HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Un nuevo ciclo económico

Se enlentece el consumo y resta dinamismo al PIB; exportación necesita un cambio de precios relativos para compensarlo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Las ventas en las tiendas físicas registraron caídas en la mayoría de los rubros. Foto: Archivo

Definitivamente la economía uruguaya ingresó en una nueva fase del ciclo económico. Si bien, gracias a fortalezas construidas a lo largo de las últimas décadas, no atraviesa por una etapa recesiva como sus vecinos —de los que está logrando diferenciarse— tampoco puede ser ajena a esa realidad y a los cambios que se están procesando a nivel mundial, lo que se traduce en una menor tasa de crecimiento.

Es importante señalar a la desaceleración de la economía china, cuyo fuerte crecimiento en la última década, y en particular a partir de 2009, fue el gran factor que explica el fuerte crecimiento que experimentaron las economías de la región. Se dio a favor de las economías latinoamericanas un doble efecto positivo: por un lado el crecimiento de las exportaciones de commodities y por el otro la baja en los precios de importación, que abarató el consumo interno y transformó a esta variable en la fuerza más dinámica sobre la que se basó el crecimiento de los últimos años.

En el nuevo contexto el consumo interno ya no será la fuerza arrolladora del pasado reciente, lo que sitúa a las autoridades económicas en un momento de definiciones en las que deberán encausar correctamente las expectativas de los agentes económicos, lo que más allá del discurso, deberá verse plasmado en acciones concretas. En los próximos meses comenzarán nuevas rondas de los Consejos de Salarios y se presentará el nuevo Presupuesto. De su resultado dependerá en buena medida que Uruguay pueda seguir diferenciándose de sus vecinos y atravesando una coyuntura no tan favorable, pero con una tasa de crecimiento positiva.

Coyuntura.

Los datos recientemente divulgados señalan que en el primer trimestre del presente año el PIB creció 4% si se lo compara con igual período de 2014, pero 0,6% (equivalente a una tasa anualizada del 2,4%) si la referencia es el trimestre anterior, es decir el último de 2014.

Son dos guarismos que aparentemente no resultan consistentes entre sí. La comparación interanual habla de una economía dinámica, mientras que la de corto plazo muestra un desempeño más moderado. Ello puede sorprender en algún caso y llevar a malas interpretaciones. Pero si se analiza detenidamente la evolución de la economía uruguaya a lo largo del último año y se profundiza en la realidad que se vivía en cada una de los puntos de comparación, tal inconsistencia desaparece y se confirma la desaceleración.

La comparación interanual, es decir frente al primer trimestre del año pasado, lo fue ante un mal momento de la economía uruguaya. En aquel entonces tanto el agro como la industria habían registrado tasas de crecimiento negativas, la temporada turística había sido mediocre y la situación climática todavía no estaba jugando a favor, como sí lo hizo en los restantes trimestres. De hecho, en ese trimestre la economía en términos desestacionalizados cayó 0,3% en relación al trimestre anterior, lo que equivale a una tasa anualizada del 1,2% (ver Gráfico N° 1).

En tal sentido, cobra relevancia la comparación contra el último trimestre de 2014, que señala un crecimiento que anualizado se ubica en el 2,4%. Es una tasa inferior al promedio de la última década, que se situó en el 5,4%, pero que se asemeja al promedio del crecimiento de los últimos cuarenta años. Por consiguiente, es una tasa positiva, lo que no deja de ser una buena noticia, pero que ya no permite seguir incrementando el nivel de vida al ritmo del pasado reciente. La evolución del consumo de las familias es muy ilustrativa al respecto.

Se trata de una variable fundamental, ya que contribuye aproximadamente al 75% de la conformación del PIB visto desde el lado de la demanda. En el Gráfico N° 2 se ve que su tasa de crecimiento se viene desacelerando trimestre a trimestre. Incertidumbre respecto al futuro y el comportamiento del tipo de cambio son variables claves que inciden en su desempeño, y que dado el gran peso relativo, repercuten directamente en el PIB. Un aspecto crucial para entender la evolución del consumo de las familias es el comportamiento del mercado laboral, que en las últimas mediciones muestra un deterioro creciente, lo que va cambiando el humor y aumenta la prudencia a la hora de gastar, en particular en bienes suntuarios.

