ROBERTO CACHANOSKY

Gradualismo es parálisis

La conferencia de prensa que el Jefe de Gabinete dio el jueves 28 de diciembre, junto con 2 ministros del área económica y el presidente del BCRA, fue un fiasco desde el punto de vista de las expectativas que había generado.

Mauricio Macri se refirió en rueda de prensa a la muerte de argentinos en el atentado de Nueva York. Foto: AFP.
Foto: AFP.

En rigor, los tres ministros y el presidente del BCRA se limitaron a dejar una sola cosa en claro: la inflación no va a ser de 10% en 2018 como inicialmente se había anunciado, sino de 15%. El resto fue un discurso confuso en que se fijaron metas, pero no hubo detalles sobre cómo se van a alcanzar.

A dos años de iniciado el mandato de Cambiemos, ya debería haber más precisiones sobre el rumbo a seguir. El argumento que esgrimieron los ministros afirmando que a medida que va transcurriendo el tiempo tienen más en claro la herencia recibida, no contribuye, justamente, a generar confianza. La mayoría de los economistas sabíamos la terrible herencia económica que iba a dejar el kirchnerismo y nadie puede venir a sostener ahora que está sorprendido de la citada herencia.

En este sentido, me parece que nunca terminan de transmitir en forma clara las medidas económicas, y tienen tantas marchas y contramarchas por la sencilla razón que ni ellos tienen en claro qué quieren hacer con la economía. Como se niegan a tener un plan económico, se mueven por impulsos y se presentan inconsistencias en la política económica que producen estas contradicciones. Ejemplo, tuvieron que cambiar de estimación de inflación porque ya erraron en 2017 e iban a volver a errar en 2018 porque no hay consistencia entre la política fiscal y la política monetaria. Anunciaron que iban a bajar 5 puntos por año las retenciones a la soja y en el segundo año tuvieron que suspender la medida y los ejemplos pueden seguir. Son errores que van produciendo incertidumbre en los agentes económicos porque, si bien hay mucha más tranquilidad que en la era K, no tienen convicción del rumbo económico que hay que seguir. Saben dónde quieren ir, pero no cómo llegar.

Por otro lado, es claro que Macri no quiere tener un ministro de economía que lleve adelante un plan económico completo. Prefiere ir tomando medidas aisladas y sin que un ministro tenga mucho poder, como ocurrió con varios ministros de Economía del pasado. En ese sentido, sigue la misma estrategia de los Kirchner, que nunca quisieron tener un ministro de economía fuerte. Recordemos que hubo un ministro de Economía, Carlos Fernández, que si mal no recuerdo, nunca llegó a hablar en público.

Sin embargo, Macri tiene un ministro fuerte, que es su jefe de gabinete a quien parece confiarle el manejo de la economía, pero no tenemos evidencias que esté preparado para esa tarea, de la misma manera que Néstor Kirchner no estaba preparado para conducir la economía. Por eso, Macri tiene tantos ministros diferentes en el área económica, donde las responsabilidades se diluyen y no hay consistencia en las medidas.

Lo concreto es que el gobierno anunció algo más de inflación en 2018 con un tipo de cambio que seguramente va a subir. Todo parece indicar que están apuntando a incrementar las exportaciones para tratar de mover la economía, dado que las inversiones siguen demorando su llegada y el consumo no puede ser el motor de actividad artificial que fue durante la era K. Basta con observar la evolución del EMAE (estimador mensual de actividad económica) para observar que la economía está estancada en los últimos 4 meses. Incluso, las tasas de crecimiento son muy pobres, dado que se está comparando contra niveles muy bajos. Tasas de crecimiento de 3-3,5% anual son más para países desarrollados con altos niveles de PIB que para un país como Argentina que viene de largos años de decadencia y de 5 años de estancamiento económico.

De los anuncios que formuló el gobierno, quedan varias dudas. Si bien el presidente del BCRA dijo que esa institución iba a emitir solo lo que el mercado aceptara como demanda de moneda, lo cierto es que el tesoro va a seguir endeudándose en el exterior para cubrir el déficit fiscal. Por lo tanto, esos dólares van a tener que ser transformados en pesos para pagar los sueldos, las jubilaciones, etc. Para transformar los dólares en pesos hay dos opciones: a) que el tesoro los venda en el mercado a particulares a cambio de pesos, con lo cual bajará el tipo de cambio nominal generando más problemas en el sector externo o b) seguir como hasta ahora. Entregarle los dólares al BCRA, para que los ponga en las reservas y el Central le entregue pesos a cambio de esos dólares. Cuando el tesoro pague con esos pesos que entrarán en circulación, habrá presiones inflacionarias y aquí viene la interrogante: ¿cómo hará el Central para retirar la cantidad de pesos que no se demandan? ¿Subirá los encajes bancarios o seguirá con la fiesta de Lebac (letras del Banco Central)? ¿Cómo hace para bajar la tasa de interés, absorber esos pesos y evitar que se escape el dólar?

El dato que no me cierra en la estrategia del gobierno es, que la reducción del déficit primario sigue al mismo ritmo de 1 punto del PIB por año, pero el costo financiero de financiar el gradualismo es de 2,3 puntos del PIB, de acuerdo a los datos del presupuesto y, suponiendo que bajen la tasa al 25% y logren retener un stock de Lebac de $ 1 billón, el costo cuasifiscal será de 2 puntos del PIB. Bajan un punto el déficit pero aumenta 4 puntos el costo del financiamiento. No cierra.

Uno puede entender el contexto político y social para aplicar una política gradual de reformas del Estado, sin embargo, en rigor no tenemos ninguna propuesta concreta y los intereses siguen corriendo. Se gana tiempo con deuda. Se pagan intereses, pero el gradualismo es casi parálisis.

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