HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Importaciones de consumo al alza y caen las demás

Mercosur es origen principal de las compras de bienes de Uruguay, provee el 34% del total.

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El gobierno planea afectar a las importaciones que vienen del Mercosur. Foto: A. Colmegna

La evolución de las importaciones es un buen indicador de avance de la actividad económica. No sólo refleja si la economía gasta más o menos, sino también en qué gasta. Desde ese punto de vista se puede inferir qué está pasando con la inversión, el consumo de las familias y la producción de las empresas.

Los datos al primer semestre del presente año muestran un descenso del 1% en los montos importados respecto a igual período de 2016. Se trata de un leve descenso que coincide con el cierre de la refinería por reparaciones y mantenimiento. Como en estos meses no hubo importaciones de crudo, aunque sí de combustibles ante la falta de producción doméstica, uno puede verse tentado a explicar la caída de las compras externas por el cierre de la refinería.

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Es más, en una perspectiva de más largo plazo, si se analiza la evolución de las importaciones a lo largo de los últimos tres años, se constata una disminución del 33%, coincidiendo con un descenso del 62% en las compras de petróleo y destilados. En esa caída del petróleo incide el actual cierre transitorio de la refinería, pero fundamentalmente el descenso en el precio internacional.

Sin embargo, y tal cual lo muestra el gráfico que aparece en la parte alta del cuadro, el resto de las importaciones también cayó. En particular, a partir de 2015, tanto las compras de petróleo como las restantes disminuyen de manera muy similar. El comportamiento entre los años 2014 y hasta mediados de 2016 se puede entender por el estancamiento que mostró la economía en ese período. Pero a lo largo del último año calendario, lapso en el que la economía uruguaya se recuperó, las importaciones de bienes excluido el petróleo y los destilados, cayeron 3,2% medidas en dólares corrientes.

Para entender mejor esta evolución analizaremos a continuación el comportamiento de las compras externas de bienes del país por grandes rubros. Veremos que el desempeño observado no es tan sorprendente y corroboraremos que el análisis de las importaciones es un buen indicador de avance sobre el nivel de actividad. En esta instancia en particular nos mostrará qué tipo de crecimiento está experimentando Uruguay en estos momentos. Dicho comportamiento no es generalizado, muchos sectores enfrentan problemas de competitividad al tiempo que crece el consumo de bienes durables.

Desde hace varios años la economía uruguaya está recibiendo un beneficio desde el exterior que se materializa en menores precios de los productos que importa. El más notorio es el del petróleo, que gran revuelo interno causó al no trasladarse a menores precios de los combustibles.

Pero los restantes rubros de exportación también experimentan caídas en sus precios, tal cual se muestra en el gráfico que aparece en el medio a la izquierda. Se presenta allí la evolución de los precios promedio de bienes de consumo, de capital e intermedios sin petróleo. El comportamiento que más puede llamar la atención es el de los bienes de capital. Registran un incremento durante 2015 para desplomarse a partir de 2016. En ello tiene mucho que ver la composición de los bienes de capital importados y la metodología de cálculo del índice de precios. En cuanto a la composición, durante 2015 fueron muy importantes las compras de motores, generadores y transformadores necesarios para la instalación de los parques eólicos.

Estas importaciones cayeron abruptamente en el presente año. En los siete primeros meses de 2016 se registraron compras al exterior por US$ 254 millones, cayendo a US$ 44 en el presente ejercicio.

Por otro lado, también incide la metodología de cálculo. A diferencia del IPC, que mide la evolución de los precios de una canasta fija (siempre los mismos artículos), el índice de precios de importación mide la canasta de cada año y la compara con el año base. Como metodología arroja un resultado más cercano a la realidad aunque es un procedimiento más trabajoso que el de las ponderaciones fijas. En este caso se puede calcular ya que se cuenta con la información de aduana.

Los precios de los bienes de consumo registraron un descenso del 17% en el período que se graficó, mientras que los de los insumos no petroleros muestran una relativa estabilidad a lo largo del último año.

El gráfico que aparece al medio a la derecha completa la historia. Muestra la evolución de las importaciones en volumen físico en años móviles.

Destaca nítidamente las compras de bienes de consumo que aumentaron 18% en el último año, frente al relativo estancamiento de las restantes.

Esta evolución es muy ilustrativa del desempeño que muestra la economía uruguaya en la actualidad. En primer lugar, la recuperación del consumo, en particular el de bienes durables. Si bien en su conjunto los precios de importación de los bienes de consumo cayeron 17% en dólares, los de consumo duradero disminuyeron un 40%.

Teniendo en cuenta que la cotización del dólar cayó 6% en promedio en el período y que los salarios aumentaron 10% no debe sorprender el incremento que registran las importaciones en volumen físico de estos rubros.

De todas formas, se trata de un consumo muy particular, que depende de la cotización del dólar y que en la medida que aumenten las dificultades en el hogar ante problemas laborales, es el primero en frenarse.

La evolución de las importaciones físicas de bienes de capital muestra un comportamiento particular, caen hasta el segundo trimestre de 2016, se recuperan y vuelven a caer un año después. La explicación de este comportamiento errático se explica por compras puntuales en abril de ese año tanto del sector público como el privado, por US$ 330 millones asociadas a inversiones en parques eólicos, cuando en el año y medio anterior se importaron en promedio US$ 140 mensuales y posteriormente US$ 100 millones al mes.

La tendencia descendente de las importaciones de bienes de capital está a tono con el humor de los empresarios que desde 2015 muestran un predominio de respuestas negativas respecto al futuro en la encuesta de expectativas que releva la Cámara de Industrias.

Ese pesimismo asociado en gran medida a la pérdida de competitividad de las empresas se ve reflejado en la evolución de las importaciones de insumos no petroleros. El estancamiento que muestran es síntoma de un nivel de actividad que no despega.

En cuanto a los orígenes de los bienes importados, en el gráfico alargado que aparece en la parte baja del cuadro se ve reflejado el incremento que están registrando las compras al Mercosur desde el pasado mes de octubre, convirtiéndose así en el principal proveedor. Si agrupamos a las compras a Estados Unidos y la Unión Europea, hasta hace poco eran el origen principal, que cayó de la mano del descenso en las inversiones eólicas. Por su parte las compras a China, que cayeron en 2015 acompañando la tendencia general, se mantienen prácticamente sin cambios desde entonces.

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