Tema de análisis

Perspectivas de modesta suba en el PIB para 2019

El estancamiento del nivel de actividad acumula tres trimestres consecutivos.

El MEF tiene como objetivo llevar el déficit a 2,5% del PIB. Foto: G. Pérez
Ministerio de Economía y Finanzas. Foto: Gerardo Pérez

El análisis del nivel de actividad sigue preocupando a pesar que el PIB del tercer trimestre es superior al del mismo período del año pasado en un 2,1%. En perspectiva, mirando hacia adelante, hay que lidiar con tres trimestres seguidos estancados en el mismo nivel, varios sectores de actividad con problemas y un clima general de negocios poco motivado. Igual, es un año electoral donde hay fuertes inversiones previstas en el sector público y también, la perspectiva de que el tipo de cambio se vuelva a apreciar hace pensar que el consumo aportará una ayuda momentánea al crecimiento del 2019. En el contexto que se desarrolla en esta nota, nuestra expectativa de crecimiento para el 2019 es del 1,7%, levantando un poco del actual estancamiento, pero sin cambiar una realidad mediocre. Como referencia, el ritmo tendencial de la economía debería estar próximo al 3,5% anual.

El tercer trimestre fue similar al segundo una vez corregido de elementos estacionales. Al mismo tiempo, el segundo había sido muy parecido al primero con lo que hay tres trimestres en hilera con el mismo PIB. Este estancamiento se puede apreciar en el gráfico superior del cuadro adjunto. El período de estancamiento anterior fue desde mediados del 2014 a fines del 2015.

El estancamiento en el mismo nivel para los tres primeros trimestres del año deja muy poco impacto de crecimiento para 2019. Esa diferencia entre el último dato del año y el promedio, que se suele denominar "arrastre estadístico", va a ser insignificante. Por lo tanto, para observar crecimiento el año que viene hay que encontrar motores que arrastren al resto y la única carta en el horizonte es la mega-inversión de una tercera planta de celulosa.

Los sectores productores de bienes pueden aportar algo al crecimiento. Por el lado de la producción primaria, la zafra de soja tiene muchas posibilidades de superar la catástrofe de 2017/18 con el impacto negativo del clima. Para la ganadería, aparecen problemas de falta de oferta, en una actividad que está con márgenes muy reducidos. Es posible que los buenos precios internacionales para la producción forestal tonifiquen algo al sector.

En el gráfico de la izquierda en la zona media del cuadro se ilustra la evolución en los tres últimos años de los productores de bienes. El agro tuvo año bueno, malo y luego bueno (a pesar de la sequía), el próximo puede aportar nuevamente algo al crecimiento. Lo contrario se espera de la industria, que este año tuvo el empuje del fin de obras de mantenimiento en la refinería de Ancap pero tiene grandes problemas de costos para sostener un nivel de actividad. A su vez, la construcción tendrá a favor las obras públicas previstas y algo de vivienda en Montevideo para sostener una tasa de crecimiento positiva esquiva desde hace tres años.

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Por el lado de servicios, el cuadro de la derecha en la zona media registra la evolución de los tres principales sectores. En el comercio se están detectando dificultades, es cierto que el último año compara con un 2017 que tuvo un aumento fuerte. Es un sector que si confirma el escenario de apreciación de la moneda volverá a tener como fuerte el consumo de importados. Es posible que se vuelva a una variación positiva en 2019 pero, al igual que las ventas de televisores para el Mundial, será algo muy transitorio y sin fundamentos de mediano plazo.

El soporte del nivel de actividad fue el sector de transporte, almacenamiento y comunicaciones, al igual que en los tres últimos años. Transporte y almacenamiento depende de la producción agropecuaria, del comercio exterior y viajes al exterior y el año que viene puede mejorar respecto al actual. Por lo tanto, el sostén del crecimiento del PIB proviene fuertemente del sector de comunicaciones, que registra fuertes aumentos en volumen físico por todo lo que se demanda de transmisión de datos. Si bien es crecimiento genuino de actividad, en las cuentas nacionales está sobreponderado al utilizar precios fijos en la base de estimación para una actividad que tuvo fuertes bajas de precios. Esta exageración de la variación del PIB al alza se corregirá cuando se modifique la base de cálculo, pero es de una magnitud significativa y puede llevar a malinterpretaciones sobre el estado de la economía.

Más allá del número interanual, lo que dice la estadística es que estamos estancados, sin avanzar y sin retroceder en forma significativa. El no avance lleva al desánimo de las empresas, y el no retroceso lleva al gobierno a la complacencia, al destacar que no cayó, en un contexto regional negativo. Esto último es cierto, pero en los empresarios juega en contra porque ven que la complacencia lleva a la inacción y por tanto hacia un futuro complicado.

Cuando se analiza la variación del PIB por destinos del gasto se observa que el consumo privado sigue siendo el sostén pero que presenta tasas más bajas de crecimiento que en el pasado cercano. La variación interanual de los últimos tres trimestres es estable en el 2,6%, cuando en los momentos de expansión se observaron variaciones superiores al 5% anual.

La inversión también muestra menos intensidad que en los momentos en que la confianza era superior y la rentabilidad de los emprendimientos en el país era promisoria. El predominio es de la inversión del sector privado tal como se puede observar en el gráfico de la zona baja del cuadro. Luego de la fuerte expansión de 2010-14 se comienza a ajustar a la baja el total destinado a la formación bruta de capital fijo. El arranque del 2019 será, por tanto, en un nivel más bajo que el observado en 2014 (el anterior año electoral) pero muy superior a 2009 (también año electoral).

Aún en caso que el sector público registre una expansión de los gastos con destino a capital fijo, parece difícil que el impulso para el nivel de actividad provenga de este lado. Cuando se crece por impulso de la inversión se configura el escenario más auspicioso de futuro, pues implica más y mejor capacidad de producción. Por el contrario, si el impulso viene del consumo de bienes importados debido al atraso cambiario, el crecimiento termina siendo de muy corto plazo e insostenible para el futuro.

Por tanto, la cifra del 2019 seguramente esté por debajo de la tendencia de la economía, pero también vale la pena observar de cara al 2020 cuál es la calidad de dicho crecimiento. Así como en lo fiscal se van acumulando problemas para el 2020 en adelante, los problemas para crecer que muestra la economía y el deterioro de la competitividad de las empresas están en la base de la recuperación que se va debilitando.

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