ENTREVISTA

Nicolás Albertoni: actuar sobre el “consenso pasivo” de abrirnos al mundo

El especialista uruguayo en política internacional advierte que no debe creerse que con apertura comercial se logra automáticamente desarrollo.

Nicolás Albertoni. Foto: Archivo El País
Nicolás Albertoni. Foto: Archivo El País

Para el investigador del Laboratorio de Economía Política y Seguridad de la Universidad del Sur de California, Nicolás Albertoni, el desafío que tiene el país por delante es convertir las coincidencias en que es necesario abrirnos comercialmente al mundo, en un consenso activo e innovador.

El especialista uruguayo advierte que no debe creerse que con apertura comercial se logra automáticamente desarrollo, si no se aplican políticas distributivas a las ganancias que origine el comercio. Estima que en el próximo gobierno habrá un buen equilibrio entre voluntad y respaldo político para la inserción comercial. A continuación, un resumen de la entrevista.

- ¿Cuáles son los principales desafíos de la inserción comercial para el próximo gobierno?

- En primer lugar, está la necesidad de generar una inserción comercial dinámica y proactiva, basada en mejorar las condiciones de acceso a mercados para los productos uruguayos, buscando mejores condiciones para crear empleo. Esto no se dio en la última década. Más que económico, entiendo que este es un debate social sobre el que debemos tener mayor conciencia. Es necesario recorrer el país para contar los beneficios de trabajar entre todos por una inserción comercial que nos ayude a “agrandar la torta” de oportunidades. Hoy tenemos en nuestro país es un consenso pasivo sobre la necesidad de abrirnos al mundo y el desafío será transformarlo en un consenso activo e innovador.

En segundo lugar, el próximo gobierno tendrá que dar seguimiento al acuerdo entre Mercosur y UE, al que le resta la firma formal y su posterior ratificación. Esto implicará un diálogo fluido con el parlamento, no solo para que se ratifique sino para que el debate sobre este acuerdo sea productivo, que permita plantear las bases para para los siguientes acuerdos que podrán venir.

Por otra parte, será necesario seguir profundizando los lazos comerciales con Asia, fortalecer los vínculos económicos y comerciales con EE.UU. y repensar estratégicamente nuestros lazos con América Latina, buscando que la cercanía comercial no signifique dependencia.

Finalmente, el próximo gobierno debería lograr generar una inserción comercial internacional sostenible en el tiempo. Para ello es fundamental que la visión internacional tenga, como principal misión, fortalecer la promoción de exportaciones -para que más empresas puedan salir al mundo-, la promoción de inversiones y la imagen país que, si bien es sólida, hay que continuar dándola a conocer internacionalmente.

- En su libro “Uruguay como Solución” refirió a los desafíos de un “cambio de mentalidad” necesario para la inserción internacional...

- Todos estos procesos requieren un cambio de mentalidad con relación a cómo la sociedad ve la apertura comercial. Para eso resulta necesario reformular el debate: ¡competir no es perder! Muchas veces se escucha que son incluidas en la lista de los perdedores de un acuerdo, empresas que ni más ni menos van a tener que competir y fortalecerse. Una apertura internacional estratégica deberá contemplar mecanismos de compensación a aquellas industrias que se vean expuestas a una competencia que genere un impacto negativo. De aquí que se debe promover la inserción comercial como una herramienta para generar incentivos. La apertura comercial no es solo la búsqueda de mejores accesos a mercados, sino también el impulso para aquellas empresas que tras la ratificación de un acuerdo deberán formular nuevas estrategias y planes para poder competir de la mejor manera nacional e internacionalmente. Un país que no tiene una inserción comercial dinámica, no se cuestiona a sí mismo.

- Habitualmente caemos en la trampa de vincular automáticamente apertura comercial con desarrollo… y ahí aparece el posterior descontento con los resultados…

- Sucede que parte de los prejuicios que hoy existen sobre el comercio se deben justamente a que cuando tratamos de defenderlo depositamos en la apertura económica más peso del que merece. Debemos cuidar mucho cuando damos un valor sobreestimado al comercio porque eso tiene un efecto boomerang.

La relación entre apertura y desarrollo no se alcanza sin políticas distributivas de las ganancias del comercio. Es clave comprender que la apertura comercial por sí sola no siempre es desarrollo. Abrirnos al mundo sin repartir las ganancias de esa apertura puede tener efectos negativos en la economía. Las políticas que aportan al desarrollo necesitan de una variable intermedia para que tengan efecto. La apertura comercial no es la excepción. Por eso insisto desde siempre que apertura económica sin una visión social y política que la sustente, no lleva a buen puerto.

