HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Los privados ajustan por sí y por el gobierno

El saldo corriente fuera del sector público pasa en dos años de -2,0% del PIB a +2,8%.

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Se agregó que las personas puedan acceder a sus datos en poder del fisco. Foto: Gerardo Pérez

Las cuentas de Uruguay con el resto del mundo indican que desde mediados del 2014 se viene procesando un fuerte ajuste que se da exclusivamente por el esfuerzo del sector privado. El disparador de este cambio de conducta se encuentra en el cambio de las condiciones financieras externas cuando se moderó sustancialmente la exuberancia con que ingresaron capitales a nuestra economía. En cuanto el viento a favor frenó su fuerza, la inversión y el consumo privado tuvieron un ajuste pero el sector público acrecentó su déficit exigiendo entonces más esfuerzo al sector privado.

La diferencia en las transacciones corrientes arrojó en los doce meses terminados en septiembre del 2016 un déficit de -0,7% del PIB (negativo en US$ 371 millones). Para tener una idea del tamaño del ajuste, basta con comparar con el déficit del orden del -5,0% del PIB característico del período que va del 2012 a mediados del 2014. Este déficit mide el exceso de gasto sobre las posibilidades corrientes de la economía y en dólares implicó reducir el déficit anual en US$ 2.900 millones en poco más de dos años.

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El saldo en cuenta corriente con el resto del mundo se compone por el comercio externo de bienes y servicios realizado en el período, más el resultado neto del pago al trabajo y el capital que los extranjeros realizan en nuestro país, más las transferencias de recursos desde y hacia el exterior. La evolución a lo largo de este período de ajuste implica el pasaje de un déficit a un superávit en bienes y servicios, una reducción en el déficit en el pago de rentas y transferencias que se mantuvieron estables.

En el gráfico superior del cuadro adjunto se observa la evolución desde 2013 del saldo que arrojan las operaciones corrientes de comercialización de bienes y servicios con el resto del mundo. El saldo era claramente negativo lo que implicaba que antes se compraba más de lo que se vendía y luego del ajuste se pasó al saldo positivo característico de los años 2015 y 2016, reflejando que ahora el valor de lo que se vende supera el valor de lo que se compra.

En el caso de los bienes, este cambio se explica principalmente por el comportamiento de las importaciones que se redujeron sustancialmente en volumen físico y en precio. En el último año móvil, el volumen físico de lo comprado en el exterior cayó -6% y el precio promedio pagado se redujo 13%. Es cierto que el petróleo juega un papel importante pero si se observan los destinos económicos de las importaciones hay reducciones de volumen y precio en todas las grandes categorías. Por lo tanto, hay un ajuste en bienes de capital que van para la inversión, en bienes que se consumen directamente y en bienes que se utilizan como insumos de la producción.

Por el lado de las exportaciones de bienes también hubo una caída pero en este caso ocurrió solo en precios que en el último año se redujeron -9% mientras que el volumen físico se mantuvo constante de acuerdo al análisis estadístico del BCU. En el último año, se exportaron US$ 8.431 millones y se importaron US$ 8.072 millones.

En el caso de los servicios, el saldo es habitualmente positivo ya que el turismo genera fuertes ingresos para la economía. El saldo en el último año fue de US$ 530 millones lo que representa una mejora en el correr de los dos últimos años. Al igual que en el caso de los bienes hay una caída en las ventas de servicios y en la compra, siendo esta última más fuerte que la primera. Mirando el turismo, se observa que los uruguayos están gastando menos en viajes al exterior pero que también los extranjeros gastan menos en nuestra economía, aunque los últimos datos de turismo receptivo generan optimismo de cara al 2017.

Las otras transacciones corrientes que mantiene la economía con el resto del mundo son los pagos de renta. Las partidas que dominan esta categoría son las de pagos y cobros de renta por el capital. Por el lado de los ingresos, para la economía se tienen los intereses que se reciben por las colocaciones financieras que se hacen en el exterior. Del lado de las salidas, está el pago de intereses por la deuda externa y los dividendos generados por las inversiones extranjeras directas en nuestra economía.

En el segundo gráfico del cuadro se presenta la evolución de este saldo que siempre se mantiene negativo (pagamos más renta al exterior de la que recibimos) pero en el último año tiene una leve reducción en el nivel. Esto se debe principalmente a la renta de las inversiones directas, o sea, las utilidades que generan las empresas extranjeras localizadas en nuestro país bajaron levemente. Para tener la referencia en cifras, la renta pagada a la inversión directa de extranjeros en el último año fue de US$ 775 millones cuando dos años atrás estaba cerca de US$ 1.300 millones. Como el stock de inversión es creciente, este ajuste se debe a los menores niveles de utilidades generados por estas empresas.

Por lo tanto, sumando las transacciones corrientes de bienes y servicios con los pagos netos de renta y con las transferencias se tiene que la economía se está acercando al equilibrio. El esfuerzo lo está haciendo el sector privado ya que en los dos últimos años el sector público profundizó su déficit. En dos años pasa de un déficit global de -3% del PIB a uno de -3,6% del PIB. Sacando por diferencia el comportamiento del sector privado se tiene que entonces en el mismo período pasa de un déficit de -2,0% del PIB a un superávit de +2,8% del PIB. Vale la pena aquilatar el ajuste que pegó el sector privado en los dos últimos años que se acerca al 5% del PIB.

Hay una contracara financiera en esta evolución y se puede observar en los dos gráficos de la zona inferior del cuadro. En el de la izquierda se muestra la evolución del flujo de capitales a la economía y cómo se pasa de valores positivos en el orden de US$ 6.600 millones a salidas cercanas a los US$ 4.000 millones. En el tercer trimestre se observa un cambio de tendencia pero es temporal ya que se corresponde a la abultada colocación de deuda en el exterior por el gobierno para adelantar financiamiento del 2017.

La otra parte financiera que cierra la balanza de pagos es la variación de reservas internacionales. Su evolución se muestra en el gráfico de la derecha y se observa cómo se pasa de años de ganancias de reservas internacionales, financiadas por el exceso de ingreso de capitales, a un período reciente donde la característica es la pérdida. En este caso, también se amortigua la pérdida por el ingreso correspondiente a la colocación de deuda a inicios del tercer trimestre, variación que resulta temporaria mientras persista el déficit del sector público.

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