NÉSTOR GANDELMAN

Informar para educar

Estamos en la parte del año en la que quienes terminan secundaria deben pensar qué hacer en el 2017. Es un momento estresante. Durante los estudios primarios y secundarios sus elecciones fueron relativamente pocas. Pero al finalizar secundaria el grado de incertidumbre que enfrentan es mucho mayor.

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Universidad: se postergarán $ 546 millones de incrementos de UdelaR. Foto: F. Ponzetto

En primer lugar, deben optar entre continuar estudiando o no. En caso de hacerlo, deben decidir qué estudiar. En muchas áreas existe una variedad de ofertas de instituciones universitarias y deberán optar también por dónde hacerlo. Dejaran una casa de estudios y tendrán que adaptarse a un nuevo medio. No es fácil.

El problema.

A diferencia de otros países con una formación terciaria más general y menos profesionalista, el sistema universitario uruguayo obliga a optar por una carrera rápidamente. En este marco una de las preguntas recurrentes es qué estudiar. En realidad esta pregunta tiene un trasfondo mayor. En primaria se estudia lo que dice la maestra y porque ella lo dice. Con los estudios terciarios los jóvenes en realidad están encaminando su vida laboral. Sus decisiones reflejan sus eventuales preferencias sobre qué hacer el resto de sus vidas. Y para tomar esta decisión tienen relativamente poca información.

Hay elementos de orientación vocacional que son difíciles de resolver en forma general. Sin embargo, hay otros temas para los que se podría generar un bien público. Recuerdo que cuando me tocó tomar esta decisión consulté listados de opciones de estudio. Normalmente, allí figuran la institución donde se dictan los cursos y la duración formal según los planes de estudios. Sin embargo, esta duración no necesariamente coincide con la efectiva del promedio de los egresados.

Hay más dudas que se suelen plantear. ¿Cuántos de los que ingresan se gradúan? ¿Cuál es la inserción laboral de los graduados? ¿Se gana bien? ¿Es igual en todas las universidades?

Estos son sólo algunos de los temas que sería útil que los futuros estudiantes pudiesen considerar con datos confiables. Naturalmente, las instituciones terciarias los informarán desde su perspectiva ya que son potenciales demandantes de sus servicios. Es por esto que hay aquí la posibilidad de construir un espacio amplio y abierto de información. Para ello, previamente es necesario desarrollar cierta infraestructura. Implica adecuar las estadísticas a las necesidades de los que tienen que tomar las decisiones.

Ejemplo inspirador.

El programa Mi futuro (http://www.mifuturo.cl/) depende del Ministerio de Educación de Chile. Es relativamente sencillo y muy efectivo en ofrecer datos clave sobre opciones de carrera, instituciones terciarias, empleo e ingresos. Mi futuro ofrece a los estudiantes chilenos la posibilidad de considerar que inversión educativa tiene más probabilidad de rendir frutos. De esta manera, incorporando sus gustos y preferencias pueden tomar mejores decisiones y encontrar coincidencias entre sus habilidades y la demanda laboral.

Esta web permite hacer búsquedas por institución y carrera. Por ejemplo, la página indica que hay 29 instituciones universitarias donde se puede estudiar "contador público-auditor". La Universidad Andrés Bello tiene una retención al primer año de 76,5% de los que comenzaron a estudiar, la duración real de la carrera es de 6 años y el ingreso promedio al cuarto año de haber obtenido el título es entre 2.000 y 2.200 dólares. En la Universidad de Santiago de Chile esta carrera tiene una retención al primer año de 86,7%, lleva 7 años en promedio y los ingresos post graduación son similares a la anterior.

Psicología se puede estudiar en 42 universidades. En la Universidad de Chile, un 84,7% de quienes ingresan continúan estudiando al cabo de un año, la carrera tiene una duración promedio de 7,5 años, al cabo de un año de graduados un 88,1% está trabajando y el ingreso promedio al cuarto año de titulación es de aproximadamente 1.400 dólares. También en psicología, la Universidad Adolfo Ibáñez retiene al cabo de un año de comenzados los cursos al 91,6% de los inscriptos, la duración real es de 6 años, un 80,4% de los graduados trabajan al cabo de un año de titulados y su ingreso promedio es de 1.700 dólares.

No todas las instituciones universitarias son iguales y es difícil para un futuro estudiante resolver los problemas de falta de información e información asimétrica. Por otro lado, obtener y procesar este tipo de datos implica un esfuerzo importante. En Uruguay parte de ella ya es recabada por el Ministerio de Educación y reportada en sus anuarios.

En esta columna he argumentado la importancia de que los esfuerzos estadísticos del ministerio estén orientados a informar a quienes tienen que seleccionar entre distintos caminos. Para ello, es fundamental que la información llegue a los estudiantes en una forma amigable y útil para la toma de decisiones. Una herramienta como la sugerida podría servir en la lucha contra la deserción. La falta de marcos de referencias, de modelos en los que guiarse son parte de las razones por las que una proporción alta de nuestros adolescentes abandonan sus estudios terciarios (y secundarios también). El contar con información confiable y con evidencia acerca de las opciones de estudios futuros, puede ser una brújula y orientar a aquellos que terminan una etapa y deben hacer elecciones cruciales para su vida futura.

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