Nicolás Albertoni. Foto: Archivo El País
Nicolás Albertoni. Foto: Archivo El País

- ¿Qué puede hacer Uruguay “solo” en cuanto a mejores condiciones de acceso a mercados, teniendo en cuenta las dificultades existentes en el Mercosur?

- Sin una conversación política seria entre los miembros del Mercosur sobre el futuro del bloque, se podría hacer muy poco en materia de acceso a mercados. Más allá del contexto que nos rodea, Uruguay siempre ha seguido la tradición del cumplimiento de normas. De cualquier manera, hoy parece existir una buena plataforma en el Mercosur para plantear de forma seria la idea de una mayor flexibilidad para aquellos países que estén decididos a tener una política comercial más dinámica. Pero, si flexibilizamos el Mercosur y dejamos que cada uno negocie a su manera, tendrá que por lo menos avisar al resto para saber que está negociando. Es complejo imaginar el escenario de, por ejemplo, Brasil avanzando en un acuerdo y nosotros debatiendo por dos años si avanzamos o no. Eso puede generar una desviación de comercio compleja para Uruguay. De cualquier manera, creo que el futuro posible del Mercosur no pasa ni por refundación ni por la desaparición, sino por una modernización transparente y clara del bloque. Y esa modernización pasa por formalizar una zona de libre comercio.

- ¿Cuál es el escenario para Uruguay si Brasil entiende que hay que seguir adelante, por ejemplo, en el acuerdo con la UE, y Argentina decide no firmarlo?

- Si Argentina decide revisar el texto del acuerdo negociado, sería una traba muy importante a todo el proceso. Hay muchos detalles técnicos en el medio lo que hace complejo una respuesta breve a esta pregunta. Pero si Argentina decide no firmarlo habría que ver si la UE estuviese abierta a avanzar en un acuerdo UE-Mercosur 3 (Brasil, Paraguay y Uruguay). Lo que sí es cierto es que hoy no estamos en un escenario fácil más allá de que el acuerdo se haya concluido. Quedan pasos importantes que, si no hay acuerdo entre los países del Mercosur (especialmente con Argentina), podrían entorpecer bastante el proceso.

- El documento firmado entre los partidos de la coalición triunfante en la elección refiere a “fortalecer la diplomacia comercial”, ¿cómo debe interpretarse?

- La diplomacia política es la esencia de nuestras relaciones internacionales y por tanto, existe una larga tradición en ese sentido. La diplomacia comercial es uno de los eslabones de la política exterior, pero no es el único y esto lo sabe muy bien el equipo de cancillería entrante. Hoy, la política exterior a nivel mundial es, en esencia, política con consecuencias económica. Basta con ver el origen y las consecuencias de las tensiones comerciales entre EE.UU. y China.

A su vez, es necesario repensar la forma en que nuestro país diseña la política comercial. Hoy existe una superposición importante de roles e instituciones en el diseño y ejecución de dicha política. Es por eso que, uno de los pilares claves en los que una estrategia de inserción debería basarse, es la modernización institucional que hoy sustenta la política comercial del país.

- El nuevo embajador de Estados Unidos en Uruguay ha hecho alguna sugerencia a propósito de una eventual negociación de un tratado comercial con Uruguay. En la misma línea ha habido expresiones del presidente electo. ¿Ello es posible, en el actual contexto global?

- Cuando existe voluntad política y capacidad técnica es posible pensar en este tipo de acuerdos. En este sentido, creo que podrían estar dadas las condiciones para comenzar un diálogo formal que irá tomando forma en la medida que ambos gobiernos estén de acuerda en avanzar. Es bueno recordar que entre ambos países existe un Acuerdo Marco de Comercio e Inversión (TIFA) que podría ser una buena plataforma desde la cual comenzar las conversaciones.

- ¿Qué destacaría como positivo de la gestión del gobierno saliente en materia de política internacional?

- La intención de querer abrir mercados. Le faltó la concreción y fortaleza política para poner delante de una visión partidaria una visión de país. Que por varias semanas el plenario del Frente Amplio hiciera esperar al país mientras decidía qué hacer con el acuerdo alcanzado con Chile, es un ejemplo de que no existió, en este gobierno, una posición firme. Lo esperanzador del próximo gobierno es que tendrá un buen equilibrio entre voluntad y respaldo político para la inserción comercial.

En este último gobierno vimos una Cancillería con ganas de cambiar el eje del debate. En especial en los temas comerciales. Si bien el acuerdo con la UE es algo que se viene negociando hace ya un par de décadas, que este gobierno saliente lo haya podido concluir es también un dato para felicitar. Así como también encaminar las negociaciones con Canadá, Corea del Sur, Singapur y los países del EFTA.

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