OPINIÓN

El gobierno anunció el plan “llegar a las elecciones”

Lejos está de ser un plan económico de reformas estructurales; son una serie de parches para calmar el malhumor social y mejorar el camino electoral hacia octubre.

Mauricio Macri. Foto: AFP
Mauricio Macri. Foto: AFP

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Las medidas económicas que adoptó el gobierno para llegar a las elecciones con el menor malhumor posible, se dividen en dos grandes categorías: las que anunció el martes el presidente del BCRA, Guido Sandleris y las que anunció el miércoles el gobierno mediante un comunicado y luego aclaradas en una conferencia de prensa.

A su vez, los anuncios de Macri mediante un comunicado de prensa, se dividen en otras dos grandes categorías: el congelamiento de precios y tarifas de los servicios públicos, y algunos estímulos a la demanda.
Comenzando por las medias anunciadas por el gobierno el miércoles, la decisión es muy clara: congelar las tarifas de los servicios públicos hasta fin de año para que no sigan impactando en el IPC, aliviar en algo el bolsillo de la población y lograr un acuerdo de precios con las empresas sobre ciertos productos, para tranquilizar a la gente cuando va al supermercado.

A esta altura del partido, por nuestra propia experiencia, deberíamos saber que los controles, congelamientos o acuerdos de precios nunca funcionaron. Pero si nuestra memoria es débil, sugiero leer “4000 Años de Controles de Precios y Salarios, Cómo NO Combatir la Inflación”, de Roberto L. Sheuttinger y Eamonn. F. Butler donde van a encontrar ejemplos de Hammurabi y El Antiguo Egipto hasta la actualidad.

Por la rapidez con que se adoptaron las medidas, es claro que los índices de precios de enero-marzo asustaron al gobierno. El IPC de marzo acumula un aumento del 54,8% en los últimos 12 meses y viene con tendencia creciente desde el inicio de la crisis de 2018.

Y si observamos las tasas mensuales de aumento del Índice de Precios al Consumidor, vemos que en el período enero-marzo 2019 sube todos los meses.

Del 54,8% que aumentó el IPC en los últimos 12 meses, 14,35 puntos se explican por Alimentos y Bebidas, Transporte aporta 7,87 puntos porcentuales, Vivienda, Agua, Electricidad, Gas y otros Combustibles suman otros 6,66 puntos y el resto los otros rubros. Entre los 3 rubros mencionados se explica el 53% del aumento del 54,8% del último año en el IPC.

El peso de alimentos y bebidas en el IPC es del 23,4%, de Vivienda, Agua, Electricidad, etc. es el 10,5% y Transporte el 11,6%. Controlando estos 3 rubros, el gobierno intenta controlar el 46% del IPC. El resto de los rubros tal vez se incrementen menos por efecto de la recesión, aunque el gobierno adoptó algunas medidas más de cosmético que de fondo para reactivar la economía y el consumo.

Por otro lado tenemos las medidas anunciadas el martes por el presidente del BCRA que consisten, en primer lugar, la banda de flotación, que tenía un techo y un piso ascendentes de $ 51,5 en el techo y de $ 39,8 en el piso, ahora pasa a quedar fija. O sea, si el tipo de cambio superaba los $ 51,5 el BCRA intervenía vendiendo dólares y si perforaba el piso de $ 39,8 intervenía comprando dólares. Además, se sigue estimulando que los bancos paguen mayores tasas de interés por depósitos a plazo fijo.

En lo que hace al primer punto, es decir la banda cambiaria, la novedad es que el gobierno decide quitar el piso de la banda cambiaria hasta junio. En otras palabras, si el tipo de cambio cae por debajo de $ 39,8 no va a intervenir en el mercado comprando dólares. Con esto asegura que no va a expandir la cantidad de moneda por ninguna causa.

La segunda novedad es que el techo, que iba a subir el 1,75% mensual de acuerdo a lo que habían anunciado un mes atrás, ahora queda congelado hasta fin de año. En otras palabras, el tipo de cambio pasa a tener un precio máximo de $ 51,5.

Es evidente que el gobierno ha recibido un fuerte apoyo no solo del FMI, sino, fundamentalmente, del gobierno norteamericano y los principales países que aportan los fondos del FMI. Mi visión es que EE.UU. quiere quitarse de encima los populismos de narcogobiernos como el chavismo y para eso está dispuesto a financiar este conjunto de medidas, que lejos están de ser un plan económico de reformas estructurales y sí una serie de parches para llegar a las elecciones de octubre.

En lo que hace al mercado de cambios, el tesoro saldrá al mercado a vender U$S 60 millones en licitaciones diarias hasta llegar a un monto de U$S 9.600 millones de ahora hasta fin de año. Además, el FMI autorizó al BCRA a licitar hasta U$S 150 millones diarios para frenar el mercado de cambios en caso de ser necesario y, obviamente, también apuesta el gobierno al ingreso de divisas por la cosecha, que será un 30% superior a la del año pasado cuando se produjo la sequía.

En definitiva, lo anunciado se limita a tratar de llegar a las elecciones con dos grandes mecanismos: 1) controlando precios y congelando los precios de los servicios públicos para amortiguar la suba del IPC y 2) tranquilizar lo más posible el mercado de cambios para frenar las expectativas de devaluación y su impacto en los precios y, eventualmente, evitar una corrida financiera y cambiaria.

Detrás de todas estas medidas no hay un plan económico de reformas estructurales que permitan imaginar un período de crecimiento económico de largo plazo.

Cómo salir del tipo de cambio fijo, del congelamiento de las tarifas de los servicios públicos es algo a resolver luego de las elecciones por este mismo gobierno u otro.

Si logran dominar el IPC durante unos meses, junto con los aumentos de salarios que vendrán a partir de mayo y esto se junta con un mercado de cambios transitoriamente tranquilo, puede dar lugar a una mejora en el humor de la gente, que habrá que ver si tiene impacto en el resultado electoral en las PASO de agosto y luego en las presidenciales de octubre.

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