HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

El PIB sigue por debajo de su potencial

Dos tercios del aumento del producto se explica por Transporte y Comunicaciones.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
3,8% fue el crecimiento de la Industria en julio-septiembre frente al segundo trimestre. Foto: Pixabay

Desde mediados del 2014 la economía ingresó en un proceso de enlentecimiento, pasando de un ritmo de crecimiento anual del 4% a una tasa inferior al 1% y eso ocurrió en tan solo seis trimestres. Desde el comienzo del 2016 el escenario se puede describir como de estancamiento y los datos del tercer trimestre, a pesar de ser mejores que lo esperado, confirman que se mantiene dicho escenario.

Si se traduce la nueva información a probabilidad sobre lo que puede pasar en el próximo año se puede decir que se aleja la posibilidad de una recesión pero también que hay una carencia de señales por donde puede venir una recuperación. Por el momento el pronóstico central es que si hay algo de crecimiento será a un ritmo muy inferior a lo que es la tendencia de largo plazo de la economía.

El dato inesperado del tercer trimestre fue la tasa de crecimiento del 2% en comparación con el mismo período del año anterior. Esta cifra refleja una mejora que se agrega al aumento del 1,5% que se registró en el segundo trimestre. De la cifra agregada del PIB surge por lo tanto que en el tercer trimestre se frena el proceso de deterioro y se aleja la posibilidad de un escenario recesivo. Esto se confirma cuando se miran los datos corregidos por los elementos estacionales donde el tercer trimestre supera en 1,1% el trimestre anterior, una tasa que es muy alta para tratarse de un período tan corto.

En el gráfico superior del cuadro adjunto se observa la evolución de la tasa de crecimiento económico del país en comparativos anuales de los promedios de cuatro trimestres con el mismo período un año atrás. El pasaje de tasas del orden del 4% anual hacia el estancamiento (0%) es muy fuerte y sostenido desde la segunda mitad del año 2014. Este gráfico también ilustra a la perfección la situación actual: estancados pero con la esperanza que no se produzcan nuevas caídas del PIB. A esto se puede agregar que el nivel de actividad se recupera pero solo un poco y a un ritmo muy distante de las tasas del pasado.

La variación del PIB se puede descomponer por los sectores de actividad que constituyen la oferta productiva del país de forma de poder observar en dónde se sustenta la buena noticia del tercer trimestre. Cuando se observan las tasas del trimestre con el anterior desestacionalizadas se constata un muy buen escenario ya que hay varios con signo positivo. La producción Agrícola, ganadera y silvicultora crece 6,7%; la Industria manufacturera 3,8%, Transporte, almacenamiento y comunicaciones 2,3% y Comercio, hoteles y restaurantes registra un aumento del 0,7% trimestral.

Si no puede ver la gráfica haga click aquí

Pero también es importante ver el contexto histórico y para eso en los dos gráficos de la zona central del cuadro se ilustra la evolución de las tasas de crecimiento entre años de estos componentes de la oferta. Vale la pena destacar la diferencia conceptual de las dos tasas. El dato desestacionalizado surge de comparar el tercer trimestre con el segundo por lo tanto es información bien reciente. Por su parte en las gráficas se ilustra la tasa de variación de cada trimestre con el mismo período un año atrás aportando una idea de tendencia.

Lo primero que llama la atención es que todavía hay cuatro sectores muy importantes con variaciones negativas en el último año. En el gráfico de la izquierda se ilustran estos cuatro, destacándose que tanto Comercio como Construcción presentan alguna mejora en relación a los promedios anuales anteriores.

En el gráfico de la derecha están los dos sectores con crecimiento positivo. En el caso de Otros que acumula varios servicios la tendencia hacia el estancamiento es bien clara. El punto a explicar se encuentra en el agregado de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones debido a que pega un salto en los dos últimos trimestres significativo. Al ver las cifras de incidencia en el crecimiento, prácticamente 2/3 del crecimiento del PIB se explica solo por este sector.

Buscando en los indicadores indirectos que avalan esta evolución se constata que las ventas de naftas y gasoil registran un cambio de tendencia en el tercer trimestre. Esta situación acompaña las tasas crecientes de actividad en comunicaciones en todo lo referido a servicios de datos por internet.

Otra forma de mirar las cuentas nacionales es por los componentes de la demanda. O sea cuál es el destino del producto bruto interno de la economía que no es más que el valor agregado en las diferentes actividades.

El principal destino es el consumo final interno que en el último año representa el 85% del PIB. Luego le sigue la formación bruta de capital, o sea la inversión que representa el 20%. Estos dos destinos internaos suman más del 100% porque una parte es satisfecha por el saldo entre importaciones y exportaciones. Mientras las primeras representan el 33% del PIB las segundas llegan al 28%.

El consumo interno registra un crecimiento del 0,6% en el promedio del último año móvil finalizado en septiembre. Esta variación se puede dividir entre el sector privado (+0,5%) y el sector público (+1,4%), lo que permite constatar que en parte el dinamismo no responde a la conducta de los hogares sino que es responsabilidad del gasto público.

El sector público también muestra una variación positiva en las inversiones pero en este caso la conducta del sector privado es altamente contractiva y también se observa una caída importante en los stocks. La tasa total de variación de la inversión es por lo tanto negativa (-6,0%) restando posibilidades de crecimiento a futuro y marcando un contexto muy diferente al del optimismo que fue la característica hasta el año 2014.

En el gráfico de más abajo en el cuadro se ilustra la evolución de la diferencia entre las exportaciones y las importaciones reales, medidas en términos del PIB. En la medida que el sector privado ajusta se observa una reducción en el déficit externo, pero de todas formas la cifra todavía es alta (-5% del PIB).

El problema es que al haber bajado la presión sobre las importaciones de bienes de capital, buena parte responde al consumo corriente, tema que se profundizará en el próximo análisis de balanza de pagos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados