ANÁLISIS

Sobre el mercado de trabajo, algunas notas adicionales

A raíz del discurso pronunciado por el Presidente Vázquez el pasado 1º de marzo, la polémica sobre la evolución del empleo se reavivó.

Una persona busca trabajo en el Gallito Luis. Foto: Gerardo Pérez.
Foto: Gerardo Pérez

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El Presidente mencionó que desde 2005 se habían creado 300 mil puestos adicionales de trabajo, al tiempo que creció de manera importante el salario real. Ambas cosas son ciertas, lo que no quiere decir que su evolución haya sido descollante, ni que en los últimos 4 años el retroceso no fuera relevante.

Contexto.

Todos conocemos las extraordinarias circunstancias adversas que tuvo que enfrentar la economía uruguaya a comienzos de siglo. Los problemas comenzaron en la segunda mitad de 1998 (agosto) y los momentos de mayor tensión se dieron entre fines de 2001 y mediados de mayo de 2003. Ya, a partir de la segunda mitad de este último año, la economía comienza a recuperarse, generó empleos y cierto aumento del salario real. En 2004, pese a la creación de 69.100 puestos de trabajo, —70.200 en el sector privado y una reducción de 1.100 en el público—, el nivel de empleo apenas si superó al de 1997. El pico de empleo se dio en 1998.

Haber elegido como base de comparación el 2004, políticamente se entiende, entre otras cosas porque en el 2005 fue el mismo presidente Vázquez quien asumió el gobierno pero, desde una óptica estrictamente técnica la base en todo caso debió ser 1998, el pico anterior, algún promedio de cierto período o un año más "normal". Más allá de ello, las cifras absolutas suelen, como en este caso, decir poco y hay que contextualizarlas dentro de un marco general.

Veamos las cifras concretas. Entre 2004 y 2018 la población en edad de trabajar (1), según las proyecciones oficiales del INE, aumentó en 204 mil personas —que implicaría un aumento de 145 mil personas en la oferta de trabajo—, el empleo total lo hizo en 312 mil, de los cuáles 70.000 fue aumento de empleados públicos directos (no cuento, porque no tengo el dato, a aquellos que trabajan en el estado paralelo que se construyó vía sociedades anónimas y fideicomisos propiedad del propio estado) y 242.000 en el sector privado más el "estado paralelo". Es decir, el empleo privado aumenta en unos 100.000 puestos por encima del que normalmente hubiera tenido de todos modos por el aumento de la población.

Si el mismo ejercicio se hace con una base técnicamente más adecuada —1998—, las cifras cambian. En efecto, la población en edad de trabajar crece en 233.000 personas (163.000 de aumento estimado de la oferta laboral), mientras el empleo total aumentó en 249.000. Aquí su apertura indica que 54.000 fueron los puestos "generados" por el sector público y 195.000 por el privado. Por tanto, el empleo privado más lo público no contabilizado como tal, supera apenas en unas 32.000 personas el aumento de la oferta, algo bastante lógico en función de la tasa de desempleo promedio del año base. En 1998, la tasa de desempleo fue del 10%, o sea aún elevada frente a la tasa de desempleo friccional de Uruguay, lo que implicaba que existía espacio para que la variación en la demanda de empleo fuese superior a la variación de la oferta en los años siguientes, cosa que efectivamente ocurrió. En 2018 la tasa comparable de desempleo fue de 8,7%(2).

Ahora bien, siendo cierto lo anterior, el tema central está en la evolución del empleo en los últimos años, y allí las cosas son notoriamente diferentes. Siendo que el total de personas con empleo cae desde el 2014, agravado por la caída en el total de horas trabajadas, el empleo privado, excepción hecha del año electoral 2014 donde la inversión pública aumenta, retrocede desde el 2011. En efecto, el empleo del sector privado hizo su pico en 2011, cayó en los dos años siguientes, en 2014 retoma el valor del 2011 y luego cae hasta fines de 2018 (3); son 7 años entre estancamiento y deterioro. Es éste el problema del que se habla, demasiado tiempo sin progreso. Por su parte el empleo en el sector público, desde 2011 aumentó en 32.000 personas.

El mercado de trabajo presenta otros indicadores que muestran un deterioro, los que ya repasé en otra columna semanas atrás y no vale la pena reiterar. También siempre debemos tener presente que los seres humanos comparamos en función de nuestra circunstancia más reciente o, al menos, no muy alejadas en el tiempo.

En resumen, lo correcto es decir que en los últimos 20 años el empleo ha crecido ligeramente por encima del aumento de la oferta y ello llevó a la caída de la tasa de desempleo. Hablar de cifras absolutas carece de sentido. A su vez, más allá de esa evolución de largo plazo, pongamos la base en el pico previo —que parece lo más razonable—, o en 2004; también es cierto que el empleo total cae desde hace 4 años y el privado desde el 2011, con un "paréntesis electoral" en 2014, es decir 7 años de retroceso con algún período intermedio de estancamiento.

(1) Tomo como aproximación la que tiene entre 14 y 64 años.

(2) Esta tasa mide el desempleo en localidades que tienen 5.000 o más habitantes, tal como se hacía hasta 2006 y había promediado el 8.8% entre 1988 y 1994. La tasa de desempleo en las localidades del Interior con menos habitantes es del orden de 2.2% inferior al del resto del país, reduciendo la tasa comparable en 0.4% aproximadamente.

(3) Sobre fines de 2018 hubo un cierto aumento en el empleo en consonancia con el aumento de la inversión pública. El ciclo electoral parece comenzar a mostrar su contracara.

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