HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Inflación cae en el rango, pero acumula riesgos

Los precios en que pesa el tipo de cambio y los asociados a salario, con efecto contrario.

Comercio al por menor: en él trabajan 192.500 personas.  Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

La inflación del año 2017 fue del 6,6%, y de esa forma se ubicó en el rango entre 3% y 7% que se había fijado como política. Mirando hacia adelante, el objetivo del gobierno para los próximos dos años sigue siendo que la inflación se mantenga por debajo del 7%. Las expectativas de los analistas relevados por el BCU son coincidentes con el objetivo, la mediana de dicha consulta pega en el palo con valores levemente por debajo del 7% anual en los dos próximos años.

El principal riesgo nace de los desvíos de precios relativos que se van acumulando y que, cualquier impacto externo, sea devaluación en Argentina o fuga de capitales hacia mercados desarrollados, puede terminar produciendo algún cimbronazo que altere la paz y armonía de las proyecciones.

Inflación by ElPaisUy on Scribd

Hay desvíos de precios puntuales, como el encarecimiento de los servicios públicos o el abaratamiento de los alimentos, que se pueden recomponer gradualmente por el juego de oferta y demanda. El gran desajuste de precios relativos está ocurriendo a nivel macroeconómico y generalmente se identifica con el nombre de atraso cambiario. Hoy son muy baratos los bienes y servicios que se comercializan con el resto del mundo y tienen al tipo de cambio en su ecuación. El ajuste gradual no está ocurriendo y año a año se acumula un desfasaje que hace temer por la eventualidad de una fuerte suba en el tipo de cambio en el momento en que ocurra alguna sorpresa desde el exterior.

En los dos últimos años se produjo un ajuste de la inflación a la baja, con un nivel mínimo de 5,2% en julio de 2017, tal como se ilustra en el gráfico superior del cuadro adjunto. En la segunda mitad del año hubo un repunte, pero lo más interesante es que hay precios que subieron mucho y otros que disminuyeron.

Para que la comparación resulte estable, hay que tomar precios promedios en períodos de tiempo superiores al dato mensual. Una forma de hacer el análisis es tomar el precio promedio en todo el año y compararlo con el promedio en el año anterior. En ese caso la inflación de un año contra el otro fue de 6,2%

Tomando como referencia esta variación general de precios se comprueban algunos movimientos fuertes de precios relativos. En primer lugar, mirando solamente el último año se ilustra en el gráfico que aparece a la izquierda de la zona media del cuadro, los grandes grupos de productos pautan variaciones que van desde el 2,8% para alimentos y bebidas no alcohólicas hasta el 11,1% de los servicios de educación.

Vale la pena mirar al interior del conjunto de precios de alimentos, pues hay comportamientos interesantes. Por un lado, las frutas y verduras frescas muestran caídas del orden del -7%. El año pasado, habían generado un impulso al alza en el índice y eran los precios villanos para el gobierno. Este año están dando una mano importante.

También este año el precio de la carne ayudó mucho a la baja de la inflación, ya que considerando una variedad amplia de productos y de cortes, en promedio solo aumentó 3,1%. Incluso cuando se considera en forma aislada la carne vacuna, la variación fue de tan solo el 1,6%, y en algunos cortes la variación fue negativa. Con estas variaciones es claro que hay una pérdida de poder adquisitivo en esta cadena productiva.

El concepto que se cumple es que la alimentación básica registró en el 2017 muy pequeños aumentos de precios. Este dato estadístico es el que siempre genera disonancia con la perspectiva de los consumidores que ven que lo que compran siempre aumenta. Pero, con una metodología objetiva se comprueba que lo cierto es lo que se observa a partir de esa información.

El otro aspecto interesante es que el hogar promedio destina en el orden del 12% de su gasto a las compras de carnes, verduras y frutas. Esto ocurre en el promedio, pero si se mide el presupuesto de los hogares de menores ingresos, la participación es superior. De esta forma, es muy probable que la suba de precios para los hogares de menores ingresos haya sido mucho mas baja.

Otro rubro con grandes diferencias en las tasas de crecimiento de precios es el de muebles y artículos para el hogar. En particular, los precios de bienes importados registran bajos incrementos, como los artefactos del hogar, con -1,4%. Pero en el otro extremo se encuentra el servicio doméstico con un aumento del 11,6%. En este caso no hay incidencia de la evolución de precios importados, pero hay otros casos que sí lo reflejan. Por ejemplo en transporte, hay bajas en adquisición de vehículos, pasajes en avión, pasajes combinados barco y ómnibus. En comunicaciones, los equipos registran una baja del -7,1% en pesos. Los equipos de computación bajan -2,8% y los televisores -12%. Por lo tanto, no hay dudas que la baja inflación tiene un componente muy fuerte en la evolución que tuvo el tipo de cambio.

Así como los precios dependientes del dólar bajan, los bienes y servicios que tienen una alta participación de sueldos en sus costos registran aumentos entre el 10% y el 13%.

Por el otro lado, las tarifas públicas presionan al alza la inflación en el período. En el gráfico de la derecha en la zona media del cuadro se presenta la evolución del índice de precios administrados por el Estado y el IPC general. Fue claro el componente pre-electoral del 2014 y luego la recuperación con la fijación de estos precios con un claro sentido político. En este caso, la generación de fondos para financiar el gasto público hace que la variación anual se ubique en el 8% anual, y no hay perspectivas de grandes cambios hasta tanto no se tomen medidas de control del gasto público.

Esta situación presiona al sector productivo. Empezando por los exportadores y aquellos que sufren la competencia de productos importados pero ya llegando a aquellos que son más intensivos en mano de obra y ven que la demanda se les va a productos o servicios sustitutos. Las empresas incluso buscan tecnologías intensivas en máquinas y equipos para mantener participación de mercado.

El atraso cambiario se ilustra en el gráfico de más abajo en el cuadro adjunto. En los últimos diez años, hay una persistente caída en la relación entre los precios de los bienes y servicios que tienen comercio internacional y los que por lo general no se comercializan (transables dividido no transables). Cuando ese ratio baja, quiere decir que el precio de los no transables sube más que lo que lo hace el precio de los transables. Se encarecen los bienes y servicios de circulación interna.

Este cálculo se hizo sin tomar en cuenta las tarifas públicas, que con los aumentos desde fines del 2014 presionan todavía más la competitividad.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)