Opinión

La música en Europa ya no suena afinada

Bajan previsiones de crecimiento para 19 de los 28 países miembros de la Unión Europea.

Foto: Archivo
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Los riesgos políticos ganan cuerpo y tienen ya reflejo en las previsiones económicas de Bruselas. En medio del ruido de tambores de guerra comercial, con el populismo asentado en Italia, el Brexit en punto muerto y el petróleo repuntando, la Comisión Europea ha revisado a la baja sus expectativas de crecimiento para el conjunto de la UE, que pasan del 2,3% al 2,1% para este año, y se mantienen intactas en el 2% para el ejercicio que viene. Bruselas ha retocado a la baja el crecimiento de 19 de los 28 miembros del club comunitario.

España ha sido la menos castigada de entre las principales economías (2,8% para 2018, una décima menos del pronóstico de mayo y 2,4% para 2019, igual a la estimación anterior). Para Italia y Reino Unido, la Comisión Europea espera este año un alza del PIB del 1,3% —ambas dos décimas a la baja y a la cola de la UE—; para Francia del 1,7% —tres décimas menos—; y para Alemania, del 1,9% —la peor parada con cuatro décimas menos—. El frenazo germano ya fue motivo de preocupación cuando se hicieron públicos los datos de crecimiento del primer trimestre. Cuando a principios de mayo se conocieron los datos del PIB para el primer trimestre, luego de que el 2017 hubiera sido el mejor año en una década para la UE, el PIB de los 19 países crecía apenas un 0,4%, el peor dato en un año y medio.

Entonces, Berlín alegó motivos coyunturales como la huelga siderúrgica o el temporal de frío. Incluso el Bundesbank salió a espantar temores asegurando que "el boom" alemán se mantenía. De momento, el cielo sigue siendo azul en Berlín, pero los nubarrones han tomado posiciones en forma de nuevas dudas ante su dependencia del sector exportador en pleno choque proteccionista.

En el caso de España, la leve rectificación negativa viene provocada por los altos precios del petróleo y cierta debilidad en el sector exterior. Según el análisis de la Comisión Europea, son culpables de haber ralentizado ligeramente la inercia positiva de la economía, que acostumbraba en los últimos tiempos a dejar cortas las expectativas de los principales organismos internacionales. Bruselas recuerda que en el primer trimestre del año el PIB español se expandió un 0,7% respecto al año anterior, la misma tasa que en los dos precedentes. Y los indicadores apuntan hacia una tendencia similar en el segundo trimestre. "España creció un 3,1% en 2017 y continúa mostrando, hasta ahora, poca señal de desaceleración", señala el texto.

La foto fija de la economía europea que ha tomado Bruselas para elaborar el informe nombra entre los riesgos la incertidumbre política en algunos países —en clara referencia a Italia— y tiene en cuenta el conflicto arancelario abierto por el presidente de EE.UU., Donald Trump. Pero como reconoce la Comisión, no baraja el peor de los escenarios. Si Trump continúa agitando el cóctel molotov en que ha convertido las relaciones comerciales, las consecuencias pueden ser mayores. "Una nueva escalada de medidas proteccionistas constituye un riesgo evidente de evolución a la baja", alerta el comisario de Asuntos Económicos, el francés Pierre Moscovici.

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