EL ANÁLISIS

Recaudación en baja complica al déficit fiscal

Gobierno admite dificultades para cumplir con las metas, pero persiste en el objetivo

Evasión. Las tecnológicas aplican técnicas que les permite disminuir sus tasas.
Foto: Archivo

Las dificultades por las que está atravesando la economía argentina son un llamado de atención a todos los agentes económicos de nuestro país. Como todo shock externo negativo, tendrá un impacto sobre la marcha futura de los negocios, lo que se debe incluir en las previsiones a futuro.

Pero también hay que tener en cuenta la rapidez con la que cambió el humor de los inversores hacia el vecino país. La confianza, que es el activo más importante que puede construir una economía, se puede perder rápidamente. En este caso un cambio en el contexto internacional, que bajo ningún concepto fue dramático, puso de manifiesto un cúmulo de acciones que fueron distorsionando el normal funcionamiento de la economía y detonó en la corrida cambiaria.

Lejos de vaticinar una situación similar en nuestro país, la lección igual es importante, ya que si bien la trayectoria que tiene bastante marcada la economía uruguaya no genera problemas que requieran resolución inmediata, se acumulan dificultades que pueden ser una debilidad importante frente a mayores impactos negativos que vengan desde el exterior.

La situación fiscal es uno de los temas más preocupantes dada la persistencia de déficit elevados. En momentos de nerviosismo de los inversores hacia la región, las acciones que se tomen al respecto, en particular en la próxima Rendición de Cuentas, impactarán en el humor de los mercados, por lo que deben extremarse todas las medidas para evitar que el déficit se dispare de los niveles actuales.

Al mes de marzo, el déficit acumulado del sector público en los últimos doce meses se ubicó en el equivalente al 3,3% del PIB, lo que marca una mejora respecto al cierre del año anterior, tal cual se muestra en el gráfico que aparece en la parte alta del cuadro.

La aparente mejora no es tal, ya que en marzo de 2017 se adelantaron transferencias desde el BPS para pago de prestaciones debido al feriado de Semana de Turismo, lo que elevó artificialmente el gasto de aquel mes, lo que se revierte en abril. Ajustadas las cuentas de esta distorsión, el déficit resultante es mayor, situándose en el 3,5% del PIB, nivel en el que se encuentra desde hace tres años, tal cual se muestra en el gráfico mencionado.

Ello se ve también si se acota el análisis al resultado del consolidado gobierno central (GCBPS), que se muestra en el gráfico que aparece en la parte media del cuadro. El déficit se encuentra en torno al 3% desde hace varios meses. Si bien puede apreciarse una mejora desde fines de 2016, en este caso tampoco es tal, ya que el deterioro anterior tampoco lo fue. A fines de 2016 hubo que realizar pagos importantes por una única vez por la liquidación de Pluna. Si se los excluye, el déficit del consolidado GC-BPS fluctúa en torno al 3% del PIB.

Ello pone de manifiesto las dificultades que enfrentan las autoridades para abatir el desequilibrio de las cuentas públicas.

Corroborando lo anterior, las últimas manifestaciones de las principales figuras del equipo económico lo dicen expresamente y se empieza a mencionar correctamente que más que el cumplimiento del abatimiento del déficit al 2,5% al fin de 2019, lo que sería deseable, lo importante es mostrar señales de que las cuentas se encaminan en ese sentido.

Las dificultades para reducirlo provienen tanto del lado de los ingresos como de los egresos. Los primeros porque están mostrando síntomas de agotamiento; los segundos por que no dejan de crecer.

En cuanto a los ingresos, la recaudación bruta de la DGI creció 7,3% en términos reales en 2017, de la mano de la suba en las tasas marginales del IRPF, tributo cuya recaudación aumentó 26%. Un incremento de tal magnitud no cabría esperarla en el presente ejercicio, y su evolución, como la del resto de los impuestos, debe acompañar al nivel de actividad.

La recaudación neta real de la DGI se mantuvo incambiada en el primer trimestre del año respecto a igual período de 2017, en términos brutos (sin considerar los certificados de devolución de impuestos), apenas creció 0,6%, tal cual se muestra en el gráfico que aparece a la izquierda en la parte baja del cuadro. Este comportamiento es una señal de que el crecimiento económico se está desacelerando.

Al analizar por impuestos, se ve en primer lugar que el IRPF, como cabría esperar, se enlenteció. En el primer trimestre del presente año su recaudación aumentó 4,1% en términos reales, tal cual se muestra en el gráfico que aparece a la derecha de la parte baja del cuadro. Pero no por las rentas del trabajo, sino por las financieras. La categoría II, que responde a las rentas provenientes del trabajo y que representa más del 80% de la recaudación final del impuesto, no aumentó en términos reales en el primer trimestre del año; todo el crecimiento lo explican las rentas financieras.

Por su parte, la recaudación del IVA, que es el impuesto más importante cayó 1,1%, de la mano de un descenso del impuesto que se cobra como adelanto a las importaciones. Ello habla de un descenso de las importaciones, que en los próximos meses se reflejará en un descenso en el consumo de productos importados. En particular los automóviles, cuyas ventas en plaza están cayendo en los últimos meses. Se trata de productos que por su elevado valor unitario tienen un impacto muy importante en la recaudación. Pero no sólo eso, sino que por la forma en que se mide el PIB tienen un peso muy importante en el Sector Comercio, lo que seguramente comenzará a mostrar un enlentecimiento en el nivel de actividad de este sector en los próximos meses.

Como contrapartida creció la recaudación del Impuesto a las Trasmisiones Patrimoniales (ITP), 17,6% en términos reales. Este tributo está asociado al negocio inmobiliario y su crecimiento refleja mayores transacciones. Pero a la luz de los problemas en Argentina, origen muy importante de la demanda por inmuebles en nuestro país, puede haber dificultades en este sector y por ende en la recaudación.

En un contexto en el que todas las señales apuntan a un enlentecimiento en el nivel de actividad y por consiguiente una recaudación que evolucione en igual sentido, es que deben tomarse todas las precauciones para evitar un deterioro mayor del déficit fiscal.

Hay que tener presente que seguramente el tipo de cambio se ubique en niveles mayores a los previstos, lo que unido a un nivel de actividad más lento deteriorarán el ratio deuda / PIB. De la magnitud de ese deterioro, dependerá la reacción de los agentes económicos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)

º