Tema de análisis

Mayores costos afectan resultado de las EEPP

Acumulado de doce meses a junio fue -0,3% del PIB, luego del equilibrio al cierre de 2017.

Antecedente: Ancap contrató seguro para cubrirse por petróleo. Foto: archivo El País.
Foto: archivo El País.

Las empresas que conforman el dominio industrial y comercial del Estado (EEPP) cumplen un rol muy importante en el funcionamiento económico del país.

Los bienes y servicios que proveen sirven como insumo, soporte o infraestructura para el desarrollo de las distintas actividades productivas y el bienestar general de la población. De ahí la importancia que sean ofrecidos con la mejor calidad y a un precio adecuado.

Pero también cumplen un rol importante desde el punto de vista financiero, contribuyendo al resultado global del sector público. En momentos en que las cuentas no cierran y el déficit global se ubica en el 4% del PIB es de recibo analizar de qué manera las empresas públicas (EEPP) pueden contribuir a su abatimiento.

Los números muestran que al mes de junio, el resultado de las ocho empresas no financieras del Estado fue deficitario en 0,3% del PIB, lo que contrasta con el leve superávit (0,1%) registrado un año atrás y el equilibrio mostrado al cierre de 2017.

La tendencia analizada es clara en cuanto al deterioro progresivo. Pero antes de seguir profundizando en el análisis, conviene hacer alguna precisiones y aclaraciones. En primer lugar, el propio resultado de las EEPP. Sin entrar al debate sobre el rol que deben cumplir, no dejan de ser empresas y por lo tanto deben generar los recursos suficientes que le permitan ofrecer sus bienes y servicios de la mejor manera posible. La búsqueda de utilidades que caracteriza a una empresa privada puede no ser un objetivo, pero tampoco lo es el no preocuparse por el resultado final. Si hay un déficit, debe ser corregido.

En tal sentido, el déficit observado es un mal dato, que también debe ser analizado en su justa medida. Como todo déficit, es el resultado de gastos superiores a los ingresos. Dentro de los gastos de las EEPP hay uno que es muy importante y volátil, el manejo de los stocks de crudo. El petróleo es el insumo básico para la producción de combustibles y por consiguiente forma parte de su costo. Para producirlos se importan grandes volúmenes de crudo que se estoquean y se van liberalizando a medida que se va produciendo. En tal sentido, en los meses que se importa suben los gastos por aumentos de stock, variable que se vuelve negativa a medida que se consume. A mediano plazo la variación de stocks tiende a cero, pero los distintos datos mensuales arrojan meses de gasto negativo (consumo) que se compensan cada tanto con aumentos (importaciones).

Para analizar mejor el comportamiento de las EEPP se debe excluir del resultado la variación de stock de petróleo, lo que se muestra en el gráfico que aparece arriba del cuadro que ilustra la nota. Se muestra allí la evolución del resultado global de las EEPP y el de Ancap desde el año 2010 a la fecha. La inclusión de la empresa petrolera no es antojadiza, sino que responde al hecho de ser la que más contribuyó al resultado global en el período analizado.

Se presenta a su vez un período largo para marcar situaciones bien distintas. Hasta el año 2015 las EEPP fueron deficitarias, cambiando el signo desde entonces. Como se puede apreciar, el desempeño de Ancap fue determinante en ambos períodos.

A su vez, el superávit registrado entre 2015 y mediados de 2017, dio paso a un resultado neutro en los últimos doce meses, tornándose levemente negativo en el último trimestre.

La razón principal del deterioro observado en los últimos meses se debe al incremento que registraron las compras de bienes y servicios. Tal como se muestra en el gráfico que aparece a la derecha en la parte media del cuadro, estos gastos se incrementaron en casi 0,4% del PIB a lo largo del último año. En términos reales, este incremento se ubicó en el 15%, más de US$ 360 millones.

Nuevamente es Ancap la responsable, pero en este caso no por su culpa, sino por la suba en el precio internacional del crudo, que se vio agravado en los últimos meses por la suba del dólar en el mercado local.

Cabe recordar que un año atrás, en junio de 2017 el barril Brent, referencia de Ancap, cotizaba en promedio a US$ 47,92, trepando a US$ 79,44 un año más tarde. Ese aumento no se trasladó totalmente a precios, deteriorándose el ratio de bienes y servicios (básicamente crudo) a ingresos. Ese ratio es una aproximación al resultado de la empresa y al aumentar es una señal de deterioro de la rentabilidad, lo que se ve reflejado en el gráfico que aparece a la izquierda.

Para que el lector lo pueda entender mejor, comparando las compras en bienes y servicios acumuladas en los doce meses a junio de 2017 y 2018, el aumento de gastos asociado al mayor precio del crudo se ubicó en US$ 263 millones. En ese período, los ingresos aumentaron en US$ 166 millones.

A fines de enero hubo un ajuste de tarifas que ayudó, pero como indican los números anteriores, no fue suficiente. Gran parte de la recomposición del resultado negativo que registró la empresa petrolera en la primera mitad de la década actual se procesó en la segunda mitad vía sobreprecios de los combustibles, con impactos negativos sobre la competitividad del sector productivo.

El gobierno se vio enfrentado así nuevamente al dilema de procurar alcanzar distintos objetivos con el mismo instrumento. El abatimiento del déficit exige un buen resultado de las EEPP, pero la competitividad del sector productivo requiere de tarifas realistas.

Otro frente que se le abre al gobierno es el impacto de corto plazo sobre el IPC y la incidencia sobre los objetivos de inflación.

Por todo ello se demoró el ajuste de los combustibles, que recién se concretó en el mes de julio, lo que debería verse reflejado en una mejora de los resultados de los meses próximos.

De cómo sea ese resultado y de la evolución futura del precio internacional del petróleo y la cotización del dólar en el mercado interno, dependerá que Ancap deba o no ajustar nuevamente el precio de los combustibles. Y dado el equilibrio que presentan las restantes empresas en su conjunto, será la evolución de la petrolera la que marque el resultado global de las EEPP en los meses venideros.

Por su parte, los impuestos que pagan las EEPP a la DGI se incrementaron en 0,1% del PIB, tal cual se muestra en el gráfico que aparece a la derecha de la parte media del cuadro.

Pese a estas mayores erogaciones, el déficit global no se deterioró tanto, lo que quiere decir que esos aumentos de gastos fueron parcialmente contrarrestados por otras medidas. Los recortes provinieron por los menores aportes y menores gastos en inversiones no petroleras, tal cual se muestra en los gráficos que aparecen en la parte baja del cuadro.

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