Juan Sánchez - Economista

Oportunidades y decisiones

Hace un tiempo que no veía tanto interés en distintos ámbitos por los pormenores de un asunto de la hacienda pública, como por el affaire Ancap, al menos desde el último episodio inescrutable de Antel referido a su proyecto de Arena Deportiva, tanto que tuvo a mal traer al presidente Vázquez y lo obligó, primero a definir y luego volver sobre sus pasos. No estamos acostumbrados; además, por suerte, se ve poco. (1)

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Astori y Sendic estuvieron distanciados, en la campaña hubo acercamientos; ahora hubo choques.

En aquel episodio valoramos la situación, poca razón nos podría asistir ahora si nos mantuviéramos al margen, un asunto que gana en volumen, complejidad e impacto. Se puede dar la vuelta que sea, pero hay momentos en el que ciertos temas son excluyentes y esto es lo que pasa con Ancap. Este asunto nos interpela a todos de algún modo, teniendo la oportunidad de compartir en distintos ámbitos con colegas y amigos. Uno de esos ámbitos, un grupo de profesionales destacados en varias disciplinas (contadores, economistas, ingenieros), provenientes del ámbito empresarial (finanzas, gestión) que comparten conocimientos e información en el marco de actividades holísticas (2) y que analizan diversos asuntos de política y economía nacional y cuyas consideraciones son lo suficientemente representativas del interés general como para tomarlas en cuenta.

En nuestra última columna planteábamos que, a pesar que los problemas que el Gobierno enfrentaba iban en ascenso, la situación permitía una oportunidad única de tener una perspectiva diferente. Un jesuita con mucho de viejo sabio y algo de diablo decía que las crisis eran siempre fermentales, ventanas de oportunidad para nuevas ideas. Aprendí con el tiempo, por convencimiento, y otro poco a las bravas, que algo de razón tenía.

Datos y más datos.

Astori y Lorenzo evitaron cerrar filas con correligionarios emitiendo duras opiniones sobre la gestión de Sendic y Coya, por descontrol en el manejo de la deuda (más de US$ 2.000 millones) y un déficit que se disparó de US$ 95 millones a US$ 320 en 2011-14. Afirmaron "hubo desvíos" de la programación financiera, en las inversiones y en la contratación de personal (ej.: estaría quebrada si fuera privada). Hubo aumento de funcionarios de 30-40% hasta 2014 según el período que se considere. El costo de personal en 2005-14 subió en el entorno US$ 100-150 millones según algunas de las estimaciones.

Vázquez apresuró a jugarse por la capitalización de Ancap antes de terminar el proceso (sus razones tendrá o no) y una posible remoción de directores y gerentes y del propio Presidente, al contrario que la ministra Cosse que lo calificó de "asunto secundario" (rescate financiero no implica cambiar el plantel de dirección). Finalmente como el asunto Antel-Arena, termina dando razón a la Ministra por lo expresado en la conferencia de prensa Cosse-Astori y los anuncios de la semana pasada.

Algunos senadores manifestaron preocupación por la diferencia entre las inversiones proyectadas y el costo final (cuatros veces en algunos casos). Solo en cuatro obras (desulfurizadora, plantas de cemento en Paysandú y Minas y planta de cal en Treinta y Tres) se estimó habrían gastado US$ 550 millones fuera de lo previsto. Asimismo, Ancap se asoció con Trafigura de Holanda acusada de corrupción a través de la cual Petroecuador movía su crudo hacia Uruguay y de vuelta para solo en dos años ganar con Ancap US$ 200 millones.

Al fin del día.

Desde la perspectiva privada estrictamente (ej. el grupo referido antes) de profesionales en la materia y expertos en gestión financiera, la situación de Ancap se merece una mirada objetiva alejada de todo interés particular, con perspectiva de largo alcance. La crisis de esta empresa no tiene antecedentes por la dimensión y errores acumulados, sin embargo tiene varios aspectos positivos a destacar.

La opinión pública estará atenta a la forma en cómo los actores resuelven esta situación, habiendo superado la opacidad inicial, esto debería redundar en mejora de la calidad de las decisiones. Veremos.

Puede ser aprovechada para discutir soluciones diferentes (si es con el asesoramiento de expertos mejor), en lugar de repetirse con las que perpetúen el statu quo de los formatos existentes y el interés de los propios actores y responsables, como hasta ahora. Asimismo definir actividades sustantivas para las cuales tenemos ventaja competitiva y que genere valor genuino.

Finalmente, en un marco de hiper-regulación del sector es una oportunidad histórica para revisar los objetivos estratégicos en el sector de hidrocarburos.

Empresarios y gerentes más sabios que nosotros nos enseñaron que cuando se llega al punto de considerar una capitalización mucho menor a ésta incluso, "hemos traspasado una línea imaginaria" que sabemos no tiene retorno. De este modo, más temprano o más tarde los cambios de fondo son inevitables. Situación que no se satisfacía solamente con cambio de Directores y Gerentes (extremo abortado) sino que tenía que ir mucho más allá, dado que interpela la forma de cómo se visualiza el negocio y cómo se gestiona.

Está en los actores aprovechar o no esta oportunidad única para transformar y mejorar lo que se hace, o, de otro modo quedar con el raro privilegio del soldado que dispara y que como consuelo "sirve para otra guerra".

(1) Recordamos el fallido intento por mantener en pie a PLUNA que tuvo costos políticos y económicos importantes

(2) Actividad que han dado en llamar "El Quincho de Ramos".

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