ANÁLISIS

Fuerte ajuste en sector privado de la economía

En 2017, el BCU generó un aumento de Reservas internacionales por US$ 2.448 millones.

Los controladores del Banco Central detectaron maniobras irregulares en Open World. Foto: F. Ponzetto
 Foto: Fernando Ponzetto

En el año 2017, se produjo un cambio en las características de la balanza de pagos respecto a lo observado en los dos años anteriores. El BCU volvió a acumular reservas internacionales, e ingresaron nuevamente capitales a la economía uruguaya. En cuanto a las transacciones corrientes se mantiene el superávit, por lo que el resto del mundo nos paga más que lo que nosotros le estamos pagando.

La balanza de pagos se elabora con estimaciones de lo que fueron los flujos a partir de la información que está disponible y resulta confiable de acuerdo a estándares que son compartidos a nivel internacional. Se mide, por un lado, el comercio de bienes y servicios con el resto del mundo en base a las estadísticas tomadas en la aduana del país. Los flujos financieros que se registran son aquellos que fueron declarados por los participantes, tanto en la emisión como en la recepción. De esta forma, un registro que debería cerrar a la perfección, presenta habitualmente una diferencia que se denomina errores y omisiones netos.

Estos errores y omisiones de medición se pueden deber a movimientos de mercaderías o pagos de rentas que no están registrados, e impactar en la cuenta corriente. En otros casos, el error o la omisión de la medición puede estar en los flujos financieros, si hay movimientos de capitales no registrados.

A los efectos del análisis de los últimos seis años, se puede asumir que los errores y omisiones provienen de la medición de las cifras corrientes y es así que se construye la serie que se presenta en el primer gráfico del cuadro adjunto.

En dicho gráfico se observa la evolución del saldo en cuenta corriente y el saldo financiero, sin considerar al BCU. Por lo tanto, la diferencia entre las dos series es la variación de reservas internacionales en el BCU. Si el Central no modifica la cantidad de reservas internacionales, estas dos series de datos graficadas deberían ser idénticas.

La información que publica el BCU con la misma metodología arranca en el año 2012, y hasta mediados del 2015 se observa una ganancia de reservas que se compone por un saldo de cuenta corriente negativo que se financió por el ingreso de capitales, que además permitieron que el BCU aumentara las reservas internacionales.

Luego hay momentos de cambios de signo. En la cuenta financiera implica que salieron capitales entre el cuarto trimestre del 2015 y el segundo del 2017. En la cuenta corriente corregida por errores y omisiones, el momento de los saldos positivos estables arranca en el segundo trimestre del año pasado.

En 2017, el saldo de cuenta corriente fue de US$ 930 millones, producto de un saldo positivo por la comercialización de bienes y servicios por US$ 4.017 millones que más que compensa los pagos que hace el país al resto del mundo por los capitales recibidos, ya sea como inversión, bonos del gobierno o préstamos.

En el caso de las exportaciones, se incluyen las actividades de compraventa que son meras intermediaciones que hacen empresas en el país, entre producción y consumo que ocurre en otros países. Son cifras que no se incluyen cuando se divulgan los datos de exportaciones. A su vez, este tipo de actividad se incorporó desde el año 2012 en la medición y por eso se dificulta la comparación con las mediciones de los años anteriores. Las exportaciones de bienes con esta definición subieron 8,7% y las de servicios 14,9% dando cuenta de una excelente temporada turística de verano. Por su parte las importaciones de bienes apenas subieron en dólares 1,7% y las de servicios 5,8%.

Las mejoras en los precios internacionales y la baja en la inversión dejaron margen en la cuenta corriente, que se complementó con la buena temporada turística y la excelente zafra de soja. En definitiva, mirando el flujo de dinero, la economía uruguaya paga menos por las importaciones que lo que recibe por las exportaciones de bienes y servicios

El comportamiento de los pagos hacia y desde el resto del mundo por ingresos primarios tiene el signo contrario. Uruguay paga más de lo que recibe y eso se debe a que el resto del mundo nos prestó plata o adquirió activos reales en nuestro país bajo la forma de inversión directa. Los pagos al exterior aumentaron 22,8% en el último año, principalmente por el resultado obtenido por la inversión extranjera directa que determinó la salida de US$ 3.227 millones en el año.

Además de mirar el flujo de resultados que tuvo esa inversión, el BCU proporciona otras estadísticas en las que se puede ver la evolución del stock. En el gráfico de la izquierda en la zona media del cuadro, se ilustra la evolución del total de inversión extranjera directa acumulada al final de cada año. Se encuentra en el orden de los US$ 45.000 millones, muy estables en los últimos cuatro años.

En el gráfico de la derecha se muestra la evolución del resto de las inversiones de extranjeros en nuestro país, que en el 2017 se recupera en aproximadamente US$ 1.000 millones, para alcanzar un nivel levemente por debajo de los US$ 30.000 millones.

Estos saldos son muy superiores a los activos que tienen los uruguayos en el resto del mundo y es por eso que el saldo de pagos primarios de balanza de pagos es negativo.

Pero cuando la economía tiene una participación grande de inversión directa, tiene una balanza de pagos mucho más flexible pues en tiempos de recesión las utilidades de las empresas se reducen, y con ellos los pagos. A su vez, hay que considerar que no toda la utilidad de las empresas extranjeras se gira al exterior como utilidades. Una parte se reinvierte y en las estadísticas vuelve a ingresar como parte del flujo financiero junto al dinero fresco para nuevas inversiones, la compra de títulos públicos y los préstamos.

El saldo en cuenta corriente también se puede medir como porcentaje del PIB e interpretar como el ahorro o endeudamiento que tiene la economía. Un saldo positivo implica que estamos ahorrando mientras que un saldo negativo que estamos pidiendo prestado. En la actualidad ese saldo representa un 1,6% del PIB.

Si se tiene en cuenta que el sector público tiene déficit de 3,5% del PIB en el año, entonces por diferencia se puede concluir que el sector privado es altamente superavitario (5,1% del PIB). Al respecto, en el gráfico de la zona inferior del cuadro se presenta la evolución del ahorro del sector público y el del sector privado consistente con el saldo en cuenta corriente de balanza de pagos (sin imputar errores y omisiones). Es claro que el sector público es deficitario en todo el período y se endeuda con el resto del mundo mientras que el sector privado pasa de ser deficitario en 2012 al superávit actual.

Cuando se comparan los dos extremos de la gráfica para el sector privado se concluye que el "ajuste" que hizo el sector en estos años es comparable con el 6,5% del PIB.

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