EL ANÁLISIS

Hay señales de recuperación del crédito bancario

Los préstamos en pesos a empresas impulsan el financiamiento bancario al sector privado.

El crédito bancario se recupera. Foto: Pixabay.
Foto: Pixabay.

El crédito es una variable económica muy importante, ya que da cuenta del financiamiento del que disponen los agentes para sus distintas actividades. Está estrechamente ligado a la inversión y al gasto de los consumidores. En tal sentido, seguir su evolución de cerca es clave, ya que brinda información relevante sobre la marcha de la economía. Y también, según sea esa evolución, envía señales sobre posibles excesos de gasto que permiten a las autoridades adoptar los correctivos para evitar escaladas inflacionarias o excesos de endeudamiento.

Ninguno de estos problemas está presente actualmente en la economía uruguaya. Por el contrario, el crédito del sistema bancario al sector privado residente se contrajo durante el pasado año, mostrando síntomas de recuperación en los últimos meses, aunque focalizado en ciertas áreas.

Los últimos datos al mes de octubre señalan que el saldo del crédito bancario vigente al sector privado ascendió al equivalente a US$ 14.146 millones. Es un guarismo que supera al registro de un año atrás en 1,5%. Pero como parte de esos préstamos se otorgan en moneda extranjera y el resto en moneda nacional, la comparación adecuada es por monedas, debido a las oscilaciones que pueda presentar el tipo de cambio. Dado el incremento relativo que experimentó el dólar frente a los restantes precios a partir del mes de mayo, esa separación por monedas es imprescindible, ya que de no hacerlo el saldo de los préstamos concedidos en moneda nacional disminuye al convertirse en dólares.

A vía de ejemplo: el saldo en dólares de los créditos otorgados en moneda nacional al mes de octubre del presente año es el mismo que se registró un año atrás, pero medido en pesos constantes aumentó 4%.

Al analizar la evolución del crédito por monedas, se constata una incipiente recuperación en los últimos meses, tal como se puede observar en el gráfico que aparece en la parte de arriba del cuadro. Se ve allí que, tras dos años de contracción crediticia, a partir de mediados del presente año comienza a recuperarse, tímidamente en el segundo trimestre y con mayor vigor en el tercero.

El crecimiento es liderado por los préstamos otorgados en moneda nacional. La evolución de la morosidad ayuda a entender esta tendencia, como se muestra en el gráfico que aparece en la parte media del cuadro a la izquierda. Crece la morosidad en moneda extranjera y cae en moneda nacional. El crédito en dólares se dirige fundamentalmente a las empresas y el concedido en pesos (o UI) a las familias. Que aumente la morosidad en dólares está asociado a los problemas que enfrenta el sector productivo, en particular el agro.

De todas formas, el crecimiento que experimentó el crédito en pesos en el último trimestre se explica por el sector productivo, ya que el saldo de los préstamos a las familias mostró a lo largo del último año un crecimiento estable en torno al 2% real.

Es muy pronto para sacar conclusiones definitivas respecto a la recuperación del crédito a las empresas, pero sí se puede analizar con mayor detalle el comportamiento del otorgado a las familias.

Este tiene por destino la vivienda (compra o refacción), el consumo y la compra de automóviles. Por su magnitud los dos primeros son los más importantes, pero en los últimos tiempos son los préstamos destinados a la compra de un vehículo los que más crecen.

En el gráfico que aparece abajo a la izquierda se muestra la evolución del crédito para la adquisición de automóviles. Se refleja allí la cantidad de operaciones (préstamos) y el saldo en dólares. La cantidad de operaciones es la suma acumulada en el último año móvil. Con respecto al saldo, si bien se expresa en moneda extranjera, cabe señalar que este tipo de préstamos se concede básicamente en UI. Los préstamos que analizamos corresponden a la compra de todo tipo de automóvil, sea nuevo o usado.

Los créditos para compra de vehículos, que crecieron de manera importante durante 2017, se estabilizaron en torno a las 5.600 operaciones en los últimos meses. De todas formas, se trata de un guarismo 17% superior al registrado un año atrás. El saldo medido en dólares es un 30% superior al del mismo mes de 2017.

El estancamiento registrado en los últimos meses está a tono con la evolución de las ventas de automóviles 0km en plaza, que aumentaron a un gran ritmo en 2017 y están cayendo en los últimos meses. De hecho, la cantidad de préstamos otorgados en el último trimestre cayó levemente respecto a los registros del año anterior.

En el gráfico de abajo a la derecha se muestra la evolución del saldo del crédito para consumo y para vivienda. Se grafica la variación porcentual trimestral de dichos saldos medidos en pesos constantes. Se ve claramente que los préstamos para vivienda tienen una tendencia positiva, no así los destinados al consumo, que caen desde fines del año 2016.

En el caso del crédito para vivienda, se da una aceleración a partir de mediados del pasado año, cuando el número de préstamos que se concede mensualmente comenzó a crecer. Esta línea de crédito registró un crecimiento importante hasta 2015, cayendo los préstamos hasta mediados de 2017, cuando volvieron a crecer. El dato acumulado en el año móvil a octubre indica que se concedieron 3.750 préstamos. De seguir a este ritmo se superarán las 4.000 operaciones al cabo del año, recuperándose así los registros observados en el año 2015.

En el gráfico no se ve el descenso de los préstamos para vivienda entre 2015 y 2017, ya que no ilustra la cantidad de préstamos, sino los montos. El crecimiento constante de los montos refleja el mayor valor promedio de las propiedades a lo largo del período analizado. Ese mayor valor refleja los mayores costos de la construcción, impulsados por el incremento salarial en el sector.

Por su parte, el crédito bancario al consumo cae por octavo trimestre consecutivo. Los datos de los préstamos otorgados por las administradoras de crédito son a partir de 2017, por lo que sólo se puede medir la variación a partir del presente año. El resultado también es a la baja. El incremento de la morosidad incide para que las instituciones restrinjan sus préstamos. Al tiempo que las dificultades en el mercado laboral tornan más precavidas a las familias.

La distinta evolución de los préstamos al consumo y a la vivienda muestra dos realidades laborales distintas. Quien se endeuda a largo plazo y obtiene un préstamo para comprar una vivienda tiene una situación laboral consolidada y un nivel de ingresos medio alto. En principio no se ve afectado por el escaso dinamismo del mercado laboral.

Por el contrario, quien se endeuda para consumir presenta una situación laboral distinta, con menores ingresos y pertenece al segmento de trabajadores que potencialmente puedan verse afectados.

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