ROBERTO CACHANOSKY

El gobierno y el blanqueo

El gobierno está apostando a un éxito del blanqueo impositivo dado que no tiene para dar muchas buenas noticias en el campo de la economía.

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El gobierno busca contener la baja del dólar. Foto: Archivo El País

La decisión de, por ahora, rendirse en la madre de todas las batallas que es el flanco fiscal, optando por no bajar el gasto público, lo obliga a tratar de generar más ingresos fiscales.

El blanqueo es uno de ellos y la postergación en la reducción de las retenciones a las exportaciones de soja es otro caso. Tampoco ha avanzado demasiado en el alivio del impuesto a las ganancias, tanto para las personas físicas como las jurídicas.

Al no atacar el tema del gasto público, sea por falta de apoyo político o porque no creen en la reducción del gasto, los mecanismos de financiamiento siguen siendo alta carga tributaria y creciente endeudamiento. Están cambiando el impuesto inflacionario que aplicaba el kirchnerismo por deuda pública. El cambio se limita a cambiar la forma de financiar el déficit fiscal.

El hecho de no haber encarado seriamente el problema fiscal, lleva al gobierno a ser gradualista en todos los temas económicos, pero aplica una política de shock para el blanqueo. Es decir, dio muy poco tiempo para que la gente pueda decidir cómo encarar el blanqueo, al tiempo que para los contribuyentes de menor cuantía resulta caro.

Hasta $ 305.000 (el equivalente a unos US$ 20.000) no se paga el impuesto. Entre $ 305.000 y $ 800.000 se paga el 5% y si lo que se blanquea en efectivo es de más de $ 800.000 el costo es del 10%. Para aquellos que tienen poco para blanquear el costo es alto.

$ 800.000 es equivalente a unos US$ 53.000, un monto que no alcanza para comprar un departamento de 2 ambientes. El sistema no genera estímulos para los que tienen que blanquear montos reducidos. Es más beneficioso para los que tienen varios millones porque pagando el 10% tiene un costo ínfimo a todo lo que se ahorró durante años en el pago de ganancias y bienes personales y encima no tienen que pagar multas ni intereses.

Realmente desconocemos el resultado que va a tener el blanqueo una vez finalizado en su totalidad (por ahora se cumplió el primer tramo) porque hay dos factores que juegan en forma opuesta. A favor del gobierno forzando a que la gente blanquee está el acuerdo internacional por el cual 40 países intercambiarán información sobre las cuentas de extranjeros. Si bien hay países que no entrarán en el acuerdo, lo cierto es que el que lleve sus ahorros a esos destinos no podrán moverlos hacia otros. Quedan restringidos a tener sus ahorros en los países que no ingresen al acuerdo.

Lo que juega en contra del gobierno es que hace un blanqueo sin una previa reforma tributaria que atraiga a los capitales fugados. Por supuesto que me refiero al dinero de aquellos contribuyentes que buscaron refugio a las sistemáticas confiscaciones impositivas y directas de los gobiernos y no al dinero del narcotráfico, el terrorismo o el tráfico de armas.

De lo anterior se desprende que lo que le están diciendo al contribuyente es: trae el dinero ahora porque voy a tener información para cobrarte las multas e intereses por evasión si no blanqueas. Ahora bien, el contribuyente sabe que las causas que lo llevaron a evadir (la alta carga tributaria) no desaparecieron, con cual blanquear el dinero es entrar en el zoológico, meterse en la jaula y esperar a que lo cacen, porque no se percibe ningún interés por parte del gobierno ni de la dirigencia política en general de hacer una reforma tributaria que no sea confiscatoria.

La realidad es que el dinero fugado del país huyó del latrocinio del Estado, tanto de la carga impositiva como de las confiscaciones lisas y llanas como las del plan Bonex o nuestros ahorros en las AFJP.

Ese dinero que había huido del Estado confiscador podría haber servido para recuperar rápidamente la economía argentina si antes del blanqueo se hubiese hecho una reforma tributaria para atraer capitales.

Al igual que se dilapidaron los ahorros que teníamos en la AFJP para financiar el populismo, ahora dilapidarán ahorros en sostener un Estado al servicio de la dirigencia política, es decir los ahorros de la gente que solo defendió el fruto de su trabajo del Estado ladrón.

Si el blanqueo tiene éxito con la ayuda externa dado el intercambio de información, el riesgo cierto que se corre es que se deje de lado toda reforma del Estado, si alguna vez hubo esa intención, y tener un flujo de ingreso mensual adicional para sostenerlo sobredimensionado.

Francamente se esperaba que Cambiemos viniese a liberar a la gente de la confiscatoria carga tributaria del kirchnerismo, no a ofrecer un blanqueo para seguir expoliando al contribuyente.

En síntesis, si el blanqueo tiene éxito (lo sabremos el 31 de diciembre) la buena noticia para el gobierno será que tendrá recursos para evitar las reformas del Estado. La mala noticia para el contribuyente y para la economía es que no habrá cambios estructurales de fondo para entrar en una senda de crecimiento de largo plazo. Solo más financiamiento para que la clase política siga de fiesta.

De lo anterior no estoy diciendo que no haya que pagar impuestos, solo digo que hay un punto de carga tributaria que es confiscatorio.

Y si no se coincide con este punto se puede decir, entonces, que en 1215 cuando le hicieron firmar la Carga Magna a Juan Sin Tierra fue una barbaridad o que los americanos que hicieron la guerra para lograr la independencia de Estados Unidos eran unos evasores sin remedio.

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