EL ANÁLISIS

Se reduce saldo corriente del sector privado

La cuenta corriente con signo negativo: una brecha mayor a US$ 1.000 millones en un año.

Calcular. Foto: Pixabay.
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El tercer trimestre del año está marcando un momento de cambio en la estructura de las cuentas con el exterior. Tomando el año terminado en septiembre, se observa que la principal medida de la balanza de pagos, el saldo en cuenta corriente, hace un año registraba un superávit de US$ 602 millones y pasó a un saldo de signo negativo por US$ -408 millones. Por lo tanto, en tan solo un año se generó una brecha de más de US$ 1.000 millones que refleja que la economía comenzó a gastar más de lo que le ingresa y con ello necesita financiamiento externo.

Es posible que esta tendencia siga en el cuarto trimestre del año que culminó y en el correr de 2019. Igual pareciera que por las condiciones económicas generales no se llegará a los niveles de déficit registrados en años donde la expansión económica fue intensa y el dólar se rezagó fuerte frente a los precios internos. De todas formas, es un dato que está pautando la presencia de un desequilibrio macroeconómico que terminará condicionando a la economía, junto al déficit fiscal, del 2020 en adelante.

En el primer gráfico del cuadro adjunto se puede observar la tendencia del saldo en cuenta corriente en períodos anuales terminados en cada trimestre. Desde el primer trimestre del 2016 se venían observando saldos corrientes positivos, lo que implica que las ventas al exterior superaron las compras que nos hicieron desde el extranjero. Dos años y medio después, se retomó el saldo negativo. La principal razón se encuentra en los pagos primarios a los factores de producción, ya que el comercio de bienes mejoró el superávit y el comercio de servicios apenas empeoró el saldo levemente.

Cuando se mira por sector institucional aparece una explicación del cambio observado. Midiendo las cifras como porcentaje del PIB, el déficit del sector público no se modificó sustancialmente en el último año, quedando estable en el 3% del Producto Interno Bruto (la metodología del BCU considera también al Banco República). Por lo tanto, se pasa de superávit de 1% del PIB a un déficit de -0,7% solo porque hay mucho menos superávit del sector privado que pasa de 4,0% del PIB a 2,3%.

El análisis

Cuando se miran las transacciones corrientes de bienes y servicios se observa que mejora el saldo en aproximadamente US$ 300 millones. De esta forma, la caída en el saldo en cuenta corriente hacia el déficit se produce por una caída en el saldo de ingresos primarios. Estos ingresos primarios son la diferencia entre los pagos recibidos y los enviados al exterior por conceptos como el pagos de remuneraciones, intereses de deuda y dividendos de empresas.

Asimismo, el saldo comercial de bienes y servicios del país, en el año terminado en septiembre, se ubicó en US$ 3.681 millones. Se compone por saldos positivos tanto en el comercio de bienes como en el de servicios. En los dos gráficos del medio, en el cuadro adjunto, se puede observar la evolución de las exportaciones e importaciones de bienes (el de la izquierda) y servicios (el de la derecha). En los dos casos las exportaciones se encuentran por encima de las importaciones.

En cuanto a las exportaciones de bienes hay que considerar los grandes problemas en la zafra de soja este año, donde la sequía impactó fuertemente en la producción por hectárea. Otros sectores que jugaron en contra de los dólares exportados fueron los concentrados de bebidas que salen de zona franca para la región, el arroz y el trigo. Estos productos con problemas contrastaron con la madera, la celulosa, los lácteos y la carne bovina que sostuvieron un aumento en el total exportado que superó al aumento observado en las importaciones.

En el gráfico se observa que el año terminado en septiembre del 2018 marca un cambio de tendencia, con una recuperación tanto en las exportaciones como en las importaciones. Como las primeras subieron más, el saldo fue mayor.

En el caso de los servicios, el saldo es positivo pero la evolución en el último año no fue buena, como se observó en el total exportado de bienes. Hay una caída de US$ -77 millones en el saldo de servicios, que se debe fundamentalmente a la menor presencia de turistas argentinos el verano pasado y un incremento en los gastos de turistas uruguayos en el exterior. En cuanto a los servicios de transporte, se observó una mejora más intensa en las exportaciones (servicios vendidos al resto del mundo) que en las importaciones (servicios contratados a extranjeros).

En el gráfico de la derecha se parte de un dato con saldo negativo, los doce meses a septiembre de 2014, porque las importaciones superaron las exportaciones. En los dos años siguientes se mejoró, pero la tendencia, tanto de las exportaciones como de las importaciones, fue decreciente. El turismo argentino tomó fuerza en el verano de 2016 y se sostuvo en el de 2017 y con él mejoraron las exportaciones.

Hasta aquí, las transacciones corrientes generan un superávit por lo que las divisas que ingresan al país superan las que salen. Las divisas que salen de la economía provienen de los pagos de intereses por la deuda externa o por la generación de utilidades por parte de las empresas en el país en las que invirtieron los extranjeros. A esta categoría se le denomina Ingresos Primarios y el saldo negativo refleja que se paga más al resto del mundo que lo que ellos pagan a los residentes en el país. En el año terminado en septiembre de 2017 el saldo era US$ -2.972 millones, y el último dato disponible a septiembre de 2018 se ubicó en US$ -4.301 millones.

Esta diferencia en el resultado de ingresos primarios en el último año es la que explica la evolución del saldo de cuenta corriente hacia el déficit. Es interesante observar a qué se debe este saldo negativo más profundo. Al observar los débitos de acuerdo a dónde se originan los fondos, se observa que el dinero que efectivamente sale del país se ubicó en el año terminado en septiembre de 2018 en US$ 2.560 millones, nivel similar al que ocurriera un año atrás. El gran cambio por lo tanto estuvo en las utilidades que fueron reinvertidas en las empresas. Hace un año estaban en US$ 555 millones y en un año crecieron hasta US$ 1.971. Los inversores del exterior ganan con sus inversiones y reinvierten.

En el gráfico de la zona baja del cuadro se ilustra la evolución de las utilidades generadas por las inversiones extranjeras directas en nuestra economía. Desde el punto mínimo a finales de 2015 se observa una tendencia ascendente hasta la fecha que llega a US$ 4.684 millones, que tal como se dijo incluyen las utilidades reinvertidas.

En la medida que la inversión extranjera directa se va acumulado, se genera un stock que marca su presencia en nuestra economía. Al final del tercer trimestre del 2018, ese stock se ubicó en US$ 49.474 millones, cifra acorde a las utilidades generadas.

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