OPINIÓN

Guerra a las bolsas plásticas

Un pequeño impuesto a las bolsas plásticas puede tener un impacto enorme. Esto es lo que señala la experiencia internacional.

Uso de bolsas plásticas Foto: El País
Uso de bolsas plásticas Foto: El País

La Ley 19.655 sobre el uso sustentable de bolsas plásticas tiene plazo de un año para entrar en vigor. ¿Qué impacto se puede esperar?
Los norteamericanos consumen 100 mil millones de bolsas de plástico cada año (unas 300 per cápita, parecido a Uruguay).

Tatiana Homonoff, profesora de New York University, publica en el número de noviembre de American Economic Journal: Economic Policy, la investigación Can small incentives have large effects? Allí estudia el impacto de los impuestos a las bolsas de plástico. Washington DC fue la primera ciudad de Estados Unidos en decretar un impuesto a los consumidores por el uso de bolsas. Unos meses más tarde le tocó el turno al condado de Montgomery (Maryland), que también puso un impuesto, equivalente a dos pesos. Desde ese momento, otros municipios y ciudades fueron copiando esa legislación. A pesar de la popularidad de este tipo de políticas, ha habido sólo tres o cuatro estudios científicos, rigurosos sobre su impacto. Uno de ellos es el que acaba de publicar la profesora de la Universidad de Nueva York.¿Qué estrategia emplea Homonoff para identificar el impacto de esta política en Estados Unidos? El impuesto a las bolsas plásticas se fue adoptando en diferentes ciudades, en distintos momentos. Pudo así comparar, para cada mes, el uso de bolsas en los supermercados de las ciudades que empezaron a aplicar la ley respecto a las ciudades que la implementarían más adelante. Los resultados son sorprendentes. Por ejemplo, encontró que, en Montgomery, antes del impuesto a las bolsas, el 82% de los clientes usaban al menos una bolsa. Luego, gracias al impuesto, sólo el 42% usan bolsas. También constató que no sólo disminuyó el porcentaje de clientes que usan bolsas, sino que los que siguen utilizando bolsas usan menos unidades en cada compra.

Suponiendo que cada hogar de esa zona de Maryland fuera al supermercado una vez a la semana, el efecto encontrado implicaría una reducción de más de 18 millones de bolsas por año. Rompe los ojos
¿Qué podría explicar este impacto enorme de un pequeño impuesto a las bolsas? Hoffman sugiere cuatro razones. La primera, es que el consumo de bolsas es bien elástico: el consumidor tiene buena capacidad de reacción frente a un aumento del precio de las bolsas. Es distinto de lo que pasa con otros bienes, como las bebidas, el cigarrillo, etc.: pequeños impuestos no hacen cambiar el comportamiento del consumidor. La segunda es que las autoridades en Estados Unidos obligaron a destacar la existencia del impuesto en cada caja de los supermercados: hicieron más “saliente” la existencia de un castigo por usar bolsas. La tercera es que las personas reaccionan mucho a que le cobren algo que antes era gratis. La cuarta es el costo de reputación: todo el país haciendo campaña agresiva contra las bolsas, ¿y usted saldría tranquilamente del supermercado portando compras en 15 bolsas de plástico…?
Aprendizajes
Una primera lección de este descubrimiento científico es la importancia de trabajar bien: con un pequeño incentivo a no usar bolsas —un impuesto de dos pesos— lograron disminuir casi a la mitad el problema. A la hora de reglamentar la ley para Uruguay, es clave cuidar los detalles pequeños, asesorándose con quienes hayan aplicado esta legislación exitosamente. Una segunda lección es que hay un mensaje sencillo que todo el mundo lo entiende: el que rompe tiene que pagar (el que contamina, tiene que cubrir el costo que originó). La tercera es reconocer que el medioambiente está lleno de heridas producidas por nuestro comportamiento irresponsable. ¡Qué desafío tenemos! Pasar del consumo al sacrificio, de la avidez a la generosidad.
(*) Decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de Montevideo.



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