OPINIÓN

Preferencias en relación a los hijos

¿Preguntó el lector alguna vez a una señora embarazada si prefiere que su hijo sea varón o nena? Probablemente la respuesta haya sido que lo importante es que venga con salud.

Foto: Pixabay
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Pero, ¿realmente los padres tienen o no tienen preferencia sobre el sexo de sus hijos? Esta nota es una reflexión sobre lo profundo que pueden ser las razones que afectan la equidad social y está en sintonía con este mes de marzo en que se conmemoró el Día Internacional de la Mujer.

Los profesores Gordon Dahl (Universidad de California en San Diego) y Enrico Moretti (Universidad de California en Berkeley) publicaron hace ya diez años un trabajo que es referencia obligada en este tema. La revista que lo difundió fue una de las mejores del mundo en economía, el Review of Economic Studies. El título es "The Demand for Sons".

Los autores muestran que el sexo de los hijos afecta el estado civil de sus padres, la estructura familiar y la fertilidad de un número importante de familias de Estados Unidos. Hijas primogénitas tienen menor probabilidad de vivir con su padre en comparación con hijos primogénitos.

Probabilidades.

Tres factores explican esta brecha de probabilidades. Primero, las mujeres con hijas primogénitas son menos propensas a casarse. Los autores encuentran evidencia de que el sexo de un niño en el útero afecta lo que llaman matrimonios de escopeta (shotgun marriages). Esta expresión es un coloquialismo americano que refiere a casamientos figurativamente realizados mediante la coacción del padre de la novia, con una escopeta, para asegurarse de que cumpla con la boda y se reduzca o evite la vergüenza por el embarazo prematrimonial. Los matrimonios de escopeta son decididos luego de descubrir un embarazo no buscado.

Dahl y Moretti muestran que, entre las mujeres que se han hecho una prueba de ultrasonido durante el embarazo, las madres que tienen una niña son menos propensas a casarse antes del parto que las madres que tienen un varón. En segundo lugar, los padres que tienen niñas primogénitas tienen una mayor probabilidad de divorciarse. Finalmente, en caso de divorcio, es más probable que los padres obtengan la custodia de hijos que de hijas.

En otras palabras, la diferente probabilidad que una niña viva sin su padre o que un niño viva sin su padre depende de la distinta probabilidad de que los padres se casen cuando se enteran del sexo del hijo esperado, en caso que el matrimonio se realice o ya esté casado depende de las distinta probabilidad de divorcio que tiene los padres de hijas que de hijos y en caso que se divorcien depende de las distinta probabilidad que el padre quede con la custodia de un varón o de una niña. Estos tres efectos se acumulan entre sí y provocan un fuerte impacto negativo en lo educativo y en los ingresos de los niños afectados. Familias con hijas primogénitas cuentan con menores ingresos y mayor probabilidad de estar por debajo de la línea de pobreza.

Preferencias.

Adicionalmente, la fecundidad de las familias puede verse afectada por la preferencia por el sexo de sus hijos. Hogares con una primogénita niña pueden querer "ir por el varoncito" o alternativamente hogares con un primogénito varón pueden querer "tener la nena". De esta forma, la fertilidad de las familias da una nueva idea sobre las preferencias por el sexo de los hijos. Los autores encuentran que el número de hijos es mayor en hogares en que su primer hijo es niña.

Tomando estos hallazgos en forma separada, no es suficiente para establecer la existencia del sesgo de género en las preferencias de los padres. Pero tomados en conjunto, el peso de la evidencia respalda la idea que los niños son preferidos sobre las niñas.

En Uruguay.

No conozco ningún estudio similar para Uruguay. Los datos que utilizan Dahl y Moretti mayormente están disponibles en los censos de población por lo que sería posible, e interesante, que alguien recoja el guante y vea que tan serio es esto en Uruguay. Solo para ilustrar que hay alguna evidencia para sospechar que esto se replica en Uruguay tomé la Encuesta Continua de Hogares del INE para el 2016 e hice un cómputo muy sencillo.

Por razones biológicas nacen más hombres que mujeres. Según el World Development Indicators a nivel mundial el índice de masculinidad al nacer, también llamado ratio de sexo y medido como la cantidad de varones sobre la cantidad de niñas, es 1.07. Esto quiere decir que nacen 107 varones por cada 100 mujeres. Según la Encuesta Continua de Hogares dentro de los niños de menos de un año el 52% son varones y el 48% restante son niñas. Esto da un índice de masculinidad de 108 similar al mundial. En cambio, en los hogares con tres integrantes (ambos padres y un solo hijo) el índice de masculinidad de los hijos sube a 125.

¿Por qué? Tal vez un hijo varón haga más estable el vínculo de la pareja, tal vez el tener un varón primogénito haga menos probable que decidan tener más hijos, o tal vez haya otras explicaciones. No lo sabemos. Probablemente, comprender mejor la preferencia de los padres por hijos o hijas nos ayude a entender con quienes se crían, cuánto tiempo e ingresos se les dedica, que modelos de referencia tienen y en última instancia, cómo será su trayectoria de vida. Néstor Gandelman, fertilidad, sexo de los hijos, equidad soci

No es agradable de aceptar que los padres tengan sesgos con sus hijos, pero, puede ser una causa profunda de las inequidades de género de nuestra sociedad.

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