¿Cambio?

La desaceleración del consumo, asociada a sus determinantes fundamentales, puede estar marcando un cambio en las fuerzas que apuntalan al crecimiento global de la economía. La última medición muestra que el consumo privado creció a una tasa inferior a la del PIB. La menor incidencia del consumo privado se vio compensada por un mejor desempeño del sector externo.

En términos físicos, las exportaciones totales de bienes y servicios aumentaron 5% en el trimestre respecto a igual período de 2014 (la información disponible del PIB por componentes de oferta y demanda sólo permite esta comparación). Por su parte las importaciones crecieron 0,8%, donde se destacan las compras externas de los equipos eólicos.

Si bien no se detalla, el informe del BCU que acompaña la divulgación de los datos señala que las importaciones de servicios cayeron en el trimestre. Aquí se incluyen entre otros los viajes que realizan los uruguayos al exterior, que en los últimos años crecieron a tasas muy elevadas. En los próximos días se divulgará la información referida a la balanza de pagos y allí seguramente se verá que esos viajes cayeron, ya que la suba del dólar los hizo menos atractivos. Ello determinó que el saldo externo continúe ajustándose, tal como lo muestra el Gráfico N° 3.

Es llamativo el crecimiento de las exportaciones, ya que si bien comenzó a operar la planta de Montes del Plata (MDP) y por consiguiente aumentaron las ventas externas de pulpa de celulosa como así también las de carne, otros sectores relevantes presentan dificultades como los lácteos, automotores y arroz. El informe del BCU comenta que dentro de las exportaciones se incluye la venta de los tres aviones de la ex Pluna.

El hecho que el sector externo, concretamente las exportaciones, pase a comandar el crecimiento depende en buena medida de la velocidad a la que se procese el cambio de precios relativos.

Como aspecto positivo se resalta el incremento de las inversiones privadas, tras varios trimestres de caída. Se destaca el aumento registrado en las maquinarias y equipos para la instalación de parques eólicos, que contrarresta el descenso ocasionado por la finalización de la construcción de la planta de MDP.

Sectores.

El análisis por sectores permite comparar con el trimestre anterior, y al mismo tiempo arroja más luz para relativizar el crecimiento en la comparación interanual. Cuatro sectores (agro, industria, electricidad y transporte y comunicaciones) explican casi el 90% del crecimiento del valor agregado en la comparación con el año anterior, tal cual se ve en el Gráfico N° 4. En algunos casos ese crecimiento responde a factores que no se repetirán.

Con respecto a la industria manufacturera, que creció 11,3% en ese período, hay que señalar a la segunda planta de celulosa, que recién comenzó a operar hacia fines de 2014. Por consiguiente si se compara con el trimestre anterior, cuando ya operaba esa planta, ajustando por los efectos estacionales, surge que el sector manufacturero experimentó un descenso importante del 4,4%, reflejando los problemas que aquejan a varios de las ramas que lo conforman.

Las actividades agropecuarias registraron un crecimiento del 3,7% en la comparación interanual, destacándose el incremento de la silvicultura como consecuencia de una mayor demanda originada en la fabricación de pasta de celulosa. También se registró un aumento de la actividad pecuaria que compensó el descenso de la agricultura, afectada negativamente por el descenso de los precios internacionales. Al igual que lo que aconteció con la industria manufacturera, la comparación con el trimestre anterior, ya sin el efecto MDP, muestra un estancamiento de la producción del sector.

El sector Transporte, almacenamiento y comunicaciones creció 6,1% en la comparación interanual como resultado de la expansión de la actividad en comunicaciones, fundamentalmente a través de la transmisión de datos.

Por su parte, el suministro de electricidad, gas y agua creció 18% en la comparación interanual debido a la mayor generación de energía hidráulica. Pensando a futuro este empuje se diluye, ya que la comparación será contra meses de buen clima.

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