Javier de Haedo - Economista

Sí, ministro, piloto automático

Porque ese cielo azul que todos vemos, ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza! (*)

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Piloto automático.

Cuando se conocieron, en septiembre, los datos del PIB del segundo trimestre, el BCU destacó y cuantificó, en su informe habitual, el alto impacto que la sequía había tenido sobre esos resultados. Un hecho que no es nada habitual, y no me refiero a la sequía, sino a su destaque y cuantificación en el informe oficial. Tan poco habitual es, que ahora, cuando se conocieron los datos del tercer trimestre en el cual se revirtió por completo aquella situación, nada se destacó ni cuantificó al respecto. Falta de simetría en el BCU a la hora de informar, en este caso.

En aquella oportunidad, la caída del PIB entre los trimestres primero y segundo se había estimado en 1,8%, con una incidencia de 1,5 puntos porcentuales del "efecto sequía". Ahora se corrigió aquella estimación y se situó en -1,5%, por lo que el resultado ajustado del segundo trimestre se ubicó, por ahora, en torno a cero. Mientras tanto, entre los trimestres segundo y tercero el PIB subió 1,0%, pero la reversión del efecto sequía tuvo un impacto mayor a un punto porcentual, por lo que, ajustado, el PIB cayó en el tercer trimestre.

Lo más importante del caso consiste en que el PIB creció hasta finales del año pasado y luego se estancó: más allá de subibajas producidos por el factor UTE, el PIB del tercer trimestre es inferior al del cuarto trimestre de 2014. O sea que no ha habido crecimiento económico a lo largo del año que termina. Cuando se difundan los datos del año completo, en marzo, veremos que el PIB habrá crecido en torno a 1% en 2015, entre los promedios de 2014 y 2015. Y aproximadamente cero de punta a punta del año. Para que ese número sea 2%, como ahora dice el MEF, debería haber un crecimiento impresionante en el cuarto trimestre, del 3,5% desestacionalizado. Las cuentas nacionales del tercer trimestre también confirmaron algo que se esperaba: los tres motores de la economía siguen apagados, habiendo caído nuevamente las exportaciones, el consumo privado y las inversiones. Personalmente, no veo cuando ni por dónde se podría volver a encender alguno de ellos. Por lo que tampoco parece tener sustento el nuevo supuesto del MEF para el crecimiento del PIB en 2016, situado ahora en 2%.

Con el PIB sin crecer y los salarios todavía creciendo, indexados y rígidos a la baja en términos reales, era previsible que el ajuste se diera en el empleo, que ha caído firmemente a lo largo del año. Muchos economistas habíamos advertido esto, o se ajustaba el precio, o se ajustaba la cantidad. Tomando los datos de octubre versus los del cuarto trimestre de 2014, se observa que hay casi 64 mil empleos menos, pero sólo 32 mil desempleados más, pues otros 32 mil compatriotas perdieron su empleo pero ya no buscan otro, se han vuelto inactivos. A propósito, es hora de que se entienda que la tasa de desempleo es residual, por cosas como esa, y que la que mejor se vincula con la actividad económica es la tasa de empleo.

Hace dos semanas, en mi columna anterior, me referí a los datos fiscales y mostré el deterioro que se observaba a lo largo del año, que en vez de bajar de 3,5% del PIB a 3,3%, como el MEF había previsto, ya estaba en 3,9% del PIB. Ahora el propio MEF reconoció, en ACDE, que el déficit cerrará el año por encima de lo previsto, en 3,6% del PIB. La diferencia entre mi cifra y la del MEF es el 0,3% de ingresos atribuidos a Ancap por la quita obtenida en la cancelación anticipada de la deuda con Pdvsa. El MEF fundamentó el deterioro fiscal en la menor recaudación impositiva debida al enfriamiento del consumo privado. Y dio a entender que esto era algo efímero, transitorio, reversible en forma inmediata. "Lo peor ya pasó, en el segundo trimestre", se llegó a decir en el evento de ACDE, antes de que la Fed subiera la tasa, Argentina devaluara y Brasil perdiera el grado de inversión para una segunda calificadora de riesgo.

Pero la caída en la recaudación no es transitoria como cree el MEF. Como muchos economistas señalamos, los supuestos sobre el crecimiento de la economía, establecidos en el presupuesto nacional, eran muy optimistas. Dijimos que se crecería menos, que la recaudación sería menor a la proyectada, que el déficit fiscal sería más alto y con él, también subiría la deuda en términos del producto. Y todo esto ya empezó a suceder.

Pero el MEF va reconociendo las malas noticias con cuentagotas y corrige muy de a poco sus supuestos de crecimiento. Además, cree que lo peor ya pasó y que se viene una mejoría. Este combo da lugar a no ajustar, a seguir con el piloto automático. Sí, ministro, con el piloto automático. Y me doy por aludido con su referencia al respecto pues creo que fui el primero que lo expresé, el 14 de octubre en ADM, cuando dije que ya no había viento de cola y que se había entrado en una zona de turbulencias y se seguía, dentro de ella, con el piloto automático. A propósito, en aquella conferencia, en la que hice una analogía de la economía con un vuelo, expresé que la etapa final sería un aterrizaje forzoso, en el cual la realidad imponía los ajustes que la tripulación pretendía evitar.

(*) Parte de un soneto atribuido a uno de los hermanos de Argensola, Lupercio o Bartolomé.

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