representa 0,2% del PIB en el mismo período. Es un saldo bastante equilibrado pero que en su composición tiene algunos elementos que merecen ser destacados.

En primer lugar, si se considera que el déficit del sector público es del 3,9% del PIB en ese período, se concluye que los agentes privados de la economía fueron superavitarios. El superávit o signo positivo en la cuenta significa que los privados de la economía gastaron menos de los ingresos que tuvieron, o sea que fueron ahorradores frente al resto del mundo. Si se gasta menos que lo que ingresa, se puede decir que el sector privado ahorró mientras que el sector público se endeudó con el resto del mundo.

En el último quinquenio la economía vivió diferentes momentos. En el gráfico superior del cuadro adjunto se observa cómo entre 2012 y 2014 el saldo final era deficitario, o sea la economía invertía o gastaba más de lo que recibía. Hay un momento entre el final del 2015 y el comienzo del 2016 en el que la cuenta corriente con el resto del mundo se equilibra y desde ese entonces hay un superávit. La economía hacia mediados del 2018 se acercó al equilibrio con un saldo que es inferior al observado a mediados del año pasado en US$ 432 millones, casi el 1% del PIB de ese momento.

El saldo de cuenta corriente tiene un componente que es el comercio de bienes, donde las exportaciones en los últimos doce meses fueron US$ 11.484 millones y las importaciones US$ 9.050. Mirando la evolución en el último año se observa que las exportaciones aumentaron más que las importaciones y por lo tanto el comercio de bienes está impactando en forma positiva en el saldo.

Pensando en los datos que vendrán, hay que considerar que comienza la comercialización de la soja con menos volumen y menores precios y que las compras de petróleo crudo se están haciendo a mayores precios. El abaratamiento de Argentina y Brasil en dólares también traerá consecuencias para este saldo que presenta una tendencia hacia los valores negativos.

En el caso de las exportaciones e importaciones de servicios, el saldo final también es positivo (US$ 1.412 millones) y también mejor que el que se observaba un año atrás. Sin embargo, pensando en los próximos trimestres hay que considerar que la devaluación real vivida por Argentina y Brasil, casi con seguridad provoque un menor ingreso de exportaciones de servicios turísticos y un crecimiento en la importación, empeorando el saldo final.

En las actividades reales comerciales, por lo tanto, se espera que se reduzca el saldo en cuenta corriente y, de persistir los actuales desequilibrios de precios relativos, se llegue a un saldo negativo.

El tercer componente principal del saldo de cuenta corriente es el ingreso primario, que se compone por el flujo de pagos y cobros por los servicios de los factores de producción. En términos más específicos, es la diferencia entre los intereses, dividendos u otros pagos que se cobran a los no residentes y los que se pagan al exterior.

Los primeros generan un ingreso de dólares al igual que lo hace la exportación y los segundos una salida como lo hace la importación. En el año terminado en junio, el saldo fue negativo (-US$ 3.953 millones) o sea que nuestra economía paga más que lo que cobra y eso es razonable, ya que somos deudores cuando se mira la Posición de Inversión Internacional.

Debido a la ampliación de la inversión extranjera directa en la última década, los pagos de utilidades a esos inversores son la principal salida de recursos dentro de los ingresos primarios. En el gráfico de la izquierda en la zona media del cuadro se ilustra la evolución de estos pagos al exterior y cómo en los dos últimos años hay un fuerte crecimiento desde US$ 2.000 millones a más de US$ 4.000 millones.

De todas formas parte de esos pagos no terminan saliendo del país y vuelven a las empresas bajo la forma de reinversión. La segunda línea de ese gráfico ilustra sobre la evolución de los pagos que no regresan a los proyectos que los generaron. Esta última cifra es un poco más estable.

Estos pagos tienen la característica de que dependen del resultado en la gestión de esos activos, una diferencia sustancial con los pagos de intereses por la deuda externa de la economía que son fijos. No es algo menor, teniendo en cuenta los ciclos de la economía y los impactos negativos a los que está sometido nuestro país de tanto en tanto.

Quizás llame la atención su volumen, pero eso tiene una contracara que es la cantidad de inversión externa acumulada en estos últimos años. El total de activos en nuestra economía que son propiedad de extranjeros está muy cerca de US$ 50.000 millones y crece año a año, tal como se ilustra en el gráfico de la derecha en la zona media del cuadro.

Si la actividad corriente fue bastante equilibrada, el financiamiento también debería haber sido bajo. En balanza de pagos se trabaja con estimaciones y por lo tanto hay diferencias entre los dos capítulos que se denominan errores y omisiones que en el último año se acotaron a -US$ 93 millones.

A pesar que el financiamiento agregado no fue significativo, hay que considerar que el sector privado fue superavitario y el público deficitario. A esta necesidad de financiamiento corriente del gobierno se suma la acumulación de reservas realizada en el período que se ilustra en el gráfico que aparece más abajo en el cuadro.

Parte de este aumento se debe a que el gobierno realizó una gran emisión de deuda en el exterior en abril, anticipando financiamiento para el resto del año. Es posible que en los próximos trimestres baje algo el total de reservas internacionales provocando una salida de capitales junto a la caída de pasivos locales en poder de extranjeros.

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