GUILLERMO DUTRA

Oportunidad de emprender

El Global Entrepreneurship Monitor destaca el espíritu emprendedor como factor central del desarrollo y el bienestar de las sociedades, y a los emprendedores como aquellos que conducen y dan forma a la innovación, acelerando los cambios estructurales de la economía, introduciendo nueva competencia y mejorando la productividad.

En este marco, se entiende el emprendedurismo como "cualquier intento de nuevo negocio o la creación de empresas, tales como trabajo por cuenta propia, una nueva organización de la empresa, o la expansión de un negocio existente, por un individuo, un equipo de personas, o un negocio establecido".

Evidencias empíricas demuestran que el emprendedurismo es un catalizador del crecimiento económico y el desarrollo, existiendo una correlación positiva entre la tasa de emprendedores en estado inicial y la evolución del PIB de los países.

A partir de estas primeras reflexiones, en Uruguay realmente ¿valoramos el emprendedurismo como oportunidad?.

Según registros de un estudio uruguayo presentado en 2014 por Equipos Mori, la idea de convertirse en trabajador independiente se percibía como más probable a mayor nivel educativo alcanzado. Un 48% de los jóvenes que tenían en aquel momento educación primaria consideraban muy probable o algo probable iniciar un negocio propio. Lo mismo el 50% de los jóvenes con ciclo básico, el 53% de quienes habían alcanzado el segundo ciclo de secundaria y el 56% de los jóvenes de nivel universitario o superior.

Si bien en el imaginario gubernamental y sindical no parece estar claro que la generación y calidad del empleo directa relación tiene con la empresa, por nuestra propia proyección como país sería legítimo promover las habilidades y competencias que implica el perfil del empresario desde la currícula educativa. Con esto último, para nada pretendemos desconocer que la mejor política de empleo para los jóvenes es aquella que más logra retenerlos en el sistema educativo, sino que también queremos asumir que como país necesitamos más y mejores empresas.

En esta línea, quisiera retomar ideas de mi colega Guillermo Dema y considerar al joven emprendedor como un "agente de cambio que genera valor, ya sea económico, social o ambiental en cualquier organización en que le toque estar". Es de esta manera que se fomentará la creatividad y la innovación en la población joven, sin importar si se encuentran empleados o no, si tienen un negocio o no, si quieren tenerlo o si no. Bien pertinente es intentar desarrollar en este segmento habilidades blandas como la empatía, el entendimiento y colaboración, la aceptación del fracaso, familiarizarlos con metodologías ágiles para la resolución de problemas y el autoconocimiento. Con base en esta estrategia es que se podrá prevenir el riesgo del empleo informal y cambiar los cimientos de una economía con bajos niveles de productividad.

En este contexto, imposible resulta ignorar el esfuerzo de "Desem - Jóvenes Emprendedores" que desde el año 1991 ha funcionado como un catalizador del cambio en la comunidad uruguaya, desarrollando el espíritu emprendedor y la capacidad de realización de los niños y jóvenes. Articulando el mundo empresarial con la educación, involucra a más de 20.000 estudiantes por año en sus proyectos educativos. Tres son los pilares que caracterizan a este programa: emprendedurismo, educación financiera y preparación para el trabajo. Mediante proyectos y talleres, Desem está presente en no menos de 150 centros educativos públicos y privados de todo Uruguay (principalmente en nivel de secundaria) con miras a promover: i) El emprendedurismo como actitud clave para la realización de las personas; ii) El rol de la empresa en la generación de empleo, la inversión y la creación de valor en la sociedad; iii) La mejora continua, la superación de desafíos, la transparencia, el trabajo en equipo y el compromiso con la sociedad. Una cartera de 90 empresas conforma la red que apoya esta iniciativa y que es posible aterrizar gracias al compromiso de los directores de esos Liceos.

Por otra parte, esto nos vincula con aprendizajes concretos y que comprometen áreas críticas para el desarrollo sustentable de nuestra nuestro país. La meta nacional de elevar la electricidad que se genera a partir del viento de un 22% a un 38 % en 2017, aprovechando que habrá 28 parques eólicos de gran escala, mucho tiene que ver con una iniciativa que jóvenes de 28 y 29 años emprendieron en 2010 y supieron cristalizar a través de Ventus. Esta es la primera empresa uruguaya que (como plataforma de ingeniería renovable emplea a más de 60 personas) está exportando know-how eólico a Argentina y apuntala nuestra visibilidad en la región. Sin duda, son esos los desempeños (como el que adoptaron Francis Raquet y sus socios) los que nos darán la oportunidad de erradicar la pobreza y asegurarnos el desarrollo sustentable.

Ahora bien, si hay suficiente coraje para cambiar hacia el emprendedurismo, nuestra pisada fuertemente orientada al crecientemente desahuciado trabajo dependiente, vale también tener presente que en el mundo los únicos empleos que se continúan generando —con independencia de la desaceleración económica— son aquellos con alto componente cognitivo. Una revolución está actuando en cambiar la producción de bienes y servicios, y es la economía del conocimiento.

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