OPINIÓN

Sobre la renta de la tierra

Los reclamos originados en sectores del agro encendieron los motores para que ramplones y errados razonamientos reaparezcan. Entre ellos, la idea de que el problema radica en el costo de la renta de la tierra es, quizás, el más representativo.

La evasión detectada en una inspección, generó que contribuyentes aumentaran sus pagos voluntarios. Foto: Archivos
Foto: Archivo

Algunos actores políticos "se preguntaron" ¿por qué los autoconvocados no protestaban por el costo del arrendamiento de la tierra? La respuesta es por demás simple, cualquiera que trabaja sabe que todos los recursos que utiliza tienen un costo, entre aquellos —los recursos— están los factores de producción, tierra, trabajo y capital (físico y de trabajo). Si alguien tiene un bien llamado tierra, éste tiene un precio de comercialización y, por ende, un costo de oportunidad y éste es el mínimo valor que se debe imputar al bien.

Por tanto, atacar a los productores porque imputan la renta de la tierra en su ecuación de costos, aunque sea de ellos mismos, y basar en ello todo un razonamiento para explicar el problema, es un enorme error o una fenomenal deshonestidad intelectual.

Connotaciones.

En esta campaña se dice que 40% del PIB agropecuario es la retribución del factor tierra, naturalmente en un tono cuasi delictivo. La aproximación parece ser bastante acertada; pero de allí a que ello tenga una connotación negativa media una gran distancia o ignorancia. En efecto, la función de producción del sector es muy intensiva en tierra. El valor de mercado total de la tierra sobre la que Uruguay produce, no debe ser inferior a las dos terceras partes del PIB total. Si un bono estatal en unidades indexadas (tasa real de retorno) rinde hoy poco más de 3% anual, —y difícilmente su retorno de largo plazo sea inferior en términos históricos, pasados y prospectivos— y, además, dicho retorno es libre de todo impuesto, ese porcentaje podríamos considerarlo el piso de cualquier retorno exigido después de impuestos.

Considerando el impuesto a la renta y otros que recaen sobre la tierra, además de otros gastos, nos aproximamos a un piso de retorno requerido no inferior al 3,75% sobre el valor de mercado para que, luego de impuestos y gastos, al menos arroje 3% de retorno real. Siendo el PIB agropecuario poco menos del 6% del total, pensar en que la parte del valor agregado agropecuario explicada por el factor arrendamiento (explícito o implícito) sea menor al 40% (*) es un error, y seguramente esté en ese entorno y pueda hasta superarlo en algún caso. ¿Qué haría el lector si tuviera un capital que le rinde 3% real y le dicen que a partir de ahora deberá reducir ese retorno y hasta "pagar por tenerlo"?, o visto de otra manera, ¿qué haría si lo obligan a entregar un bien de capital gratis, mediante la congelación de la renta?

Ya tuvimos hace más de 50 años la ley de congelamiento de alquileres, en pocos años las propiedades en poder de los inquilinos, se destruían —el inquilino no la arreglaba porque no era de él y el dueño no lo hacía porque lo que recibía por alquiler no alcanzaba para nada—. El paso inmediato es la reducción de la oferta y, con ello, el precio de los nuevos alquileres bien elevado para compensar el riesgo asumido. La tierra puede no desaparecer, pero sí "se puede destruir" desde el punto de vista productivo.

Entonces, las cifras absolutas e incluso relativas no son comparables cuando los sectores no son lo mismo. Pasa algo parecido por ejemplo con la industria, ésta suele ser intensiva en bienes de capital físico. Si vemos qué proporción de su valor agregado (PIB) se corresponde con amortizaciones, seguramente hallemos que es "alto", al menos frente a otros sectores, pero es la previsión que debe hacer la empresa para reponer ese capital. Además, las empresas suelen endeudarse para la compra de dichos bienes y, entonces, los intereses también forman parte de ese valor agregado.

Contabilidad creativa se puede hacer, pero no es recomendable. Los costos hay que reconocerlos todos y como tales. Auto engañarse no suele ser una buena manera de analizar las cosas. Las cuentas deben ser claras; nadie invierte si el retorno no compensa su esfuerzo, ni sin evaluar las alternativas disponibles.

PELIGRO. Las ideas sesentistas están de vuelta por esta zona del mundo, su resultado es conocido y, para lo que no lo vivieron y no quieren leerlo, pueden mirar Venezuela y encontrarán la respuesta. Un drama que ha sumido al país en la mayor de las pobrezas, las epidemias y el hambre que se conozca en su historia, sin contar el totalitarismo con la que se la gobierna, por fuera de cualquier esquema que se pueda considerar democrático. La República y el Estado de Derecho no existen y su consecuencia visible es la expulsión de más de un millón de personas por año.

Las alteraciones al derecho de propiedad son el comienzo del proceso. Éstas siempre son hechas en la defensa "del interés general", un difuso concepto dentro del cual cabe prácticamente todo, al cual se lo suele vestir de un discurso a favor del bien y en contra del mal que culmina en lo descrito.

Terminó así en países sumamente ricos en recursos, aunque éstos resisten más tiempo mientras se consumen su riqueza; imaginemos la velocidad con la qué sucede en países que no disponen de riqueza natural.

(*) 3,75% * 2/3 = 2.5% monto estimado de retribución al factor tierra. 2.5%/6% (PBI agropecuario) = 41.7%.

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