Opinión

Migración: sin temor a hacer las cosas bien

La inmigración puede tener impactos muy positivos para un país.

Critican que el refugio y la migración es una mera cuestión administrativa y no una protección de derechos. Foto: F. Ponzetto
Foto: F. Ponzetto

Sin embargo, los beneficios no son garantizados, dependen de las características de los migrantes que recibe un país, las comunidades a donde llegan, y las condiciones legales y regulatorias con que se encuentran, así como las políticas migratorias y la capacidad de integración del país.

Si un país no maneja el tema migratorio de forma correcta —y con cierto grado de moral— puede terminar en un affaire diplomático importante, hasta condenado por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que calificó la práctica de separar a padres de hijos como "abuso infantil". Es entendible que al mirar la situación actual de EE.UU., muchos uruguayos crean que mejor ni meterse en tal tema. Mejor no tener inmigración, para evitar problemas. Pero eso sería un error.

Beneficios.

La evidencia muestra que el impacto de mayor inmigración en una economía puede ser positivo en términos agregados —a nivel de crecimiento, generación de trabajo, bienestar de los nativos y los inmigrantes—, pero para ello hay que hacer las cosas bien. Como dice un reciente estudio del Center for Global Development (CGD), "la migración es lo que hagas de ella".(*)

Nuestro país puede —y debería— tener una política migratoria más proactiva y con objetivos más claros. Por ejemplo, el estudio de la CGD plantea que la inmigración genera empleo y aumento de ingresos si se enfoca en atraer trabajadores que puedan llenar faltantes en el mercado de trabajo. Evidencia de Hong Kong muestra que la participación de mujeres con hijos entre 0 y 5 años en el mercado laboral, aumentó un 10% como resultado de un programa de visas para empleadas domésticas desde el extranjero. Es decir, se beneficiaron tanto las mujeres del país de destino como las que ingresaron al país. Programas similares en Italia, Malasia y EE.UU. ofrecieron resultados similares, según el estudio de la CGD.

El estudio también plantea que la inmigración puede contribuir aumentando la innovación, emprendimiento e inversión. Según diferentes economistas —como Ricardo Hausmann de la Escuela de Gobierno de Harvard— la inmigración es un factor clave para la difusión de la tecnología, en particular cuando los inmigrantes provienen de países con alto nivel tecnológico. Un estudio reciente muestra el efecto de los inmigrantes que ingresan a EE.UU. bajo una categoría de visa especial dentro de la visa H1B para profesiones relacionadas a la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas. Los autores estiman que estos inmigrantes pueden explicar entre un 30 y un 60% del crecimiento total de la productividad de factores de EE. UU. entre 1990 y 2010, una porción sustancial.

¿De dónde viene la comida italiana o la española que comemos a diario? En Montevideo se empiezan a ver arepas y comida india. El sushi ya es historia. Los impactos de la inmigración también se ven en la cocina, la música y las artes, aumentando la diversidad de oferta en el país.

¿Cómo disfrutar de los beneficios? Para disfrutar de los impactos positivos de la inmigración, Uruguay tiene dos grandes tareas en términos de políticas: primero, definir más concretamente cómo seleccionará a sus inmigrantes y segundo, cómo integrar a los inmigrantes que recibe.

Caminos.

En términos de selección, algunas de las opciones más utilizadas son: 1) atraer inmigrantes calificados (Canadá y Nueva Zelanda usan un sistema de puntuación para medir la calificación de los inmigrantes, EE.UU. con su visa H1B tiene un sistema que en efecto funciona similar); 2) atraer inmigrantes de baja calificación para funciones donde el mercado no tiene oferta suficiente, si hay demanda (ejemplo de Hong Kong mencionado arriba); y 3) atraer inmigrantes por períodos cortos para trabajos zafrales. Las opciones no son excluyentes, pero es importante tener claro cuál es el objetivo antes de implementar una (o todas ellas).

En segundo lugar, cómo el país integra a los inmigrantes es igual o mas importante (determina el numero que el país puede recibir). No se trata sólo de dejarlos —o invitarlos— a entrar, sino también de tener un plan para que puedan integrarse y tener una vida productiva (al sistema de salud, educativo, vivienda, etc.). Por ejemplo, ¿pueden acceder a la universidad pública? ¿Con la cédula basta? ¿Se le debería cobrar a los extranjeros? ¿Pero qué pasa si los extranjeros llegaron a Uruguay en busca de asilo político?

No es un tema sencillo, pero la integración es un punto clave, sobre todo dado que la inmigración es también resultado de lo que pasa en otros países, no sólo de las políticas migratorias locales. Por ejemplo, Uruguay ha recibido varios venezolanos en los últimos años, no como resultado de la introducción de una política migratoria específica de Uruguay, sino dadas las condiciones actuales en Venezuela.

Tener políticas migratorias claras y bien definidas, así como un plan para integrar a los inmigrantes, puede contribuir al desarrollo de nuestro país. Tenemos una población que no ha crecido en 20 años, muy envejecida y con presión sobre la sostenibilidad de la seguridad social. Por eso, Uruguay debe estar pensando activamente en esta variable.

Los malos ejemplos (como lo que está ocurriendo en EE.UU) no deberían disuadirnos de hacer las cosas bien. Más aún, no deberían disuadirnos de poner en práctica políticas que pueden ser beneficiosas para nuestra economía, para los actuales uruguayos, y para nuevos uruguayos.

(*) Reconocido think tank con equipo especializado en políticas migratorias, humanitarias y de desalojo. "Migration is what you make it. Seven policy decisions that turned challenges into opportunities," May 2018, CGD note.

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