OPINIÓN

Licencia por paternidad y brecha de género

Incentivar a los padres a tomarse licencia laboral cuando nace un hijo, impacta favorablemente en el niño y en la madre. 

Foto: Pixabay
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En las últimas décadas se ha visto una explosión en la participación de las mujeres en el mercado laboral. La mujer ha ganado terreno en la educación y en el mundo del trabajo remunerado. Sin embargo, cuando observamos cómo se reparten las tareas en el hogar, las mujeres siguen llevando el mayor peso.

Los países desarrollados han comenzado a probar algunas políticas para revertir esta situación. Una de ellas es lo que se conoce como las “daddy quotas”: días de licencia pagos cuando nace un hijo, que, si no los toma el padre, sencillamente se pierden, no puede usufructuarlos la madre. ¿Qué motiva estas políticas? No solo pasa que los papás involucrados activamente en la crianza impactan positivamente en el desarrollo del niño. También sucede que, el mayor involucramiento del papá en la crianza, promueve la equidad entre padre y madre. Los papás activos en la crianza hacen posible que las madres, después de dar a luz, vuelvan al mercado laboral más rápido, y la ayudan así en su carrera profesional.

La experiencia de Quebec

Ankita Patnaik, investigadora del Mathematica Policy Research, acaba de publicar en el Journal of Labor Economics, el estudio “Reserving time for daddy: The consequences of fathers’ quotas”. Es la primera evaluación de impacto de un programa “daddy quotas” de licencias por paternidad. Estudia el Plan de Licencia Parental de Quebec. En 2006, Quebec se desmarcó del resto de las provincias de Canadá: bajo los requisitos para acceder a la licencia por parentalidad, aumentó el ingreso salarial compensatorio, y estableció una cuota de 5 semanas de licencia exclusiva para los padres: o se toma o se deja, no puede ir para las madres. Quebec es la única provincia de Canadá en la que los papás reciben un derecho individual e intransferible de licencia por paternidad, las “daddy quotas”.

Antes de la reforma, los papás tenían acceso a licencia, pero compartida en la pareja, y quienes se tomaban licencia sólo eran compensados con la mitad de su sueldo. En esas circunstancias, sólo uno de cada cinco padres ejercía su derecho a la licencia por paternidad
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Patnaik mide el impacto del programa de Quebec sobre: 1) los días de licencia que se toman los papás, y 2) el involucramiento del papá en las tareas de crianza y trabajos en el hogar.

La estrategia de Patniak para medir el impacto del programa de Quebec es bien sencilla: compara cómo se comportan los hombres asalariados que acaban de tener un niño en Quebec respecto a los recientes papás de las otras provincias. Y los compara no sólo en las semanas posteriores a tener su bebé, sino que también los compara cuando los niños ya tienen algunos años de edad.

Incentivar al papá funciona

Los resultados del estudio de la investigadora Patniak son contundentes. Los papás no sólo responden a los incentivos económicos que dan las mayores compensaciones salariales, sino que también responden de manera impresionante a las licencias por paternidad. El programa de Quebec logra combinar compensaciones salariales y semanas de licencia exclusivas para el papá de manera que los papás se toman todas las semanas de licencia exclusiva. Sí, leyó bien. Se logró aumentar 250% la toma de licencia por paternidad no transferibles a las madres.

¿Qué pasa luego de dos o tres años de haber usufructuado la licencia por paternidad? ¿El papá sigue ayudando en la casa como cuando se tomó la licencia o volvió a ser un papá parecido a las otras provincias de Canadá? Para responder a esto, Patniak emplea una encuesta de uso de tiempo diario. La investigadora encuentra que el impacto positivo de la licencia por paternidad permanece en el tiempo y ayuda a acortar la brecha de género en las tareas del hogar. El haber estado expuesto al programa daddy quotas de Quebec hace que el hogar se vuelque más hacia un modelo donde ambos esposos contribuyen más equitativamente a las finanzas del hogar —la madre de la nueva criatura volvió más rápido al mercado de trabajo gracias a la ayuda del padre en la crianza— y donde ambos se reparten de manera más equitativa las tareas diarias del hogar.

Futuro gobierno: involucrar a los papás

Estos resultados que acaban de publicarse en uno de los journals científicos internacionales más importantes de su área, constituyen sugerencias para los diseñadores de política pública.

¿Cómo mejorar los incentivos que se dan hoy en el sistema de licencias vigente? Patniak demuestra que pequeños cambios en la experiencia inicial de paternidad tiene efectos duraderos en el comportamiento. Si se logra que el papá se involucre más en la crianza, mejora el desarrollo del niño, y la división de tareas entre la pareja se hace más equitativa. Ya se ve que en el diseño de política no sólo hay que enfocarse en el niño y su madre, sino que es clave no olvidarse del padre.

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