TEMA DE  ANÁLISIS

Un repunte transitorio de las exportaciones

2017 tuvo el alza de la soja, pero menor cosecha de este año puede restar US$ 200 millones.

Importaciones: sumaron US$ 671,3 millones en octubre. Foto: Reuters
Foto: Reuters

Las ventas de bienes al exterior repuntaron en 2017, luego de dos años de tasas negativas. Esta situación se mantiene en los dos primeros meses de este año, pero el impacto a la baja de la próxima zafra de soja va a reducir significativamente las tasas de crecimiento en el 2018. A pesar de la recuperación del nivel de actividad en Argentina y Brasil, no se espera que oficien como motores potentes de la producción de nuestra industria. Por lo tanto, es posible que persistan las dificultades en las ventas al exterior de los productos que tienen una incorporación mayor de mano de obra.

Las exportaciones de bienes alcanzaron en 2017 a US$ 7.889 millones. De acuerdo a las cifras de Uruguay XXI, la cifra se eleva a US$ 9.200 millones cuando se agrega el impacto neto de las exportaciones de celulosa y de concentrados de bebidas que salen de zonas francas y las ventas de energía eléctrica del período.

La historia se puede resumir en el gráfico de la zona superior del cuadro adjunto, que toma los datos del BCU que consideran las cifras del territorio nacional sin las zonas francas. Los datos se presentan en forma de tasas de variaciones anuales de los promedios de doce meses móviles en dólares corrientes. Hasta mediados del 2014, la tasa promedio fue de 5,7% anual, pero desde ese momento comienza a bajar y durante dos años se observan tasas negativas.

El repunte se inicia en el 2017 y recién a mediados de ese año se logran tasas de variación con signo positivo. El año terminado en enero de 2018 se ubica 12,4% por encima del mismo período doce meses atrás. Este aumento se potencia por los productos primarios, que al tomar el promedio del último año registran un aumento del 24%. La industria procesadora de alimentos y bebidas acompaña con un 7,2%, el resto de la industria manufacturera con 6,6%. La energía eléctrica que es exportadora de excedentes y encontró en la interconexión con Brasil una nueva oportunidad, aporta su granito de arena.

Comenzando el análisis por las exportaciones de productos primarios, el gran impacto proviene de la extraordinaria zafra de soja del año pasado. En el gráfico de la zona media del cuadro adjunto se puede observar la evolución mes a mes de las ventas al exterior de productos primarios. Se observa la estacionalidad que impone la soja cuya comercialización al exterior ocurre entre mayo y agosto.

De acuerdo a Uruguay XXI, en el año 2017 se vendieron US$ 1.189 millones de soja al exterior, que fueron comprados principalmente por China (80% del total). El incremento es importante (+36%) pero ocurre al impulso de la mayor cantidad de toneladas exportadas (+40%) debido a que el precio promedio en el período se redujo 2% en dólares. Esta evolución fue posible por la extraordinaria zafra ocurrida el año pasado (3,2 millones de toneladas). La superficie sembrada se encuentra estable y el incremento se debió al rendimiento medio, que llegó a un récord de 2.95 toneladas por hectárea.

Este detalle sobre la soja es para poner en dimensión las expectativas para 2018, donde se estima que por este producto pueden faltar al menos US$ 200 millones en las exportaciones del año.

Los productos primarios van ganando participación en el total exportado y actualmente llegan a representar el 30% del total, cuando una década atrás con niveles de precios récord apenas llegaban al 10%. Además de la soja, destacan en esta categoría el ganado en pie y la madera. En este último rubro una parte va a territorio de zona franca y luego se exporta como celulosa, pero hay productos como la madera de pinos que comienza a generar un flujo anual significativo (US$ 96 millones en el 2017).

Esta evolución va de la mano del aumento en la importancia de China como comprador. En el 2017 representó el 19% del total de las exportaciones de Uruguay, cuando tres años atrás era el 13% y diez años atrás solo el 4%. Es un cambio estructural importante de cara al futuro, que genera un grado de independencia en relación a lo que ocurre en la región, pero al mismo tiempo una dependencia concentrada en un comprador muy grande.

Las ventas al exterior de productos industrializados se puede dividir entre alimentos y bebidas por un lado y el resto de las manufacturas por el otro. Dentro de alimentos y bebidas sobresale el aumento en las exportaciones de carne (7% en el año) con un predominio del mayor volumen físico, debido a que los precios promedio siguieron relativamente iguales. China gana participación también como destino en este rubro (40% de acuerdo a Uruguay XXI).

Los lácteos registran un aumento leve debido a la mejora en el precio unitario, que había registrado una fuerte caída entre 2015 y mediados del 2016. En la actualidad se logró una gran recuperación desde el mínimo y el valor supera 4% el promedio de los últimos siete años. El tercer rubro en importancia dentro de los alimentos es el arroz, que registra en el 2017 un aumento del 15% que empieza a bajar en el año en curso, y las expectativas son de menores exportaciones en el 2018.

Saliendo de los alimentos, hay dos grupos de industrias que vale la pena observar y de los que se da cuenta en los dos gráficos de la zona baja del cuadro adjunto. Por un lado están las ventas de productos químicos, que son el 8% del total exportado de productos industriales. Hay una tendencia descendente pasando de US$ 520 millones hace cinco años a US$ 422 millones en los doce meses a enero del 2018. En el último año hay una caída del -3%, que se debe exclusivamente a la menor cantidad de medicamentos exportados ya que el resto de las industrias (básicas, abonos y detergentes) registran un aumento conjunto del 7%.

En el caso, en la suma de las industrias metálicas y los automotores el año terminado en enero de 2018 es superior al observado doce meses atrás, pero la tendencia hasta ese entonces fue decreciente. También se baja de niveles de ventas al exterior del orden de US$ 500 millones, pero el año pasado tocaron un piso de US$ 200 millones y en este último subieron a US$ 300 millones. Es un sector de gran volatilidad debido a los altos precios unitarios involucrados en los automóviles y el hecho de que su comercio está muy regulado y cuotificado.

La merma prevista en las ventas al exterior de soja y arroz se tendrán que compensar por otros productos. Las zonas francas con ventas de celulosa y concentrados de bebidas que pueden aumentar van a compensar, pero la clave para el nivel de actividad se encuentra en lo que puedan empujar la demanda agregada en Argentina y Brasil. No hay muchas expectativas ,a pesar que se pronostican aumentos en el nivel de actividad en los dos mercados y nuestros precios no perdieron tanta competitividad en relación a ellos. En todo caso, las probabilidades de que sea solo un empuje momentáneo son altas, debido a los fuertes desequilibrios macroeconómicos que presentan esas economías.

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