OPINIÓN

Pensando en la reconstrucción: el drama de Venezuela

"Toda la política económica que se aplicaba y aplica está probadamente fracasada en reiteración real desde hace ya casi un siglo".

La puja en Venezuela sigue intensa y se replica en Uruguay con dos bandos bien definidos. Foto: AFP
Venezuela. Foto: AFP

Hace ya más de una década, desde esta misma columna, aún en medio de la bonanza de los precios de las materias primas entre las que naturalmente estaba el petróleo, cuyo valor de mercado sobrepasaba los US$ 140 por barril, escribía acerca de la destrucción que estaba siendo objeto la economía venezolana.

Para ello, meramente indicaba que un país donde abunda el agua y está encima del mayor lago de petróleo conocido, ya sufría notorias y crecientes carencias en los servicios de agua potable y energía eléctrica, con recurrentes cortes en sus suministros, a la vez que sus plantas de refinado sufrían continuas fallas que obligaban a procesar el petróleo fuera del país.

La megalomanía de Chávez en conjunción con la “plata dulce” que brindaban los mejores precios quizás de la historia, permitía el milagro de un país que cada día estaba estructuralmente peor y en declive evidente, pero había recursos para, al menos, sostener el estándar de vida de la población que, a su vez, cada día trabajaba menos. Cuando el precio del petróleo comienza a caer Chávez ya no estaba, y quien lo sucedió debe asumir las consecuencias. El gobierno de Chávez era legítimo de acuerdo al real resultado electoral, el de su sucesor no.

La hiperinflación es constante, el PIB cae a tasas de dos dígitos por año, aunque en el medio del caos nadie sabe a ciencia cierta nada muy preciso. Lo que si se sabe es que son millones los venezolanos que emigraron a toda América y otras partes del mundo, incluso en algunos lugares de Estados Unidos hay poco menos que ciudades de venezolanos y ello es más que suficiente evidencia de la situación interna.

Con hiperinflación, el sistema de precios no dice nada y por tanto, no hay señales en el mercado que guíen a los agentes. Éstos quedan paralizados pasando lo que vemos.

Naturalmente que existe una enorme impericia y falta de realismo para no haber corregido a tiempo. Toda la política económica que se aplicaba y aplica está probadamente fracasada en reiteración real desde hace ya casi un siglo.

El drama social y humano que conlleva también es harto conocido. Aceptando la hipótesis que en su inicio el error se comete por ideología y carencias técnicas, de todos modos, con los resultados a la vista, cualquier Ser con mediana inteligencia dice “esto no funciona, asesorémonos para cambiar”. Eso no pasó, sino todo lo contrario, ante la adversidad, cada medida tomada era en sentido contrario al correcto, profundizando los problemas.

Resulta pues evidente que otros son los motivos que mueven a las autoridades, desde hace un buen tiempo, ilegítimas de Venezuela. Se sabe que hay actuando unos 20.000 efectivos cubanos, que parte del territorio está cedido a la guerrilla colombiana y en otra opera Hezboláh; se sabe que los principales oficiales de las fuerzas armadas son quienes manejan el narcotráfico y tráfico de armas.

"Toda la política económica que se aplicaba y aplica está probadamente fracasada en reiteración real desde hace ya casi un siglo".

Isaac Alfie grande bien
Isaac AlfieEconomista

El lamentable episodio donde se bloqueó el ingreso de ayuda humanitaria y quienes llevaron adelante las acciones militares del lado venezolano (grupos paramilitares armados por el gobierno), dan la pauta de lo que se defiende. Hasta ahora la historia recogía bloqueos de abastecimiento para generar hambrunas en el “enemigo”, éste estaba en un territorio fuera del que hacía la acción, y la población afectada era la del “enemigo” no la propia. Aquí los afectados son los habitantes que viven bajo el mando de quien toma la medida. Lo visto seguramente no tenga antecedentes, al menos de personas en sus cabales o con cierto escrúpulo. Ni que hablar de las tonterías utilizadas como excusa.

Con esta realidad, no hay lugar al engaño, la única manera que se vaya el gobierno es que dentro del propio ejército, los mandos no involucrados en las actividades ilícitas y los arrepentidos, sean lo suficientemente numerosos y logren que la tropa los siga. En algún momento pasará, por ahora sólo se ven deserciones. La pregunta es, cuando pase, ¿será un rápido cambio de mando y el llamado a elecciones o habrá una guerra civil por la división del ejército en dos bandos de fuerzas parejas? No es lo mismo claramente. De todos modos, cualquiera sea el caso, el problema es que ya casi no queda más que piedra sobre piedra en un país que fue rico y democrático.

Espero que el momento llegue pronto. Cuando llegue todo el mundo civilizado debe estar preparado para ayudar a la reconstrucción del país, nosotros también. El potencial de recuperación es enorme, pero primero la tarea será de alimentar y brindar medicamentos y materiales para atender la salud de las personas.

Habrá secuelas y la mortalidad por un buen tiempo será mayor a la que debiera. Luego, la economía, siempre que se perciba un clima de estabilidad y respeto de los derechos de propiedad duradero a largo plazo, se arregla mucho más fácil de lo que se piensa dejando que el sector privado actúe. Se parte de cero, todo está por hacer y construir. Si el país se encamina a ser normal, el crecimiento será explosivo, el ajuste del sector público lo hizo la hiperinflación, las inversiones llegarán generando empleo. Allí irán los trabajadores por un porvenir mejor.

Venezuela fue humanamente generosa en las difíciles épocas donde las libertades estaban cercenadas en la mayoría de los países de América del Sur. Luego vino el bochorno de aceptar regalos de un megalómano populista, que compraba amistades y lealtades en el extranjero utilizando de manera irresponsable y en forma que ningún sistema republicano permitiría, la inmensa riqueza natural del país a costa de su propia destrucción. Siendo repudiable haberlo hecho, eso no implica que no nos hayamos económicamente beneficiado de tal conducta. La hora de retribuir está llegando.

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