EL ANÁLISIS

Probable baja de la inflación para el año 2019

Tarifas de UTE, Antel y combustibles prometen menos presión sobre el IPC que el año pasado.

Inflación supermercados. Foto: Pixabay.
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La inflación en los últimos diez años osciló entorno a un promedio del 8,0% y el cierre del 2018 coincide con dicha cifra. Esta situación permite caracterizar la política inflacionaria de la década como una banda en la que el objetivo está en el 8% y los límites mínimos y máximos se encuentran en el 7% y 9%. Ciertamente difiere del objetivo preanunciado de estar entre 3% y 7%, pero ante la ausencia de esfuerzos por cumplir la meta, las expectativas del mercado siempre se forman en relación a lo observado. En tal sentido, las expectativas de mercado para 2019 se encuentran en 7,7% y el arbitraje entre tasas de títulos públicos a un año señala un 8,4% de inflación en el próximo año.

Mirando la evolución reciente del IPC, el contexto de estancamiento de la economía, la evolución del dólar y la política monetaria restrictiva pensamos que el escenario más probable sea de una tasa inflacionaria que se acerque al 7% anual. Si no cambia drásticamente el programa de estabilización en Argentina y sigue la tendencia a la baja en nuestro tipo de cambio, creemos que incluso veremos pronto un ingreso en el rango explícito.

En el gráfico superior del cuadro adjunto se ilustra la inflación en la última década. El promedio de 8% surge de algunas oscilaciones ya que hay un nivel mínimo de 5,2% (julio de 2017) y otro máximo de 11,0% (mayo de 2016). En esta evolución, los últimos siete meses son relativamente estables en el orden del 8% anual.

¿Qué es lo que cuenta la evolución del IPC en el 2018?. En primer lugar las diferencias de comportamiento por trimestres. En el primer trimestre del año los precios subieron 3,9%, seguidos por dos aumentos de 1,9% y 1,8% para terminar prácticamente constantes (0,2%) en el cuarto trimestre. El comportamiento del primer trimestre es característico de los últimos años y responde a que las tarifas públicas y algunos tributos con incidencia en precios se ajustan al comienzo del año y luego se mantienen estables en los meses restantes. También hay muchos ajustes salariales en enero provocando adecuaciones de precios de venta a las nuevas realidades de costos.

El análisis
El análisis

Adicionalmente, ayudando la estacionalidad observada, hay un hecho que se viene repitiendo año tras año que es la caída en la tarifa de UTE en diciembre. En este caso, el INE recoge la bonificación de ese mes como una caída de precio que luego vuelve a subir en enero. Esto provoca que el cuarto trimestre del año cuenta con un diciembre de variación negativa pero todo ese recorrido hacia abajo se hace hacia arriba al mes siguiente.

Otro caso particular del cierre del año pasado es la evolución de las cuotas de las mutualistas. El ajuste de julio se postergó hasta que se lograra un acuerdo salarial y eso ocurrió recién en octubre. Esto llevó a que la cuota en noviembre subiera por el ajuste pero también por el retroactivo desde julio. Obviamente, en diciembre el valor de la cuota no incluyó el reajuste y por lo tanto bajó. Los valores involucrados no fueron menores, un aumento del 20,7% en noviembre y una caída de -13,7% en diciembre.

Los aumentos previstos en las tarifas para el comienzo del nuevo año están por debajo de la inflación pasada para Antel, UTE y Ancap. Seguramente estos precios y sus aumentos acotados lleven a que el primer trimestre del 2019 tenga menos fuerza que en años anteriores. En los hechos, las expectativas de mercado señalan un 2,2% de variación. Este comportamiento no es extraño para un año electoral. En el gráfico de la izquierda en la zona media del cuadro se ilustra el precio promedio del conjunto de precios de bienes y servicios administrados. Es claro el comportamiento del 2014 donde se produjeron bajas en tarifas de UTE, Antel y en el gasoil.

El menor impacto de los precios en el primer trimestre es posible que se sostenga en el año y si se mantiene el comportamiento del tipo de cambio tampoco habrá fuerza en los precios de los bienes y servicios transables.

En el caso de los bienes y servicios no transables con el exterior, la evolución a futuro viene condicionada por los aumentos salariales acordados y por el estancamiento de la economía. Con la presión sobre los costos acotada y una floja demanda interna, se observarán conductas al momento de fijar los precios muy conservadoras. La política monetaria contractiva ayudará a toda esta evolución y por lo tanto se visualiza para 2019 un escenario con menor incrementos de precios que el de 2018.

En el gráfico de la derecha en la zona media del cuadro adjunto se ilustra la evolución de la variación de los precios de los no transables. Hasta mediados del año 2016 el ritmo de variación anual fue muy alto, superando el 10%. Recién del 2017 en adelante se observa un cambio en el comportamiento de este conjunto de precios, mostrando tasas de doce meses más bajas. Incluso desde agosto del 2018 hay una leve tendencia descendente.

En lugar de tomar la variación de diciembre a diciembre para ilustrar el año se puede considerar el promedio de todo el año en relación al promedio del año pasado. En ese caso la variación promedio fue de 7,6%. Sobre este promedio se pueden destacar los que tuvieron las mayores variaciones y los de las menores.

Dentro de los que aumentaron más entre promedios anuales se encuentran los paquetes turísticos (12,0%), el tabaco (11,9%), la educación primaria (11,2%) y secundaria (10,1%) y los servicios postales (10,1%).

Entre los menores incrementos estuvieron los efectos personales no especificados en otra parte (caen -0,3%), los equipos telefónicos (caen -0,6%), los servicios de alojamiento (+1,7%), los artículos de vidrio para el hogar (+1,7%) y el calzado (+2,2%).

Haciendo la comparación similar de valores promedios pero para ver la evolución en los últimos cinco años es claro que los mayores aumentos estuvieron en los servicios de enseñanza y en el tabaco. Los menores, por su parte, fueron en equipamiento telefónico y en servicios telefónicos, calzado y efectos personales no especificados en otra parte.

El sesgo de mayores aumentos hacia los servicios no es puntual de la educación versus equipos telefónicos. Ocurre en varias categorías. Esto lleva a una medida aproximada del tipo de cambio real a través del cociente entre los precios de bienes y servicios transables dividido el precio de los bienes y servicios no transables.

En el gráfico inferior del cuadro se ilustra la evolución en el último quinquenio, una ilustración más del problema de precios relativos que se vive en la economía. La tendencia a la baja refleja que el precio de los transables es cada vez más bajo en comparación con el de los no transables. Esto viene ocurriendo gradualmente, año a año, aunque más no sea con una caída de -0,6% como ocurriera en el 2018. Esa gradualidad llevó lentamente a varios sectores productores de la economía a encontrarse en severas dificultades para sostenerse frente a la competencia del exterior.

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