Entrevista

Proyectos de infraestructura financiados por los "bonos B"

Entre 26 países de la región, Uruguay es uno de los seis que tiene grado inversor, lo que le facilita el acceso al crédito.

Javier Rodríguez de Colmenares, Jefe de la División de Infraestructura y Energía de BID Invest. Foto: El País
Javier Rodríguez de Colmenares. Foto: Arlette Pedraglio.

La posibilidad de obtener financiamiento para grandes proyectos de infraestructura en América Latina es un desafío. Es el caso del Ferrocarril Central, una obra de mil millones de dólares. BID Invest, la institución del sector privado del Grupo BID, está dispuesta a participar de la financiación a partir de un "bono B", que según Javier Rodríguez de Colmenares, Jefe de la División de Infraestructura y Energía de BID Invest, permitirá acceder a fondos de pensión y aseguradoras de Europa y EE.UU. A continuación, un resumen de la entrevista.

—El rezago en infraestructura en América Latina es muy grande, y al mismo tiempo, no es sencillo acceder al financiamiento por sumas importantes…

—Se combinan dos cosas. La amplia brecha entre lo que invierten en infraestructura los países de la región como porcentaje del PIB en comparación con los países de la OCDE, por ejemplo, y las limitaciones fiscales para hacer frente a esas necesidades. Por tanto, se impone buscar mecanismos como la participación público privada o las concesiones, algo que Uruguay ha hecho extraordinariamente bien con los parques eólicos y también ahora con los circuitos viales y las PPP educativas.

Es necesaria, y buena, la participación privada en esos procesos. Intervenimos precisamente captando recursos de inversores institucionales estadounidenses o europeos que hacen posible estos desarrollos.

—¿Están participando en los proyectos de infraestructura que están en curso en Uruguay?

—No nos estamos perdiendo ningún proyecto de infraestructura en el país. Las PPP educativas y los corredores viales son proyectos que evidentemente presentan menos riesgos de financiamiento, con montos no superiores a US$ 125 millones; tendrán nuestro apoyo, pero donde creemos que nuestra propuesta de valor es especialmente interesante es en el Ferrocarril Central por el tamaño de la inversión. Y somos muy optimistas que podemos cerrar todo el volumen de inversión necesaria para ese proyecto.

—¿Les ha parecido que los plazos de PPP en Uruguay han sido muy lentos?

—Para nada. Lo que puedo decir es que Uruguay se destaca por sacar los proyectos más rápido, en comparación con el resto de la región.

—Usted mencionó el Ferrocarril Central. ¿Este proyecto reúne las características para ser financiado mediante los mecanismos que propone BID Invest?

—Estamos muy interesados en el Ferrocarril Central. Es un proyecto muy grande para el que pensamos hacer un bono B. Si bien aún no ha sido adjudicado por parte del gobierno, nosotros nos estamos posicionando para estructurar un bono con la intención de financiar esta obra, y lo hemos hablado con los grupos oferentes.

Los montos totales de inversión en este proyecto se estiman entre 800 y mil millones de dólares, por tanto la financiación necesaria se va a ubicar entre 600 y 800 millones, y nosotros estamos dispuestos a poner unos 300 millones de dólares en forma de préstamo A y movilizar la diferencia necesaria a través de un bono B.

—El instrumento que más comúnmente han puesto al servicio del financiamiento de infraestructuras en la región es el llamado bono B. ¿Cuál es su especificidad?

—Se trata de la emisión de un instrumento financiero, destinado normalmente a inversores institucionales, como aseguradoras de vida y fondos de pensiones, emitido por BID Invest. Son bonos en dólares, que se emiten offshore, y bajo el paraguas de un préstamo A que también otorga BID Invest. Le transferimos a los bonistas que suscriben esos bonos B, la ventaja de acreedor preferente. Al ser una multilateral, BID Invest tiene firmados convenios con cada uno de los países —en este caso Uruguay— mediante los cuales, si hay un evento de convertibilidad o transferibilidad, tanto BID Invest como los bonistas están protegidos. Si por algún motivo, por ejemplo cuando se cerraron las fronteras en Argentina, no se puede convertir el peso local en dólares, y luego no se pueden transferir esos dólares al extranjero, con un título de las características de este bono B, están a cubierto.

—¿Por qué se convierten en títulos atractivos para el inversor internacional?

—Tienen un retorno financiero atractivo para ese inversor institucional que nos acompaña. Generalmente han sido fondos norteamericanos y algunos europeos.

Estos inversores lo que buscan es plazo. Contrariamente al mercado bancario, donde el plazo penaliza mucho, esos inversores quieren activo a largo plazo y estos proyectos —en el caso de uno de los bonos emitidos en Uruguay es de 24 años y medio—, mejoran la tasa de retorno del accionista. Por tanto, cuando hay determinada subasta pública en Uruguay para determinar cuál va a ser el precio de la energía en un contrato con un eólico, la maximización del plazo va a permitir bajar esa tarifa. Los proyectos de infraestructura de la región se convierten, a partir de este mecanismo, en una inversión válida para quienes quizás, en otras condiciones, no los tomarían como opción. Al estar protegidos de cualquier evento generado por riesgos políticos, son una oportunidad de inversión más segura. Por otra parte, cabe destacar que el bonista B se está beneficiando de las altísimas salvaguardias sociales y medioambientales que tiene BID Invest.

—¿Qué significa?

