OPINIÓN

Propuestas de candidatos: costo y cómo se financian

¿Cómo podemos entregar un voto a quiénes dicen que pueden liderar al país, pero no aclaran cuánto costará y cómo se va a financiar la agenda de gobierno?

fuinanciación foto pixabay
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Los políticos, especialmente en tiempo de campaña, realizan propuestas electorales. Bajar el costo de la electricidad, reforzar las políticas de seguridad, reducir puntos del IVA, aumentar el gasto en educación. Las propuestas son necesarias -¿Cómo podrían los candidatos presentar sus ideas sino?- permiten que los candidatos manifiesten sus prioridades para el gasto público y permiten a los votantes comparar entre dichas prioridades, y así comparar entre candidatos. Sin embargo, en Uruguay los candidatos poco hablan del costo y del modo de financiamiento de las propuestas- y la sociedad poco reclama sobre esto.

En año electoral, tiempo en que las promesas estarán en abundancia, hay que empezar a examinar con más detalle:

(i) El nivel del gasto total que plantean los diferentes candidatos.

(ii) Cómo quieren distribuir dicho gasto.

(iii) Si la suma de todo lo que entrará permitirá pagar todo lo que sale.

Con esto último no quiero decir que año a año las cuentas deban ser siempre cero, es posible financiar el presente con deuda que se repaga en el futuro. La deuda no es intrínsecamente mala, ni en el sector privado ni en el sector público. Hay veces que para obtener mayor crecimiento se requiere más deuda, o que invertir con deuda puede ser más barato que hacerlo con capital propio (ahorros), similar que como sucede en una empresa. Lo importante en el caso de la deuda de un país es la solvencia, es decir, la capacidad de largo plazo de repagar la deuda.

Conocer el costo de las propuestas es importante para entender si el programa de políticas -la agenda de gobierno- que plantea un candidato es plausible dado los recursos que se esperan para el período. Por ejemplo, si un candidato planteara una importante reforma en educación y vivienda, eso implicará un mayor gasto (incluso si contáramos posibles ganacias por eficiencia). Este mayor nivel de gasto exige una contracara: aumento de impuestos, reducción del gasto en otro sector, o mayor deuda. Si se trata de un aumento de impuestos, ¿cuál es el tipo de impuesto que financiará dicho aumento (IVA, patrimonio, impuesto a las ganancias, etc.)? Si se pretende redistribuir gasto de un sector a otro, ¿qué sector se verá afectado a la baja? ¿Cómo se mitigará eso? Si se trata de mayor endeudamiento, ¿en qué condiciones?

Entender cómo funciona la economía no es sencillo, y es aún peor cuando los economistas no nos esforzamos lo suficiente para traducir la jerga económica en lenguaje sencillo. Estimar costos implica supuestos y predicciones a futuro, sin embargo, es algo que se realiza con frecuencia, y es un recurso que debería ser imperativo entre candidatos. Después de todo, ¿cómo puede una persona decir que podrá liderar el país sin saber cuánto costará y cómo lo financiará? O desde otro punto de vista, ¿cómo podemos entregar un voto a quiénes no aclaran esto?

Hay países donde el tema costos y financiamiento es clave en el debate, como Reino Unido, Australia o Nueva Zelanda. Esto no los libra de discusiones entre candidatos, pero eleva el nivel de discusión.

Países Bajos está todavía un paso más adelante con la Oficina de Análisis de Política Económica (Centraal Planbureau, en holandés), un organismo público pero independiente que realiza proyecciones económicas y análisis de las finanzas públicas. Una de las facultades de la Oficina es la de analizar las propuestas electorales de los principales candidatos (o partidos) sobre el gasto, el desempleo, la inflación, el modo de financiamiento, entre otros. Tener un organismo que de forma evalúa las diferentes propuestas de forma independiente y usando los mismos parámetros y supuestos base, permite realizar una mejor comparación entre las diferencias propuestas. Además, exige a los candidatos y partidos a tener un costeo preliminar y transparente sobre sus propuestas, contribuyendo a que los votantes tengan más y mejor información.

Tener un organismo como la Oficina de Análisis de Política Económica de Países Bajos en Uruguay podría ser una buena idea para un futuro, pero sería poco probable que suceda en el corto plazo, definitivamente no antes de terminar la campaña electoral. Sin embargo, deberíamos recordarla durante la campaña electoral que se viene, para tener bien presente que no sólo debemos reclamar propuestas, sino también costos y medios de financiamiento. ¿Cuáles propuestas? ¿Cuánto costarán? ¿Cómo se pagarán?

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