Opinión

Republicanos y la salud

Las encuestas sugieren que la cuestión más importante para la gente en las elecciones intermedias son los servicios médicos.

Programa de salud de Estados Unidos

Esto de inmediato nos hace preguntarnos: ¿los electores entienden qué está en riesgo? En específico, ¿se dan cuenta de que si los republicanos obtienen el control del Congreso dejarán sin protección a 52 millones de estadounidenses —más de una cuarta parte de los adultos que no pertenecen a la tercera edad— con enfermedades preexistentes que, antes de aprobarse la Ley de Atención Médica Asequible, podrían haber hecho que las aseguradoras les negaran la cobertura? De hecho, el gobierno de Trump ya está tratando de eliminar dicha protección en los tribunales. Es probable que no tenga éxito, pero podría suceder; en ese caso, cerca de diecisiete millones de estadounidenses se quedarían sin cobertura médica.

Por cierto, algunas personas parecen sorprendidas por las estrategias del gobierno en este asunto, ya que Donald Trump ha prometido muchas veces proteger a la gente con enfermedades preexistentes. No obstante, recuerden: la campaña contra la Ley de Atención Médica Asequible (ACA) solo se ha basado en mentiras todo este tiempo.

Primero fueron las mentiras sobre el contenido verdadero de la ley. Luego fueron las mentiras sobre los efectos de esa ley. Durante un tiempo, el grupo financiado por los hermanos Koch, Americans for Prosperity, sacó al aire anuncios que supuestamente advertían sobre historias verdaderas de estadounidenses que enfrentaban terribles penurias debido a la ACA. Sin embargo, ninguna de esas historias siguió siendo válida después de comprobar los hechos. Así que los anuncios se volvieron cada vez más vagos y acabaron por usar actores que fingían ser víctimas de la ACA en lugar de víctimas reales, quienes, al parecer, eran difíciles de encontrar.

No obstante, la mentira más perdurable de los opositores de la ACA está en su afirmación de que quieren proteger a los estadounidenses con enfermedades preexistentes. No quieren y nunca lo quisieron.

Podemos ver por qué afirman lo contrario. Una enorme mayoría de electores, incluyendo al 59% de los republicanos, quiere mantener las reglas que prohiben que las aseguradoras nieguen cobertura con base en el historial médico de una persona. Así que hay un poderoso incentivo para fingir que protegerán a la gente con antecedentes de problemas de salud.

Sin embargo, la falsedad de la pretensión siempre fue evidente, desde una lógica simple incluso desde antes de que los republicanos comenzaran a proponer supuestos sustitutos de Obamacare. Si se va a garantizar la cobertura sin importar el historial clínico, hay que inducir a la gente a asegurarse mientras todavía está sana, de tal modo que las aseguradoras tengan un fondo común para riesgos manejable. Esto implica alguna combinación de subsidios para hacer que el seguro sea asequible y multas por no estar asegurado; en otras palabras, requiere un sistema muy parecido a la Ley de Atención Médica Asequible.

Así que las exigencias de que se elimine la ACA siempre implican dejar sin cobertura a la gente que más la necesita; los opositores de Obamacare solo esperaban que no nos diéramos cuenta de ese hecho y la verdad es que casi se salen con la suya hasta el año pasado, cuando los republicanos tuvieron que presentar una legislación de servicios médicos específica.

En aquel momento la partida había terminado. De inmediato quedó claro que cada alternativa republicana para Obamacare dejaría de hecho en apuros a los estadounidenses con enfermedades preexistentes. La respuesta negativa de la gente ante esa revelación es en esencia la razón por la que fracasó el esfuerzo del Partido Republicano para revocar la ley, pero poco faltó para que así fuera. Por eso, si los republicanos conservan la mayoría en el Congreso el año próximo, todos aquellos con un historial médico de problemas de salud y que no estén asegurados en su trabajo se quedarán sin cobertura.

Lo que parece desconcertante de todo esto es la crueldad. Sí, es evidente que Donald Trump es un hombre que carece de toda empatía. ¿Pero acaso los demás republicanos no se sienten ni un poco mal ante la posibilidad de dejar sin atención médica a millones de estadounidenses que no han hecho nada malo excepto haber tenido problemas de salud en el pasado?

De hecho, no. Pensemos en Rick Scott, gobernador de Florida (y actual candidato al Senado), cuyo fiscal general se ha unido a la demanda para eliminar la protección en caso de enfermedades preexistentes. Aunque se negaba a decir si apoyaba la demanda, Scott declaró: "tenemos que recompensar a la gente por cuidarse a sí misma". Cierto, porque si te da cáncer, o artritis, o esclerosis múltiple —todas ellas incluidas en las enfermedades preexistentes por las que se solía negar la cobertura— debe ser tu culpa y de nadie más.

Por cierto, un comentario para los electores de mayor edad de Florida: tal vez piensen que nada de esto les incumbe, porque están cubiertos por Medicare. De ser así, piénsenlo dos veces: si los republicanos ganan en noviembre, irán tras Medicare, para compensar el costo de su recorte fiscal. ¿Quién lo dice? Ellos.

Entonces, como dije, los electores necesitan entender lo que está en juego en estas elecciones intermedias. Determinarán si la gente con problemas de salud tendrá acceso a los servicios médicos que necesita.

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