—Analizamos con mucho detalle y llevamos a nuestros expertos medioambientales a los sitios de los proyectos, para calibrar qué impacto ambiental puede tener el proyecto en concreto que vamos a financiar, así como establecer un plan de mejora y protección de las consecuencias que puedan derivar de dichos proyectos, y además establecer un diálogo con las comunidades potencialmente impactadas. De esa manera, nos aseguramos que el proyecto sea sostenible por todos lados, no solamente desde el punto de vista económico financiero.

Los proyectos pueden ser verdes específicamente, entendiendo por esa definición aquellos que reducen el impacto climático como los de energías alternativas, pero también pueden ser una carretera, como en algunos de los casos en que trabajamos en Uruguay. Pero en ambos casos, lo que vamos a analizar son todos los riesgos sociales y medioambientales y mitigarles.

Puede darse que los bonos B que emitamos sean además bonos verdes, y eso se da en los tres casos en que hemos participado hasta ahora en Uruguay.

—¿Qué establecen en cuanto a mitigación?

—Por ejemplo, cuando se hizo el primer análisis de viento de un proyecto eólico, resultó que la ubicación de algunas turbinas dificultaba el proceso natural migratorio de las aves. En ese caso, exigimos que se desplace el lugar de y ubicación de esas turbinas. Otro caso: una comunidad indígena se ve afectada por el trazado de una carretera, allí planteamos modificar ese trazado.

—¿Puede ocurrir que la emisión se suspenda si no se cumple con esos criterios?

—Si para nosotros no es admisible por no cumplir los estándares de desempeño de BID Invest, nunca va a existir el bono B ni el préstamo A. Es un tema excluyente. Pero conviene recordar que los bonos B se emiten desde 20013, y hasta el momento no hemos tenido que tomar una decisión en ese sentido.

—¿El del Ferrocarril Central es un proyecto que cumple los aspectos que ustedes califican como ambientalmente sostenible?

—Hemos hecho ya una primera revisión preliminar con la información disponible hasta la fecha. Este estudio nos indica que no existe ninguna "bandera roja", por tanto entendemos que podemos trabajar para el financiamiento. Cuando se haga la adjudicación, realizaremos un due diligence más en profundidad, para confirmar lo que hoy tenemos como información del proyecto.

—Para la utilización de un recurso como el bono B, que capta capitales de mercados desarrollados, es necesario que los países tengan un grado inversor, como Uruguay…

—Nosotros estamos potenciando el bono B principalmente en los países que son grado de inversión. En los que no lo son, existe menos apetito inversor desde otros mercados, y por lo tanto, actuamos específicamente con financiación bancaria, donde las condiciones son diferentes. Eso en dólares. Pero también tenemos capacidad de prestar en moneda local en México, Brasil, Colombia y Paraguay y tenemos la intención de hacerlo en otros países , incluido Uruguay.

Lo más importante de la moneda local en el desarrollo de infraestructuras es que precisamente, gran parte de los ingresos son en esa divisa. Eso evita un descalce de monedas. Y en ese contexto, nosotros, sin necesidad de tener una tesorería en unidades indexadas, somos capaces de movilizar financiamiento en UI a través de garantías; o sea, que la liquidez la provea un tercero —podría ser una AFAP— que no se interese asumir los riesgos del proyecto, pero quizás sí la financiación a través de un "riesgo BID Invest". Nosotros podemos emitir una garantía, lo que configura un riesgo mucho menor que el del proyecto (BID Invest tiene grado inversor). O sea, un bono local, suscrito por inversores locales, con garantía BID Invest. Lo estamos haciendo en Brasil y podemos hacerlo en Uruguay, en UI o pesos nominales.

Después de los eólicos y solares, financiarán líneas de trasmisión

—¿Cuáles han sido los proyectos financiados en Uruguay?

—En los tres casos, lo que se estructuraron son financiaciones bancarias. Los dos primeros (La Jacinta, un proyecto solar, y Campo Palomas, un parque eólico, llevados adelante por el grupo estadounidense Invenergy Wind) fueron con un préstamo A en la construcción del proyecto y luego un bono B, y en el tercero (dos plantas solares fotovoltaicas ubicadas en Salto, El Naranjal y El Litoral, para la compañía Atlas) no participamos de la primera etapa, o sea de la construcción del proyecto, sino que se dio un préstamo puente de corto plazo por parte de instituciones bancarias. Era necesario re financiar ese préstamo para hacerlo viable, y allí participamos nosotros, con un préstamo A, y la colocación de bonos B.

—¿Tienen otros proyectos locales en su cartera?

—Mediante distintos mecanismos hemos financiado más de la mitad de los proyectos de renovables del país. Uruguay ya no necesita más producción de energía eólica, lo que sí precisa son buenas líneas de trasmisión que le permitan evacuar en buenas condiciones toda esa energía que producen los eólicos y también los parques solares.

Precisamente, estamos estructurando un bono B para financiar una línea de trasmisión, un proyecto de más de 100 millones de dólares, en lo que sería el cuarto proyecto en Uruguay por este mecanismo. Son líneas de alta tensión, troncales que forman parte de un eje Norte-Sur que permitirá conducir la energía desde los parques instalados al norte del país.

perfil
Javier Rodríguez de Colmenares, Jefe de la División de Infraestructura y Energía de BID Invest. Foto: El País
Javier Rodríguez de Colmenares

Jefe de División de Infraestructura y Energía de BID Invest. Doctor en De-recho y Máster en Economía y Admi nistración (ICADE, Madrid); Máster en Banca de Inversión y Mercados Glo-bales (Escuela de Finanzas de BBVA).

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