HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

El mercado de trabajo empeora en forma gradual

La tasa de desempleo superó el 8%, situación que no se observaba desde el año 2009.

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Una persona busca trabajo en el Gallito Luis. Foto: Gerardo Pérez.

El tercer trimestre del año vuelve a mostrar un deterioro gradual en las condiciones de empleo, que lentamente lleva a la economía a un estado en el que la desocupación es más compleja y hay un impacto social negativo. No se profundiza un escenario de crisis pero hay señales de alerta que, por el momento, solo ven atenuante en las expectativas de que exista una reactivación del nivel de actividad en el 2017.

La tasa de desempleo promedio del período julio - septiembre se ubicó por encima del 8%, situación que no ocurría desde el primer semestre del 2009 cuando la economía sintió el impacto de la crisis de los mercados mundiales. Esta situación se produce por una baja en la tasa de empleo superior a la que ocurre en la tasa de actividad. La principal razón del desempleo se encuentra en el bajo dinamismo de la actividad económica y en la sustitución de trabajo por capital en varios sectores.

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En el gráfico de la parte superior del cuadro adjunto se ilustra la evolución de la tasa de empleo en el total de la economía uruguaya. Tomando el promedio del año 2013 como referencia (59,5%) se observa que en el 2014 hay una suba hasta el nivel máximo de 60,8% y a partir de ese momento una baja gradual que lleva la tasa al 58,0% actual.

Menos empleo.

No se observa un desplome abrupto en la cantidad de puestos de trabajo, pero el deterioro que se puede ver luego del período pre-electoral es persistente. Sobre la base de las proyecciones de población y las tasas de la encuesta de hogares se puede estimar que en el tercer trimestre había en el orden de 1.586.000 personas ocupadas, lo que representa 48.500 menos que dos años atrás. Al cabo del tiempo, la pérdida gradual de oportunidades laborales comienza a representar un número importante.

Esa pérdida ocurre con más intensidad en el interior urbano del país. Cuando se compara la tasa de empleo en el tercer trimestre del año con el mismo período del 2014 se observa una contracción en el Interior de -2,7 puntos porcentuales contra -1,5 puntos en Montevideo. A pesar de que la caída es más fuerte en el Interior, el impacto en la tasa de desempleo se amortigua por que se acompaña por una baja en la tasa de actividad fuera de Montevideo. Las estadísticas no permiten identificar la migración dentro del país pero los números parecen indicar que la pérdida de puestos de trabajo en el interior viene acompañada por una migración a Montevideo. Un punto que se destaca en las estadísticas de empleo es la fuerte reducción en el caso de los jóvenes, considerando este segmento como aquellas personas con menos de 25 años de edad. Los dos gráficos de la zona central del cuadro ilustran la tasa de empleo específica para grupos de edad diferentes: los menores de 25 años y los que tienen 25 y más años de edad. La evolución cuenta dos historias recientes muy distintas.

La tasa específica que aparece en esas gráficas es el porcentaje de personas dentro de un rango de edades que están ocupadas en relación al total de personas dentro de ese grupo de edades. Es por eso que la magnitud es diferente. El porcentaje de jóvenes que trabajan es inferior al porcentaje de mayores que trabajan debido a que a esa edad tienen otras alternativas para su tiempo como es el caso del estudio. También hay menos presión por el lado de las responsabilidades de mantener un hogar.

Pero, más allá de los niveles diferentes, hay una evolución reciente muy distinta. En el caso de los jóvenes se observa que la tasa específica de empleo se mantuvo relativamente estable en el 39% hasta finales del 2014 y desde ese entonces viene bajando sistemáticamente. El promedio del año terminado en septiembre del 2016 fue de 34,8%. Es un nivel bajo que se asemeja al que se observara diez años atrás cuando recién se iniciaba la recuperación de la economía.

Por otro lado, el empleo en las personas con 25 años o más muestra un comportamiento de sube y baja con un pico en el cierre del 2014 y un retroceso al nivel inicial (65%) en el promedio del año terminado en septiembre de 2016.

En cuanto al menor volumen de empleo, también se observa una reducción en la cantidad de horas promedio que se trabaja por semana. Este indicador es relevante para las consideraciones fiscales ya que el promedio de horas trabajadas evoluciona muchas veces con la cantidad de horas extra que se realizan en la economía. Al tener un valor superior que la hora común, el impacto sobre la masa salarial es más intenso. Y si la masa salarial está cayendo en términos reales, también lo hace la recaudación de impuestos sobre la misma.

En el promedio de doce meses cerrado en septiembre de 2016 se trabajaban 38,1 horas semanales. De acuerdo a esta misma encuesta, dos años atrás se trabajaba casi una hora más por semana (39,0 horas).

Desocupación.

Las tendencias por lo tanto son a tener menos puestos de trabajo en todo el país. Eso repercute en una mayor tasa de desempleo que en el promedio del tercer trimestre llega al 8,2% de la población económicamente activa. Es un nivel que supera lo que se considera una tasa friccional de desempleo en la que las personas que no tienen trabajo básicamente es porque están en un período de búsqueda. Este concepto cualitativo sobre la tasa se alimenta de algunas estadísticas de la propia encuesta de hogares.

En primer lugar hay preguntas de la encuesta que se orientan a la calidad del empleo. Hay una pregunta que es si el trabajador se considera subocupado y en ese caso hace un año el 7,9% se consideraba en esa situación. En el tercer trimestre del 2016 ese porcentaje subió al 8,4%.

También se consulta sobre las condiciones de desocupación. En este caso hay personas que quieren trabajar pero no tienen trabajo y no están rechazando oportunidades porque no colman sus aspiraciones salariales, de horario, de actividad, etc. En estos momentos los desempleados sin restricciones representan el 65,7% del total mientras que hace un año era el 60,4%. Hay menos exigencia para aceptar un empleo. La contracara es el porcentaje de personas desempleadas que rechazan por alguna razón las oportunidades que se le presentan. En el gráfico de abajo en el cuadro adjunto se ilustra que la participación de los sin restricciones es cada vez menor en el total de desempleados.

Son desvíos de las muy buenas condiciones observadas entre 2012 y 2014 que no ocurren de un trimestre para otro pero que ya llevan un año y nueve meses deteriorando las condiciones. Todavía hay un terreno para recorrer antes de llegar a situaciones de compromiso social pero el margen se achica trimestre a trimestre. En un escenario fiscal sin margen para políticas activas toda la suerte futura está ligada a que el nivel de actividad privada se reactive.

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